La Prudencia es la Virtud que regula todas las virtudes. Domingo de Ramos

Una de las invocaciones en la letanía es —”Virgen Prudentísima”— merece nuestra meditación. María mostró su prudencia al analizar la propuesta del ángel antes de aceptarla; antes de decidir amar y cuidar al Niño Jesús, apartándolo de todo peligro, aunque para ello tuviera que huir a Egipto; al no aparecer en público durante la predicación de Jesús, para no obstaculizar su obra.

La virtud de la prudencia es la que regula todas las demás virtudes, que, si no se viven conforme a la prudencia, dejan de serlo. La prudencia nos señala el cómo, dónde y cuándo se deben realizar las cosas; antes de obrar hay que pensar; no pensemos después de haber obrado, para analizar si hemos obrado bien. Madre, no permitas que nunca me olvide de que soy tu hijo, y haz que siempre me porte como corresponde a un hijo tuyo.

Existe una historia que es muy bonita y además es verdadera, que ocurrió en un restaurante de comida rápida. Es una historia de la Aceptación incondicional al amor de Dios, es una expresión en la que se aprende a amar a Dios a través de sus criaturas. Esta historia trata de una madre de familia con tres niños (de 14, 12 y 3 años) y que acababa de terminar su educación superior. La última asignatura que cursó fue Sociología. La profesora estaba absolutamente llena de las cualidades que yo considero que todo ser humano debería tener.

Su último proyecto se llamó “Sonríe”. Nos pidió a todos los estudiantes que saliéramos a sonreírles a tres personas y documentáramos sus reacciones. Ella dijo así: Yo soy una persona muy amable por naturaleza y siempre sonrío y saludo a todo el mundo, por lo tanto pensé que sería algo facilísimo. Nos acababan de asignar ese proyecto, cuando mi esposo, mi hijo menor y yo fuimos a McDonald’s una fría mañana de marzo. Era nuestra forma de compartir tiempo con nuestro hijo. Y estábamos en la fila esperando a ser atendidos, cuando repentinamente todo el mundo a nuestro alrededor comenzó a hacerse a un lado, incluso mi esposo.

Yo no me moví… un pánico aterrador se apoderó de mí cuando me volví para ver por qué se habían retirado ellos. Al volverme olí el más horrible hedor de cuerpo humano y allí parados detrás de mí había dos pobres vagabundos. Al mirar al señor más pequeño y cercano a mí, él estaba “sonriendo”. Sus preciosos ojos azules como el cielo, estaban llenos de luz de Dios y buscaban aceptación. Él dijo: “Buen día” mientras contaba unas monedas que había estado apretando en su mano. El segundo hombre jugaba con sus manos, parado detrás de su amigo. Me di cuenta que el segundo era retrasado mental y el señor de los ojos azules era su salvación. Contuve las lágrimas, yo parada al lado de ellos.

La cajera les preguntó qué deseaban. El respondió “Solamente café señorita” pues era todo lo que podían permitirse. (Si querían sentarse en el restaurante para calentarse un poco, tenían que consumir algo, ellos sólo querían calentarse). En ese momento sentí realmente una compulsión tan grande, que casi abrazo al hombrecito de ojos azules y justo me di cuenta que todos los ojos del restaurante estaban fijos en mí, siguiendo y juzgando cada uno de mis movimientos.

Sonreí y le pedí a la cajera que me diera dos desayunos más en una bandeja aparte. Me dirigí a la mesa más lejana que ellos habían escogido para sentarse. Coloqué la bandeja en la mesa y puse mi mano sobre la mano helada del caballero de los ojos azules. El me miró y con lágrimas en los ojos dijo “Gracias”. Me incliné y acaricié su mano y le dije “Yo no he hecho esto por usted. Dios está aquí actuando a través de mí para darle a usted esperanza.”

Comencé a llorar mientras caminaba a sentarme con mi esposo y mi pequeño hijo.
Cuando me senté, mi esposo me sonrió y me dijo “Por eso Dios te entregó a mí cariño, para darme esperanza.” Nos cogimos de las manos y en ese momento supe que, solamente por la Gracia de Dios que nos ha sido dada, nosotros podemos dar. Ese día me fue mostrada la Luz pura del dulce amor de Dios.

Volví a la universidad con esta historia y era el último día de clases. Entregué “mi proyecto” y la profesora lo leyó. Me miró y preguntó ¿Puedo compartir esto? Asentí mientras toda la clase le prestaba atención. Comenzó a leer y fue cuando supe que como seres humanos y siendo parte de Dios, compartimos esta necesidad de sanar a la gente y de ser sanados. A mí manera había emocionado a la gente en McDonald’s, a mi esposo, a mi hijo, a la profesora y a cada uno que estuvo en el salón en la última clase que tuve como estudiante. La madre de familia con tres niños que protagonizó esta historia se graduó de educación superior con una de las lecciones más grandes y que jamás olvidará: Aceptación Incondicional.

Mucha compasión y amor es enviado a todos y cada uno que puedan experimentar algún sentimiento si llegan a leer esta historia y con ella puedan aprender a amar a la gente y a usar las cosas, y no a amar las cosas y usar a las personas. Mucha gente entrará y saldrá de tu vida, pero sólo verdaderos amigos dejarán huellas en tu corazón. Para tratarte a ti mismo, debes usar tu cabeza, para tratar a otros, debes usar tu corazón. Dios les da comida a todas las aves, pero no se la pone en sus nidos. La prudencia es la Virtud que regula todas las virtudes.

Cuando pienso en la señora madre de familia que aprendió la lección de Aceptación Incondicional, vienen a mi mente unas reflexiones que alguna vez escuche durante uno de mis Diplomados en Religiosidad acerca del Egoísmo, este sacerdote católico dejo una huella muy profunda durante su participación, de tal forma que parafraseando en algunos puntos de sus reflexiones pude contestar cuando me preguntaron ¿Qué es para mí el amor?

El amor para mí, conteste rápidamente es un sentimiento, porque los sentimientos son pasajeros; creo que hoy en día la definición de amor que tenemos nos está matando. Porque entonces le preguntamos a la emoción, ¿será que entonces todavía sientes amor? Y la frase típica es “Hay es que ya no siento amor, mi capacidad de amor se extinguió, ah es que no sé, yo miro y ya no siento nada.

Y la respuesta es, que los sentimientos son cambiantes, no podemos estar contentos todos los días, ni tristes todos los días. Si el amor fuera un sentimiento, hoy te quiero, mañana no te quiero. El amor no es un sentimiento, el amor es una opción, el amor es decidirse por alguien, el amor es comprometerse, el amor cuesta y por eso cuando amo te aguanto, te cargo, te sobrellevo.

San Pablo cuando habla del amor dice: sobrellévense unos a otros, como si el amor fuera soportarnos, y si, aunque suene muy feo, el amor es eso, es soportarnos. Como una madre soporta las altanerías, os desplantes, los errores de su hijo, y no importa cuántos desplantes tenga, lo sigue queriendo, porque hace años tomo la decisión de amarlo, y es una decisión que no deja, que no se deja, que no cambia.

Amar es decidirse y es decidirse para siempre, lo que no puede ser para siempre, no es amor. Estoy pensando en la Virgen María mostró su prudencia al analizar la propuesta del ángel antes de aceptarla; antes de decidir amar y cuidar al Niño Jesús. Estoy pensando en la señora ama de casa que estudiaba su último curso de educación superior, cuando comenzó a llorar mientras caminaba a sentarme con su esposo y su pequeño hijo, después de haber estado con los dos vagabundos en su mesa y lo que su marido sonriendo le dijo a ella al sentarse en la mesa “Por eso Dios te entregó a mí cariño, para darme esperanza.”

Por eso pienso que desanimarse a vivir la virtud de la prudencia es una tontería. Escucha el consejo que da el barrendero a Momo: “Cuando barro, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga que crees que nunca podrás acabar. Y entonces te empiezas a dar prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante… Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente…. entonces es divertido… de repente uno se da cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle.”

Ser santo, amar mucho a Dios… cualquier meta se alcanza siempre. Consiste en dar un paso cada día; por eso, no te desanimes nunca: haz bien hoy las pequeñas cosas del día. Siempre deberemos pedir a Dios que nos desanimemos, que es una tontería. Poco a poco, con pequeños pocos, conseguiré hacer realidad las cosas grandes que quiero – y que de seguro Tú también quieres en tu vida. La prudencia es la Virtud que regula todas las virtudes.

Ahora que todos padecemos de tibieza, frialdad, desaliento. Toda alma que comprenda lo que es crucifixión, y la haya experimentado jamás querrá volver a bajar de la Cruz, porque en ella ha encontrado tesoros riquísimos de gracias y de dones que ni el mundo, ni las almas tibias vislumbran. El Dolor, pues, es el remedio eficaz contra la Tibieza Frialdad y Desaliento. Este Desaliento que hace dormir al alma en la comodidad y en el placer, sin dejarle fuerzas para dar un paso en la vida espiritual, es muy dañoso y de funestas consecuencias. El corta las comunicaciones de la gracia y las santas inspiraciones, pues no son correspondidas. Y el Espíritu Santo es muy delicado, y se aleja con sus favores de las almas desalentadas e inútiles para todo bien.

En este Desaliento Satanás se complace hipócritamente, el cual llena al alma que la posee con humildades fingidas, es decir que tiene pocas fuerzas, que nada vale que es inútil, etc. Siendo la esencia de esto, un amor propio muy refinado y una pereza muy profunda. El Desaliento trae al alma grandes males, casi diré infinitos. El Desaliento las inutiliza para todo bien, y con el fingido pensamiento de sus pocas fuerzas, pasan estas pobres almas la vida inútil y vacía, llegando a la eternidad con estas prendas dignas del fuego del Purgatorio.

Estas almas desalentadas sufren mil amarguras, profundas tristezas y hasta escrúpulos y remordimientos; pero todo es inútil, porque es tal el poder del enemigo que las tiene cautivas que no son capaces de dar un solo paso para sacudir su sopor y levantarse de su mortal inercia. A estas desgraciadas almas les hace falta uno que comprenda su mal, las levante y las cure con el leño santo de la Cruz, atizado sus corazones y dándoles valor.

Miles de almas existen en esta postración letal del Desaliento, sin que encuentren en su camino un guía, el cual sacudiéndolas y animándolas, derrote al enemigo. Muchas de estas almas que deberían ser Mías, pasan la vida sufriendo inútilmente, sumergidas en su mal hasta la muerte. Satanás esgrime miles de armas a cual más poderosa contra las almas, pero aplica las armas más finas a las almas a quienes procura hacer caer y cruzar, más o menos por los caminos intrincados del espíritu.

La Cobardía es hija del Respeto humano y del Amor propio, los cuales la infunden de tal manera en el corazón humano, que apenas serían creíbles al entendimiento del hombre. En la vida espiritual existen dos especies de Cobardías: Una que se manifiesta más particularmente por el Respeto humano: otra por el Amor propio, ambas sin embargo llevan parte de sus dos principios. La Cobardía espiritual es un penoso ocultamiento que llenando el corazón del hombre, le retira de todo los bueno y santo, ya por el Respeto Humano, haciendo que se avergüence de Mí y de mis cosas: o ya también por un refinado Amor propio que le produce miedo de mortificarse a sí mismo.

La Cobardía produce un enervamiento de las fuerzas espirituales, poniendo además en el alma una grande tendencia a la Comodidad y Molicie. La Delicadeza satánica tiene en ella su asiento. Todo este conjunto de pasiones hace que el alma cobarde pase la vida avergonzándose de pertenecerme, y mimándose a sí misma con toda la exageración que el Desorden lleva consigo. El alma cobarde huye de la Penitencia de la Mortificación; y si se pudiera eximir de todos los sufrimientos y padecimientos, gustosa lo haría. Las almas cobardes huyen de la Cruz, y por el mismo de todo bien. El Dolor espanta a las almas que llevan en su seno la Cobardía.

Las almas cobardes nunca entran de lleno, ni pueden entrar en la vida del espíritu: porque jamás se renuncian a sí mismas y a todo propio querer. La Cobardía además, trae siempre consigo al Juicio propio, huye de toda sujeción que pudiera lastimarla y causarle pena, y hace pasar la vida del alma que la posee entre melindres, soberbia y mil debilidades. El alma cobarde es sensual, este maldito vicio de la Sensualidad, que tantos otros abraza, la arrastra. Pasa una vida muelle, perezosa y llena de sordos remordimientos.

Las almas cobardes, si son abiertamente malas, refinan su Cobardía con todos los vicios que la Cobardía abarca, más si son del número de las piadosas, jamás pasan de la medianía de las tibias! ¡Cuánto mal hace la Cobardía en el campo espiritual! Si en el mundo es la Cobardía odiosa, innoble y ruin, en la vida espiritual no tiene comparación. No me refiero, al tocar el punto de la Cobardía mundana, solamente a la Pusilanimidad; sino a la Bajeza, Doblez, Egoísmo y Falsedad en que la Cobardía va siempre envuelta. Amar es decidirse y es decidirse para siempre, lo que no puede ser para siempre, no es amor. La prudencia es la Virtud que regula todas las virtudes.

El Gusano y El Escarabajo eran amigos y se pasaban charlando largas horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo el gusano era muy limitado en movilidad, tenía visión muy restringida y era muy tranquilo y pasivo comparado con los escarabajos. El gusano, por su parte, estaba muy consciente de que su amigo el escarabajo venía de otro ambiente, y de que, en comparación con los gusanos de su especie, comía cosas desagradables, era muy acelerado, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera de vida del escarabajo le cuestionó a éste su amistad con el gusano, preguntándole cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro de un ser tan inferior, un ser tan limitado en sus movimiento… y por qué seguía siendo amigo de alguien que ni siquiera le devolvía los saludos efusivos que el escarabajo le hacía desde lejos.

Pero el escarabajo estaba consciente de que, debido a lo limitado de su visión, el gusano muchas veces ni siquiera veía que alguien lo saludaba, y, si acaso llegaba a notarlo, no distinguía si era o no el escarabajo, y por ello no contestaba el saludo.
Sin embargo, el escarabajo calló para no discutir con su compañera. Fue tanta la insistencia de la escarabaja y tantos sus argumentos cuestionando la amistad que su compañero mantenía con el gusano, que el escarabajo decidió poner a prueba esa amistad alejándose del gusano para esperar a que éste lo buscara.

Pasó el tiempo, y un día llegó la noticia de que el gusano estaba muriendo, pues su organismo se había resentido por los esfuerzos que cada día hacía para ir a ver a su amigo el escarabajo y, como no lo conseguía durante toda una jornada diurna, el gusano tenía que devolverse sobre sus pasos para pasar la noche en el refugio de su propia casa. Al saber esto, el escarabajo, sin preguntar a su compañera, decidió ir a ver al gusano. En el camino se cruzó con varios insectos que le contaron de las diarias en infructuosas peripecias del gusano para ir a ver a su amigo el escarabajo y averiguar qué le había pasado.

Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a buscarlo, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas, y así sucesivamente. Llegó el escarabajo hasta el árbol donde yacía el gusano esperando ya el momento final. Y al verlo a su lado, el gusano, apenas con un hilo de vida, le dijo al escarabajo cuánto le alegraba ver que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado a éste.

El escarabajo sintió vergüenza por haber permitido que las opiniones de otros minaran su amistad con el gusano, y sintió dolor por haber perdido las muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban y, sobre todo, por haberle puesto en una situación que le causó la muerte. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de él, era su amigo, a quien respetaba y quería porque, a pesar de pertenecer a otra especie, le había ofrecido su amistad.

Y así aprendió varias lecciones ese día:
1) La amistad está en ti y no en los demás. Si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.
2) El tiempo no condiciona las amistades. Tampoco lo hacen las razas ni las limitantes propias o las ajenas.
3) El tiempo y la distancia no son los factores que destruyen una amistad. La destruyen las dudas y nuestros temores.
4) Cuando pierdes un amigo, una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías, las ilusiones,… todo lo que ambos compartieron en el tiempo, se va con él.

El escarabajo murió poco después. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal lo aconsejó, pues fue decisión suya el prestar oídos a las críticas sobre su amigo. Si tienes un amigo no pongas en tela de juicio lo que él es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues con ello estarás echando en saco roto tu confianza. Reconoce la riqueza de quien es diferente a ti y, aún así, está dispuesto a compartir contigo sus ideales y temores.

La esencia del gusano y el escarabajo se volvieron una sola en el plano más allá de esta vida. No sé si eres el gusano y yo el escarabajo, o al revés, pero seguro que somos distintos y que nos movemos en planos diferentes. Yo, aunque sea gusano, te seguiré buscando día a día; y si fuera escarabajo, no prestaré oído a las críticas, vengan de donde vengan. Si fuera gusano, ignoraré lo grotesco que me puedas parecer. Si fuera escarabajo, haré uso de mis habilidades para servirte. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos “. “En todo tiempo ama al amigo, y será como un hermano en tiempo de angustia”. La prudencia es la Virtud que regula todas las virtudes.

Que si nació hoy, que si nació ayer, Que si nació aquí, que si nació allá. Que si murió a los 33, que si murió a los 36. Que cuántos clavos, que cuántos panes y pescados. Que si eran reyes, que si eran magos. Que si tenía hermanos, que si no tenía. Que dónde está, que cuando vuelve. Yo lo único que sé es que…. A mí me tomó de la mano cuando más lo necesitaba. Me enseñó a sonreír y agradecer por las pequeñas cosas. Me enseñó a llorar con fuerzas y soltar. Me enseñó a despertarme saludando al sol y a acostarme con la cabeza tranquila. A caminar muy lento y muy descalzo. Me enseñó a abrazar a todos y a abrazarme a mí.

Me enseñó mucho. Me enseñó a quererme con ganas. A querer al que tengo al lado y, de cuando en cuando, a estirarle la mano. Me enseñó que siempre me está hablando en lo cotidiano, en lo sencillo, a manera de mensajes y que para escucharlo, tengo que tener abierto el corazón. Me enseñó que un gracias o un perdón lo pueden cambiar todo. Me enseñó que la fuerza más grande es el amor y que lo contrario al amor es el miedo. Me enseñó cuanto me ama a través de lo que yo amo a mis hijos. Me enseñó que los milagros si existen.

Me enseñó que si yo no perdono, soy yo el que se queda prisionero, y para perdonar primero tengo que perdonarme. Me enseñó que no siempre se recibe bien por bien pero que actúe bien a pesar de todo. Me enseñó a confiar en mí y a levantar la voz frente a la injusticia. Me enseñó a buscarlo adentro y no afuera. Me dejó que me aleje, sin enojarse. Que salga a conocer la vida. A equivocarme y aprender. Y me siguió cuidando y esperando.

Me enseñó que solo vengo por un tiempo, y solo ocupo un lugar pequeño. Y me pidió que sea feliz y viva en paz, que me esfuerce cada día en ser mejor y en compartir Su luz conociendo mi sombra, que disfrute, que ría, que valore, y que Él SIEMPRE va a estar conmigo….que aunque dude y tenga miedo, confíe, ya que esa es la fe, confiar en Él a pesar de mi… Gracias Jesús por tu infinito amor, por estar en mi vida y no irte nunca. La prudencia es la Virtud que regula todas las virtudes.

Recordando el Evangelio de San Juan, el discípulo que más quería a Jesús, nos relata. Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó entonces una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Entonces… Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
« ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía su cargo la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo: – «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».

Mientras tanto una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien el señor había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús. La prudencia es la Virtud que regula todas las virtudes.

Saben una cosa mis Amigos, hagamos santa esta semana, que sea una verdadera experiencia no solamente del amor de Dios a nosotros sino que también del amor de nosotros por Dios, les recuerdo que en mi opinión amar es una decisión personal. Amar es decidirse y es decidirse para siempre, lo que no puede ser para siempre, no es amor.

Entonces si permanecemos amándonos como verdaderos hermanos, será posible entonces que podamos tener un corazón resucitado, Jesús es mi luz y mi salvación, podemos ver que Jesús sigue buscando esa Betania, esos hogares donde lo aceptamos como el gran amigo y compañero de nuestro camino, esos amigos incondicionales, que le ofrecemos nuestros corazones, nuestro hogar, nuestra mesa, nuestra intimidad de amigos fieles, aprendamos entonces de Lázaro, Martha y María.

Y manifestemos abiertamente nuestra amistad con Jesús, manifestemos abiertamente nuestra fe, rompamos entonces como María el frasco de nuestro corazón, y que el perfume de nuestra fe, de nuestro entusiasmo por Jesús llene con su fragancia todo lo que nos rodea, que nuestras buenas obras sean ese buen perfume que proclame que Jesús es el señor de nuestras vidas cuidémonos entonces de ser los nuevos Judas que, solo nos importa en la vida el dinero, nuestro propio beneficio y no el amor.

De todas las devociones a la Virgen María, el Rosario es la más extendida entre los católicos. Y durante los siglos su rezo ha producido resultados maravillosos. No podemos dejar que el diablo nos derrote, tenemos que luchar contra él, el diablo es fuerte, pero Dios es más fuerte aun. El Rosario es tu arma, note deshagas nunca de tu Rosario porque puede salvarte la vida.

Cuando decimos en la letanía —”Virgen Prudentísima”— merece nuestra meditación. María mostró su prudencia al analizar la propuesta del ángel antes de aceptarla; antes de decidir amar y cuidar al Niño Jesús, apartándolo de todo peligro, aunque para ello tuviera que huir a Egipto; al no aparecer en público durante la predicación de Jesús, para no obstaculizar su obra.

La virtud de la prudencia es la que regula todas las demás virtudes, que, si no se viven conforme a la prudencia, dejan de serlo. La prudencia nos señala el cómo, dónde y cuándo se deben realizar las cosas. Feliz Inicio de Semana Santa. Una oración que nos hace más humildes como en la Eucaristía: Señor, no soy digno de que entres a mi casa, pero sé que basta una palabra tuya para sanar mi alma.

Entre Griegos y Troyanos
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
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LA PRUDENCIA ES LA VIRTUD QUE REGULA TODAS LAS VIRTUDES. DOMINGO DE RAMOS

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