Conservadurismo contra cambios

Matrimonios igualitarios: ¿Conservadurismo vs. cambios?

La igualdad es el alama de la libertad;

De hecho no hay libertad sin ella.

Frances Wright

“Hay un límite  más allá del cual la tolerancia deja de ser una virtud”, dijo una vez el Irlandés Edmund Burke, a quien no en balde se conoce hoy como el personaje más representativo del Conservadurismo, como posición, ideología y actitud, aunque como ésta última resulta algo recurrente y cíclico, pues como el bien que no puede existir o pensarse sin el mal de por medio, el Conservadurismo se opone a los cambios de manera radical y si acaso ha participado en las revoluciones y guerras civiles, esto ha sido para conservar el status quo de las cosas en lo económico y lo político pero siempre partiendo del respeto irrestricto y hasta ciego de las tradiciones. ¿Conoce usted alguien así? Pues no se asuste, pero puede tenerlo muy cerca o hasta dentro de usted mismo. Todos, dije TODOS podemos llegar a ser conservadores  y hasta conservaduristas en algún momento, de hecho recuerdo una frase que reza: “Los Revolucionarios de hoy han de ser los conservadores de mañana” o viceversa según usted juzgue necesario el orden de los factores ,quizá todo dependa de nuestra comodidad, de nuestro nivel de confort en la vida sobre todo de nuestra TOLERANCIA para aceptar formas, modos, estilos de ser y conductas que aunque no nos afecten directamente nos incomodan, nos escandalizan, nos llegan a indignar aunque tampoco esas conductas vulneren algún derecho de nuestros semejantes, por ejemplo alguna moda, estilo de canto, de música, de baile; una corriente de pintura o escultura , de teatro, de cine o de comportamiento…como el de quienes tienen preferencias sexuales diferentes a los del a mayoría, y para no ir tan lejos la homosexualidad que muchos apenas comenzaban a tolerar a medias pero en el mundo que vivimos, en la globalización de los cambios aparejada con la economía y con la caída de las fronteras ante la rapidez y omnipresencia de las nuevas tecnologías, exige más espacios y mucho más que tolerancia aceptación plena y a la luz pública; es decir una igualdad que permita hacer lo que los heterosexuales hacen desde muchos siglos atrás, como CASARSE Y FORMAR FAMILIA.

Pero, ¡¡válgame el creador!! ¿A quién pudo ocurrírsele tal despropósito? ¿Cómo puede permitirse que se casen los maricones? dijo un inteligente y preparado amigo mío al que además considero un liberal de pensamiento y acción. Lo que sucede es que los cambios nos sorprenden pues un día observamos los fenómenos que se dan a miles de kilómetros de distancia y ubicamos el fenómeno igual de lejos o más aún de nuestra idea o concepción aceptada y probada por convencimiento o porque así nos lo han repetido toda la vida y asumimos como dogma de fe, pero incurrimos en el error  de olvidar que hay muchas otras formas de pensar y de ver las cosas. Así ha sucedido en muchos momentos de la historia del hombre con las religiones, pensemos por ejemplo cuantas escisiones y ramas del cristianismo existen hoy en día; con la ciencia y ahí reflexionemos en cómo el hacerla el presentar alguna hipótesis siempre sufrió en sus inicios graves convulsiones que llevaron a tachar de brujería, farsa, hechicería a quienes lo intentaban y que muchas veces terminaron ahí sus días, en una hoguera, en una horca o sin cabeza; el mismo arte ha sido defenestrado al inicio de cualquier innovación de las que ahora nos deleitan, lo mínimo que solemos decir cuando nos enfrentamos a algo nuevo es “que están locos”.

Los orígenes del conservadurismo como doctrina política o ideología, se encuentran en la obra Reflexiones sobre la Revolución francesa, escrita por el político y filósofo británico Edmund Burke. El pensamiento conservador se caracteriza por preferir el orden establecido en la sociedad y las tradiciones, en tanto que representan la base de la gobernabilidad y el nacionalismo. Burke se manifestó en oposición a los enormes cambios que para el mundo, no sólo para Europa como él suponía, se estaban presentando con la crueldad y dolor de un alumbramiento. Confieso que me impacta y sacude el ver parejas de un mismo sexo haciéndose arrumacos a la vista de todos incluso como Maestro en la Facultad donde imparto clases. Es cierto que me incomoda pues no tengo la costumbre y durante años el modelo que me vendieron-impusieron padres y maestros es el tradicional. Difícilmente podré sentirme muy a gusto en presencia de tales manifestaciones, aunque mi razón y mi razonamiento me permiten aceptarlo como un derecho y decisión de las personas con otras preferencias muy propias y respetables mientras no vulneren la esfera de mis derechos. Debemos alejarnos y cuidar de incurrir en intolerancias y radicalismos que nos dividen como grupo social. Hagamos puertas abiertas a las diferencias por que nosotros mismos les resultamos diferentes a otros y así nos aceptan.

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Mayo 18 de 2019.

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