La Secretaría de Seguridad Pública

El sábado 06 de abril, en un paraje cercano a la zona metropolitana de la capital del estado de San Luis Potosí, en las inmediaciones o faldas de la Sierra de San Miguelito, conocido como la Cañada del Lobo; un espejo de agua de regulares dimensiones, se ahogó un joven trabajador al voltearse el Kayak con el cual se divertía en las mansas aguas de este paraje.

Si bien se solicitó el auxilio, casi de inmediato, siendo la policía preventiva municipal la que acudió como primer respondiente, esta a su vez, pidió el auxilio del Cuerpo de Bomberos Voluntarios Metropolitanos de San Luis Potosí, y acudieron al rescate del cuerpo personal de la Unidad Municipal de Protección Civil, de la Dirección General de Protección Civil del Estado, así como un buen número de voluntarios.

Desgraciadamente, fue hasta el día 10 de los presentes que, previas acciones desde la superficie del embalse mediante una lancha, fue que se pudo rescatar el cuerpo del joven infortunado. Después de muchas horas de trabajo y coordinación entre algunas de las dependencias que participaron.

Quien dio la nota mala en este suceso, una más en los últimos meses, fue la Secretaria de Seguridad Pública del Estado, a cargo del policía federal Jaime Ernesto Pineda Arteaga y la Dirección de Seguridad Pública del Estado (DGSPE) a cargo del también policía federal con licencia, Raúl Alanís Beltrán, quienes en un exceso de burocratismo y nula conciencia humana, no prestaron el apoyo solicitado, particularmente la participación de buzos y su equipo, hasta que no se presentara una solicitud por escrito, para después de cuatro (4) días, proporcionarían una respuesta, que pudiese haber sido negativa.

Hace algunos años, después de que un grupo de ciudadanos españoles se ahogaran en las aguas del río Gallinas, quienes pretendían llegar a la Cascada de Tamul, ubicado en la zona de la huasteca potosina, en época de lluvia; se formó un grupo de rescate acuático en las filas del a DGSPE, quienes de manera desinteresada y con mucho entusiasmo participaron y fueron dotados de equipo como trajes de buceo, tanques, accesorios, embarcaciones, y sobre todo capacitación y prácticas acuáticas, tanto en albercas como en embalses.

Dicho grupo, por políticas de algunos mandos, cuya visión deja mucho que desear, y quienes solo les importa la operatividad que conlleva beneficios económicos fuera o parte del presupuesto asignado, decidieron desaparecer este conjunto.

Al parecer, algunos de esos agentes policiales, fuera de su horario de trabajo, participaron activamente en las labores de rescate, junto con personal de los Bomberos Metropolitanos y de la Dirección de Protección Civil Municipal.
Si bien, estos buzos son amateur, alguno con cierta certificación; no es un cuerpo de rescate acuático debidamente conformado. Con capacitación constante, certificaciones, prácticas en embalses, aguas rápidas, corrientes y menos en mar abierto.

No es que San Luis Potosí, al no contar con litoral marino, sea la excusa para no conformar un grupo de rescate acuático. Tenemos infinidad de balnearios, ríos y arroyos que, independientemente de la época de la semana santa o semana mayor, son visitados y muy concurridos en las estaciones de primavera, verano y hasta otoño. Por lo que siempre existe la posibilidad de un suceso funesto.
Así mismo, contamos con el maravilloso y hermosa manantial de “La Media Luna”, enclavado en el municipio de Ríoverde, San Luis Potosí, que ha servido de lugar de prácticas de escuelas de buceo, tanto locales como foráneas, vgr. La Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Guadalajara, grupos de Colima, Nayarit y otras entidades, amén de la visita de buzos experimentados y certificados en y del extranjero.

También, recordamos la existencia de un grupo de atención de Urgencias Médicas, que pertenecían a la DGSPE, quienes contaban con ambulancias debidamente equipadas, e integrado por agentes de policía certificados y capacitados en emergencias médicas. El cual corrió la misma suerte que el grupo de rescate acuático.
Si bien, han existido una variedad de grupos voluntarios de rescate en la capital y zona metropolitana, como por ejemplo, el de rescate urbano de la Delegación Estatal de la Cruz Roja Mexicana, que hasta una unidad motriz les fue habilitada para tal efecto; el de rescate de montaña y espeleología, impulsado, de manera particular por el socorrista Felipe Moreno, el cual, con sus propios recursos y el entusiasmo de sus compañeros y amigos, mantuvo por algunos años este grupo.

Ahora bien, habrá que resaltar que oficialmente, es decir, desde las instituciones gubernamentales, NO EXISTE un solo grupo de rescate, de auxilio, de apoyo en situaciones de alto riesgo. Existe, por mandato legal, una coordinación de voluntarios, de grupos VOLUNTARIOS de rescate, de apoyo, de búsqueda, de ayuda.

Es decir, es la sociedad civil organizada, legalmente o no, la que ha conformado un conjunto de personas voluntarias para apoyar a otras en situaciones de emergencias, desastres y contingencias.

De conformidad con la fracción XXII del artículo 6° de la Ley del Sistema de Protección Civil del Estado de San Luis Potosí, se define como grupos voluntarios: “personas morales o las personas físicas que se han acreditado ante las autoridades competentes, y que cuentan con personal, conocimientos, experiencia y equipo necesarios, para prestar de manera altruista y comprometida, sus servicios en acciones de protección civil.”

Estos grupos están considerados como parte del Sistema y el Consejo Estatal de Protección Civil (Art. 7°, 9°, 10, 17 de la LSPCE).
Ahora bien, estos grupos voluntarios deberán registrarse y obtener un número de registro, tanto de la autoridad estatal como de la municipal correspondiente, para lo cual, estas están obligadas a tener un Registro de grupos voluntarios, que por su propia naturaleza debe ser público y de acceso a toda la población, como todas las acciones que tienen que ver con la protección civil.

Tanto la Ley del Sistema Estatal de Protección Civil (Art. del 49 al 51) como los reglamentos de la materia en cada uno de los respectivos municipios, obligan a los titulares de las dependencias a incentivar la conformación de estos grupos voluntarios de rescate, búsqueda, emergencia y ayuda; su participación, su capacitación y su propio registro.
Desgraciadamente, esto es letra muerta.

Hace unos días, ante los incendios que se registraron en la zona huasteca y media de la entidad, se le pregunto al titular de la DGPCE, Ignacio Benavente Duque, que cuantos brigadistas participaban en el combate al incendio en el municipio de Ciudad Valles, el cual destruyo y arraso con viviendas, pastizales y ganado; contestando no tener idea del número de voluntarios que se encontraban atacando esta calamidad. Véase cuando descontrol, ignorancia y desvergüenza.

Ahora, se sufre un incendio en la Sierra de San Miguelito, el cual se ha calificado de incontrolable por algunos medios de comunicación, pero en donde están participando, de manera valiente y decidida, brigadistas voluntarios de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR); habitantes de la zona de Tierra Blanca y San Juan de Guadalupe, personal operativo de la DGPCE; de la Dirección de PC municipal de San Luis Potosí, agentes de la DGSPE, con el apoyo de SEDENA, PFP, y la participación y ayuda de muchos potosino que con víveres y vituallas apoyan a los brigadistas que están en la línea de fuego.

Desgraciadamente, las autoridades estatales de Protección Civil, han estado más interesadas en la promoción de cursos de atención de manejo de productos peligrosos o tóxicos; donde se dice que existe cierto favor económico, así como en la acreditación de asesores agentes consultores capacitadores, algunos familiares y amigos sin la preparación adecuada; que en la obligación de registrar, apoyar, capacitar y coordinar a los grupos voluntarios.

Ya es tiempo de que al frente de estas dependencias se coloquen a personas comprometidas con su labor, con la propia sociedad y con la administración gubernamental en turno, no por compadrazgo (como lo pregona el actual titular), sino por capacidad, lealtad y compromiso con la sociedad.

Existe mucha voluntad y solidaridad en la sociedad potosina, en sus habitantes y empresarios, en los estudiantes y académicos por atender y participar en las acciones de protección civil, pero desgraciadamente, es mayor el interés económico que la función social y legal de estas dependencias.

Esperemos que en un futuro no muy lejano no tengamos que lamentarnos por la falta de atención, por el “ahí se va” y por el “eso no deja votos”, cuando necesitemos de personal capacitado, de grupos de voluntarios en rescate y emergencias, de voluntarios en apoyo de acciones preventivas y de reacción en desastres y fenómenos humanos y naturales.

¿No lo cree usted?… Tiempo al tiempo.
Comentario 1.- Como lo decía un viejo policía, jefe reconocido por su trabajo y visión; “la seguridad pública no es cuestión de más “P’s”; “más pistolas, más patrullas, más policías”. La seguridad pública conlleva tres grandes factores igual de importantes: Prevención, Inteligencia y Reacción. Amén de la participación ciudadana, la prevención es uno de los pilares fuertes y la base de tener una sociedad participativa, congruente, animosa, pero sobre todo vigilante de su integridad, bienes y patrimonio. Si esto lo llegaran a comprender en toda su amplitud, los encargados de la seguridad pública, creo que otra cosa muy diferente seria la convivencia diaria y la percepción de inseguridad en San Luis Potosí. Pero hechos como el lamentable homicidio – ejecución del muralista Vállense Héctor Domínguez, su padre y su hermano enrarecen el clima social. El hecho de que se atribuya al crimen organizado este tipo de acciones no es excusa para que las autoridades de seguridad y procuración de justicia justifiquen su inacción y el olvido de las investigaciones. Esperemos que este lamentable suceso que consterno a toda la región huasteca y fue nota de los medios informativos nacionales no solo sea un número más en las incidencias criminales.

Comentario 2.- La importancia de la preparación, del estudio, del conocimiento es, en la vida de todo individuo, una constante que debe estar presente desde sus primeros años hasta que la vida le impida ser productivo. Por ello, la voluntad de conocer y aprender debe ser una conducta que tiene que apoyarse y en su caso, premiarse. El tener funcionarios públicos, que “llegan a aprender”, que “improvisan porque así se hace”, que creen que por el hecho de estar al frente de tal o cual dependencia, algunos casi “todólogos”, pues lo mismo saben administración municipal que de atención a grupos de jóvenes o de procesos legislativos, de seguridad pública o de prevención de desastres; conocen y opinan de mutuo propio sobre todos los temas conocidos; hacen que la improvisación, la beneficencia, la opacidad, la impunidad y la corrupción sean la constante de una administración gubernamental o la distinción de la burocracia en sus respetivos niveles de gobierno.

Por ello, el que una institución reconocida como la UASLP, en coordinación con la Sociedad Mexicana de Criminología, Capitulo San Luis Potosí, que atinadamente dirige el Maestro Fernando López Díaz de León, estén organizando el Congreso Nacional de Criminología y Criminalística en esta entidad, es una expectativa digna de considerar. Esperemos que tenga una nutrida participación y un gran aporte para todos.

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