Luz y Sonido en la Catedral de San Luis

Son las 8:30 de la noche y la Plaza de Armas de la ciudad de San Luis Potosí es el punto de reunión. Cientos de personas se han congregado en espera del espectáculo de luz y sonido que se proyecta en la Catedral, que luce imponente en este lugar.

Como indica la tradición, miles de feligreses, durante el día, se dieron a la tarea de visitar siete altares al interior de las parroquias que hay en la ciudad (y sobre todo en el centro histórico). El ocaso termina y las luces de la plaza se apagan, es la señal de que el espectáculo está a punto de comenzar; la gente muestra emoción y júbilo y alista el teléfono celular para grabar video y tomar fotografías, que probablemente compartirá a través de redes sociales.

La proyección inicia y cada quien busca el mejor lugar para observar cada detalle de la presentación. Algunos se sientan a orillas de los prados, otros ocupan las bancas y la mayoría está de pie con sus pertenencias en las manos; algunos padres de familia cargan en hombros a sus hijos. Acto seguido, de forma sincronizada, se activa el audio y las siluetas de luz multicolor reflejan peculiares formas en la parte frontal de la catedral potosina.

Las miradas se concentran en la percepción del espectáculo, la gente no quiere perder detalles del mismo y realiza comentarios como “¡qué bonito!”, “¡sorprendente!”, “¡mira cómo se ve!”, y no falta quien exclama “hazte para allá que no me dejas ver”, entre otras aseveraciones.

El espectáculo de luz y sonido integra elementos alusivos a Jesús de Nazaret, combinados con la naturaleza; en esta ocasión integra elementos musicales e indumentaria de la huasteca potosina, específicamente de Aquismón, municipio de nuestro Estado que hace poco fue declarado Pueblo Mágico.

Entre los asistentes no falta quien ligeramente demuestre su identidad y alegría al zapatear el son huasteco, en el que sobresalen los acordes de violín. La transición de audio, luz y color luce vertiginosa, en ningún momento se dispersa la atención de los espectadores, (entre ellos turistas) que seguramente relatarán este acto, apreciado en un Jueves Santo en esta ciudad.

Una vez terminada la presentación la gente aplaude, algunos deciden retirarse, otros optan por permanecer en el mismo sitio para ver de nueva cuenta el espectáculo. Capitalinos y turistas demuestran agrado por el hecho de ser testigos de un evento que no requiere reservación, que no tiene señalética de espacios VIP, y que la única recomendación que se contempla es el hecho de llegar a tiempo para elegir un buen sitio para disfrutarlo. Es un momento en el que nadie restringe a los asistentes, entre ellos muchos que disfrutan una nieve o agua de frutas, para mitigar el calor de un día que superó los 30 grados de temperatura.

Un evento como este se ha convertido en toda una tradición en ciertas temporadas; representa sin duda una atracción turística para quienes no conocen la capital potosina o hace mucho no la visitan, y por ende desconocen lo que se puede ver, hacer y descubrir en este, nuestro Estado.

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