#MeToo

Esta columna de opinión es una colaboración entre Mariam Cadena y quien escribe. Las preguntas estarán precedidas por “P:”, las opiniones de Mariam estarán precedidas por “M:” y las mías por “R:”.

P: En octubre de 2017, después de los escándalos sexuales de Harvey Weinstein, el movimiento #MeToo nació como una plataforma para que las mujeres pudieran denunciar actos de violencia sexual.

El movimiento se convirtió rápidamente en un fenómeno mundial. Lo que empezó sirviendo para denunciar principalmente a agresores sexuales que pertenecían a la élite, evolucionó para permitir denunciar a personajes cada vez más locales.

¿Qué piensas del movimiento #MeToo?

M: El movimiento #MeToo es una necesidad, tenía que surgir. Permite que muchas mujeres den a conocer la realidad que vivimos diariamente. Es un punto de encuentro para las víctimas. Sirve también como llamado a abrir los ojos al Estado, a hombres, autoridades y otras mujeres. Sirve para que se den cuenta de que todas hemos vivido acoso, violencia u opresión.

R: Como varón, creo que tenemos que aprovechar a #MeToo. Nos sirve como una ventana para asomarnos un poco a la realidad de muchas mujeres. También creo que era necesario que surgiera. Existe una falta de justicia institucional enorme en muchos lugares con respecto a muchas cosas. Las mujeres supieron organizarse y crear una respuesta que les sirviera a ellas. Me parece extraordinario.

P: ¿Qué opinas del impacto que ha tenido el movimiento?

M: El impacto de #MeToo, entre mujeres, ha sido bueno. Se ha logrado unir a las víctimas y crear un movimiento sólido para ellas. Al exterior del movimiento, creo que no se ha cumplido el objetivo. Es constantemente atacado y obstaculizado cuando debería usarse para reflexionar. No obstante, ha habido un gran impacto, se ha llegado a muchos medios.

R: Yo creo que el impacto ha sido tremendo y principalmente positivo. Si bien no ha sido el único factor, creo que el movimiento ha servido para reinventar muchas dinámicas sociales que eran paradigmáticas. Esto tiene mucho valor.

P: El movimiento ha estado acompañado de críticas durante todo su desarrollo. Con cada caso nuevo las críticas parecen reavivarse y reinventarse. ¿Qué opinas de las críticas que se le hacen al movimiento?

M: Me parece que la mayoría de las críticas en contra del movimiento vienen de hombres y no tienen fundamento. Son ataques, no diálogo, no hay interés en saber por qué se hacen las cosas de la manera en que se hacen.
Además, en lugar de aceptar la realidad que se vive, hay un enfoque que insiste en culpar a la víctima. No he sabido de un caso en el que no se haya culpado a la víctima.

R: Concuerdo. La mayoría de las críticas son muy débiles y se insiste en culpar a la víctima. Eso no le sirve a nadie. Eso no es diálogo.

P: ¿Qué críticas le harías tú al movimiento?

M: Me doy cuenta de que existe mucha división dentro del movimiento. Creo que lo ideal es dar el apoyo necesario a las víctimas. Si alguien ya pasó por el proceso de llegar a denunciar, lo mínimo que hay que hacer es apoyar. Si no le importamos ni al país ni a las autoridades, entre mujeres deberíamos apoyarnos.

De alguna u otra manera todas formamos parte del movimiento. Todas hemos sido oprimidas, hemos sido minimizadas y se nos hizo creer que es nuestra culpa. El movimiento debe crecer, aunque sea criticado. Si es criticado es porque se están diciendo verdades que no todos están dispuestos a aceptar.

R: Creo que #MeToo, puesto que se ha vuelto un fenómeno que modifica la vida pública, debe pasar por un escrutinio serio. Serio, abierto y constructivo, no inquisitivo. También creo que en ese escrutinio debe caber toda persona, siempre que se cumpla con los requisitos que mencioné.

No obstante, entiendo que exista resistencia para integrar la crítica al movimiento. Es difícil seleccionar el puñado de comentarios constructivos entre un mar de ataques. Si la reacción primera es defender el movimiento, me parece comprensible. Es un proceso que lleva tiempo.

P: Joe Biden, ex vicepresidente de los Estados Unidos durante las administraciones de Obama, fue señalado en los últimos días por tocar a mujeres de manera inapropiada.

Las denuncias, detalladas y precisas en todos los casos, reportaron que Biden tomó de los hombros y besó lentamente la nuca de la política Lucy Flores. Un par de denunciantes anónimas dijeron haber sido tomadas del muslo y haber sido tocadas por la espalda mientras Biden bajaba su mano, respectivamente. La ex trabajadora del congreso de EE.UU., Amy Lappos, denunció que Biden acercó su rostro y frotó su nariz contra la de ella en una ocasión.

Biden pidió disculpas y dijo que va a ser más respetuoso del espacio personal de la gente. Declaró, además, que nunca tuvo la intención de actuar de manera inapropiada.
¿Qué opinas sobre este caso?

M: Pienso que es de suma importancia estar conscientes de nuestros actos o comportamientos hacia las demás personas. En caso de traspasar o violentar de cierta manera su barrera personal, como en este caso, se tiene que reconocer y afrontar las consecuencias. También se debe buscar ese cambio en el trato y cuestionarnos la forma en la que tratamos a los demás

R: En este caso me quedo con la respuesta que le dio Nancy Pelosi a Biden después de que declaró que nunca tuvo malas intenciones. Parafraseando: en lo que a espacio personal respecta, se tiene que entender que en la actualidad lo que importa no es tu intención, sino cómo reciben tu trato los demás.

Creo que este caso sirve muy bien para que los hombres reflexionemos. Sé que no es algo fácil ni cómodo para nosotros, para las mujeres tampoco. Por eso, creo que, en ciertos casos, valdría el esfuerzo que las formas fueran más amigables. Definitivamente me gustaría que, insisto, solo en ciertos casos, así fuera.

No dejo de reconocer que #MeToo ha logrado tanto precisamente por sus formas. Es parte de lo que le da valor al movimiento, que es contundente.

P: En México acabamos de vivir un caso muy contrastante. Armando Vega Gil, integrante de Botellita de Jerez, se suicidó el primero de abril después de ser acusado de acoso y abuso a una niña de 13 años. La denuncia fue hecha anónimamente.

A las 3:41 am, Armando Vega publicó una carta de suicidio en su cuenta de twitter. En la carta dijo que, aunque se declara inocente, todo lo que diga va a ser usado en su contra.

Reconoció la seriedad de las acusaciones, aplaudió el movimiento #MeToo y lamentó que su muerte dejara huérfano a su hijo.

La muerte de Armando Vega fue confirmada después de que publicara la carta.

¿Qué opinas sobre estos hechos?

M: Dejando de lado lo lamentable del suceso de Vega Gil. Me parece decepcionante la cantidad de personas que arremetieron contra las denunciantes y que a su vez desacreditaron todo el movimiento. Se armaron juicios de muy poco valor. Eso nos deja muy claro por qué aún hay miles de mujeres que optan por mantenerse en el anonimato, por miedo a este tipo
de situaciones.

El determinar si las acusaciones fueron falsas o no, así como si el suicido de Vega estuvo ligado a esto, no nos compete a ninguno de nosotros.
Honestamente creo, y más después de ver las reacciones que se suscitaron por este acontecimiento, que entre mujeres tenemos que apoyarnos más que nunca

R: El caso de Armando Vega me parece muy lamentable. La manera en la que se desenvolvieron las cosas confirmó todas las preguntas y no dejó ninguna respuesta.

Me parece repugnante que muchos se hayan aprovechado de lo que pasó para hacer propaganda de sus posturas. Esto es lo que lo hace más lamentable.

Creo que este suceso no dejó nada bueno a nadie. Honestamente, no veo sentido en que este caso se analice más. Por el bien de todos los lados, me parece que lo mejor es lamentar el suceso y seguir adelante.

Mariam Cadena es estudiante de diseño gráfico en la Universidad de Sonora.
Contacto vía twitter: @rubengerardon

RUBÉN GERARDO / Letras y pensares / San Luis Potosí, S.L.P. / 14 de abril de 2019.

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