El Sí de María que cambio la historia

El «Sí» de María Santísima abre el camino a la Encarnación que ocurre en ese momento, en ese instante el Verbo se hizo carne. Dios eterno vino a habitar en ella asumiendo la naturaleza humana, todos los católicos celebramos la Anunciación el 25 de Marzo por ser 9 meses antes de la Navidad (Nacimiento del Señor) y es el Sí de María que cambio la historia.

Dame un ejército que rece el Rosario y lograre con él conquistar el Mundo. Hay quien nos dice: ‘Reza porque tengo este problema, y aquél otro…”. Y yo digo ‘Sí, sí’. Entonces digo dos “Padre Nuestro”, dos “Ave María”, y me olvido del tema. No, la Oración hecha como un loro no funciona. “Que el Señor nos dé la gracia de ir por este camino, el de aprender a interceder. Y cuando alguien nos pide rezar, no hacerlo con dos oracioncitas –o sea, nada- no; hacerlo en serio, en presencia de Jesús, con Jesús, que intercede por todos nosotros delante del Padre”.

El Sí de María que cambio la historia, al ser ella la abogada nuestra ante su hijo, ningún hijo se va a negar a complacer a su madre ente una petición suya, muestra de ello nos lo revela el primer milagro público de Jesús en las Bodas de Canà. Y hablando de que el Señor nos de la gracia interceder, debo compartirles que necesitamos también amar grandemente a nuestros difuntos. Muy pocas almas van directamente al Cielo. La inmensa mayoría entra en un estado de purificación propio.

El Purgatorio debe ser fruto de la misericordia del Padre Celestial. “En mi experiencia de exorcista, he tenido mucho contacto con las almas del Purgatorio. Créame que es impresionantísimo. Desde entonces oro constantemente por las ánimas o las almas del Purgatorio. Lo que les comunico lo hago con toda sencillez y humildad porque creo que es importante que nosotros renovemos nuestro amor por ellas, son las palabras que nos comparte el Padre Javier Sergio Hernández Ochomogo en un admirable testimonio sobre las almas del purgatorio».

Las ánimas o almas del Purgatorio son prioridad para la Iglesia, deben ser prioridad para todos nosotros, el ayuno estricto, los sacrificios, las limosnas, las buenas obras, las oraciones y sobre todo las misas y comuniones ofrecidas por los difuntos les ayudan enormemente, siempre piden misas; en este párrafo Jesús nos enseña el gran valor de la oración por los difuntos.

Recordemos que esas ánimas o almas por las que oramos nos ayudan, ellas no pueden obtener nada para ellas mismas, pero sí pueden interceder por nosotros, en consecuencia debemos evitar hasta el más mínimo pecado para no manchar el alma y no “ganar” purgatorio, debemos hacer muchas obras de caridad para disminuir nuestro purgatorio, aprovechemos para ganar el mayor número de indulgencias, parciales y plenarias.

Todos nos consideramos inocentes cuándo vamos a juzgar, pero nosotros no tenemos que hacerlo es el Señor Jesús el que en el momento que compareceremos ante su Santo Tribunal sabemos que nos espera oír la Vida que llevamos y que en momento de la muerte y en instantes se nos presenta nuestra vida con total claridad, y mis juzgamos, no tenemos cómo engañar al Señor en el momento preciso en que dejando el cuerpo nos presentamos a ser juzgados por El Señor.

Y entendemos perfectamente toda la gravedad del pecado; que hubiera sido preferible morir miles de veces y no haber ofendido jamás al Señor. Él nos hace a cada uno perfecto con tanto amor y siempre sostiene nuestra Vida del Alma y del cuerpo porque cuándo nacemos somos Angelitos que no tenemos sino la mancha del pecado original. Por eso son los niños los que nos acercan al Señor porque ya bautizados están en todo momento sus almas delante de Dios. Por eso nuestros gobiernos los quieren corromper para que sin niños en nuestra sociedad, no tengamos quien rece por nosotros por nuestra salvación.

Ellos pagan por nuestros pecados por su lindísima pureza que debemos respetar y no permitir que en ellos se imponga la ideología de género desatando tanta maldad y corrupción. Quieren destruir a los niños cuya alma está aún muy cerca de Dios. Por eso nuestros gobiernos los quieren corromper apoyados por grupos internacionales que quieren destruir a la familia, que todo es en contra de los niños y su inocencia.

Si supieran los muy ingratos el porqué de nuestros gobiernos al quererlos corromper, al corromper a las mujeres apoyando el aborto, no se dan cuenta que la generación de los No nacidos por esa causa, es decir los que deben nacer y no nacen, en esta generación, estos No nacidos harán falta para lograr el total generacional de seres humanos que sustituirá a las numerosas generaciones de seres humanos que ya han nacido, que son los Si nacidos que hoy día están en actividad productiva y que dentro de 30 años estarán en el bloque de jubilados y pensionados, ahí harán falta la aportación como fuerza laboral de los No nacidos que No nacieron.

“Que el Señor nos dé la gracia de ir por este camino, el de aprender a interceder. Y cuando alguien nos pide rezar, no hacerlo con dos oracioncitas –o sea, nada- no; hacerlo en serio, en presencia de Jesús, con Jesús, que intercede por todos nosotros delante del Padre”.

Les voy a compartir algo hermoso, y me refiero al Sí de María que cambio la Historia del mundo y me quiero referir precisamente a la Anunciación. Nada se sabía de la Madre de Jesús, vivía en Nazaret, oculta a los ojos de los hombres, pero no a los ojos de Dios, más adelante contará Ella misma los hechos que la llevan a la maternidad, y a descubrir su vocación y su misión en la vida y en los planes de Dios.

Hasta la anunciación del arcángel Gabriel, María de Nazaret era una mujer israelita perfectamente desconocida, su vida trasciende la historia por el libre y amoroso cumplimiento de la misión que le fue asignada desde la eternidad y que ella conoció a través del arcángel.

“El Anuncio del Ángel a María” En el primer capítulo del Evangelio de San Lucas Leemos: -Al sexto mes fue enviado por Dios el Ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, para visitar a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María- La palabra ángel significa mensajero, un mensajero de Dios, Gabriel, el que trae buenas noticias, de parte de Dios.

Una vírgenes en la Santa Biblia una mujer que no ha cometido impurezas, en el mundo hay muchas mujeres vírgenes, pero una es más pura y más santa que las demás y la llamamos, “Santísima Virgen”, es la madre de Jesús. Comprometida en matrimonio (Desposada): Unos meses antes de casarse, los novios firmaban un compromiso de matrimonio, para que el esposo pudiera dedicarse tranquilamente a preparar todo lo necesario para su próximo hogar, sin peligro de que después la prometida ya no se casara con él.

Desposada a un hombre llamado José En Israel era muy estimado el nombre de María. Así se llamaba la hermana de Moisés, y en tiempos de Jesús este nombre era tan popular, que las tres mujeres que estuvieron presentes en el Calvario, todas tenían el nombre de María. Las tres Marías.

María es un nombre que significaba «Señora» o «Princesa», pero varios autores dicen que en Egipto el nombre de María proviene de dos palabras: «Mar»: la hija preferida, e «ia»: abreviatura de IAVEH: Dios. Por lo cual el nombre de María significa: La hija preferida de Dios. Y en verdad que sí corresponde muy bien este significado a lo que en realidad ha llegado a ser la Madre de Jesús: la hija que más quiere Dios. Y entrando, le dijo: “Salve, llena de gracia, el Señor está contigo.

Salve: En hebreo, Shalon Jalai, o sea: ¡Yo te saludo. Te felicito. Alégrate! Cada vez que rezamos el Avemaría saludamos a la Virgen con el mismo saludo con el que la saludó el ángel en el día más feliz de su vida, en el día de la Anunciación, cuando ella empezó a ser Madre de Dios. Podremos decir que no hemos saludado al Presidente o al Papa, pero sí hemos saludado muchas veces a la Virgen Santa con el saludo que a Ella más le agrada, el que le compuso el mismo Dios en persona. Llena de gracia: La mujer que más gracias o favores ha recibido de Dios.

Llena de gracia quiere decir: la muy simpática para Dios. Si Ella hubiera tenido algún pecado, ya no habría sido totalmente simpática para Nuestro Señor. Pero Ella no tuvo ni la más mínima mancha de pecado. El Señor está contigo: Los israelitas cuando querían animar a una persona y asegurarle que le iban a suceder cosas maravillosas le decían: «El Señor está contigo». Es que «si Dios está con nosotros, ¿quién podrá contra nosotros?». Cada vez que rezamos el Avemaría felicitamos a la Virgen por esta bella noticia: ¡El Señor está siempre contigo! ¡Y ojalá que esté siempre también con cada uno de nosotros!

Ella se conturbó por estas palabras, y preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. No temas: Es una frase que en la Santa Biblia se repite muchas veces, dirigida hacia las personas que Dios elige para sus grandes obras. ¡No temas!, porque Dios va contigo y te ayudará en todo. ¡No temas! has hallado gracia delante de Dios Maravilloso elogio. Ojalá se pudiera decir también de cada uno de nosotros, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

El nombre Jesús significa: el que salva de los pecados. Porque Él ha venido a salvarnos a los pecadores y a pagar nuestras deudas ante Dios Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.

Bellísimas noticias acerca de Jesús, que conviene recordar y no olvidar jamás. María fue además muy valiente, ella contaba en aquel entonces con una edad de una mujer de 14 o 15 años, y en aquellas épocas cuando una mujer no estaba desposada y resultaba embarazada, se acostumbraba a apedrearlas hasta morir. Ella fue obediente cuando dio el Sí a Dios.

María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios… Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” Y el ángel dejándola se fue.

Ese es exactamente el Sí de María que cambio la historia. Toda mujer ante la maternidad es bendita entre las mujeres al aceptar y dar el Sí, al ser colaboradora de Dios en dar la Vida en la vida de sus hijos, eso solo se consigue gracias de Dios, tan es verdad lo que les digo que ustedes y yo, nosotros, todos juntos y los que conmigo estén de acuerdo sabrán que ninguna mamá puede dar vida a su hijo muerto, eso solo puede ser por obra y gracia de Dios.

Desde entonces la vida en el mundo cambio, María nos ha enseñado que es una intermediaria muy hermosa ante su hijo para pedir por todas nuestras necesidades, nos ha enseñado a mirar con ojos de amor ante la necesidad de interceder ante alguno de nuestros semejantes, es por eso que cuando no dirigimos a rezar de cara a Jesús siempre pensamos en María la madre de Dios, para presentarle todo a Jesús al rezar cara a cara; tener el coraje de seguir adelante, con la certeza de que Jesús, desde el cielo, intercede por nosotros.

La oración de intercesión es uno de los modos de ésta, y debe ser hecha con caridad y ayuno, para prepararse para la Pascua. Fue el tema central abordado por el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada la mañana del 4 de abril, en la Casa Santa Marta, donde participó, de forma privada, el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella.

En este mismo mes de abril, el Papa Francisco en el Vaticano, ha resaltado que en la Biblia, hay numerosos pasajes de intercesión, uno de ellos es la oración de intercesión que Moisés presenta a Dios por el pueblo. A causa del becerro de oro, Dios le dice: “Ahora, deja que mi ira se encienda sobre ellos y los devore”. Moisés le suplica a Dios que no lo haga y habla a Dios “como un maestro habla al discípulo”.

Trata de persuadir a Dios, con dulzura pero también con firmeza, para que abandone su propósito de castigarlos. Y le recuerda al Señor –hace memoria- las promesas hechas a Abraham, Isaac, Israel, de hacer que su descendencia sea como las estrellas del cielo.

Es como si él dijese: “Pero Señor, no puedes hacer un mal papel, si tú has hecho todo esto”. El Señor le dice a Moisés: “En cambio, yo haré surgir de ti una gran nación”. Pero Moisés intercede por el pueblo, o es con el pueblo o nada.

Otro ejemplo de intercesión puede verse cuando el Señor le dice a Abraham que quiere destruir Sodoma, y Abraham, cuyo sobrino vivía allí, quiere salvarla, entonces le pide al Señor: si hubiese 30 justos, luego 20, luego 10, y el Señor le responde diciendo que en atención a ellos no la destruiría. Al final, la única familia justa era la de su sobrino.

Hay otros modos de interceder que nos propone la Biblia, como es el caso de Ana, la madre de Samuel, que “en silencio, balbucea en voz baja, mueve los labios, y está allí, rezando, rezando, balbuceando al Señor, delante suyo, al punto que el sacerdote que estaba allí y la veía de cerca, pensó que estaría ebria”. Ana estaba rezando para tener un hijo. “La angustia de una mujer que intercede delante de Dios. En el Evangelio también hay una mujer valiente que “no se vale de la persuasión, no usa el regateo y tampoco la insistencia silenciosa”.

Es la cananea que pide por la curación de su hija, que vive atormentada por un demonio. Primero, Jesús le dice que él ha sido enviado solamente para el pueblo de Israel: no es bueno tomar el pan de los hijos para arrojarlo a los perrillos. Pero ella no se deja intimidar e insiste, diciendo a Jesús que los cachorrillos también comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Esta mujer, que no se “amedranta”, obtiene lo que desea.

En la Biblia hay muchos ejemplos de oración de intercesión y “se precisa coraje para rezar así”. En la oración hay que tener “esa parresía”, ese coraje de hablar con Dios, cara a cara.” A veces, cuando vemos cómo lucha esta gente con Dios para obtener algo, uno piensa que lo hacen aplicando mano férrea con Dios, y que hacen esto para llegar a lo que quieren”.

Lo hacen porque tienen fe y porque el Señor puede “conceder la gracia”. Se necesita tener mucho coraje para rezar así. Y nosotros muchas veces somos tibios. Hay quien nos dice: ‘Reza porque tengo este problemas, aquél otro…”. Y yo digo ‘Sí, sí’. Entonces digo dos “Padre Nuestro”, dos “Ave María”, y me olvido del tema. No, la oración hecha como un loro no funciona.

La verdadera oración es esta: con el Señor. Y cuando yo deba interceder, debo hacerlo así, con valentía. La gente tiene una expresión popular que para mí dice mucho, cuando quiere llegar a algo: ‘Pongo todo de mí’. En la oración de intercesión, vale lo mismo: ‘Pongo todo de mí’. La valentía de seguir adelante. Sin embargo, quizás puede surgir la duda: ‘Si yo hago así, ¿cómo sé si el Señor me escucha? Tenemos una seguridad: Jesús. Él es el gran intercesor”.

Y Jesús, ascendido al Cielo, está delante del Padre e intercede por nosotros, tal como había prometido a Pedro, antes de la Pasión, cuando le dijo que rezaría para que su fe no decayera: “Esa intercesión de Jesús: Jesús ora por nosotros en este momento. Y cuando yo rezo, tanto con persuasión como con regateo y tanto tartamudeando como discutiendo con el Señor, es Él quien toma mi oración y la presenta al Padre. Y Jesús no necesita hablar delante del Padre: le muestra las heridas. El Padre ve las heridas y concede la gracia.

Cuando nosotros recemos, pensemos que lo hacemos con Jesús. Cuando hagamos la oración de intercesión valiente, así, hagámosla con Jesús: Jesús es nuestro coraje, Jesús es nuestra seguridad, que en este momento intercede por nosotros”.
“Que el Señor nos dé la gracia de ir por este camino – concluyó el Papa -, de aprender a interceder. Y cuando alguien nos pida rezar, no hacerlo con dos oracioncitas –nada- ; no, hacerlo en serio, en presencia de Jesús, con Jesús, que intercede por todos nosotros delante del Padre”.

Con el Sí de María que cambio la historia, se convirtió en sitio privilegiado en el que Dios reposó y puso su morada, en Ella, Cristo hizo surgir la nueva Creación, en Ella, se puede contemplar la relación de Dios con el hombre, tal como habrá sido en el Paraíso: la escucha del Señor con toda naturalidad, la actitud básica de confianza, la entrega amorosa a Él y la respuesta a Su llamado, todo esto nos invita a que también nuestro corazón se vuelva un lugar privilegiado de Su gracia, a través del cual Dios derrame de su abundancia sobre el mundo entero y también sobre nosotros mismos.

El problema es cuando no hay esfuerzos, ese es el problema; en una ocasión leí, no recuerdo al autor, que decía, la santidad, no era la ausencia absoluta de pecado, eso es la Virgen María, todos somos pecadores, la iglesia es una iglesia de pecadores, la santidad consistía en levantarte cada vez que caes, acogiéndote a la misericordia divina, en pedir perdón cada vez que cometes algo malo, por supuesto no como una formula o un truco para seguir pecando, sino con sinceridad; la santidad consiste en no quedarte en el suelo cuando te caes, pedir perdón humildemente, recibir la ayuda de Dios porque la solicitas, y seguir luchando para ser mejores.

El Señor sabe que somos una caña, somos cáscara, ya le gustaría a él que fuéramos una caña entera, sabe que somos un pabilo vacilante, una vela que mezcla la luz con la oscuridad, el Señor sabe que somos trigo y cizaña, somos Flor y Espina, lo sabe y nos ama así como somos, pero quiere que seamos mejores, es lo único que nos pide, lucha, no te rindas, comienza de nuevo, pide perdón, trabaja por ser mejor, nosotros confiando en la misericordia de este Dios, tan bueno y tan paciente podemos tener esperanza.

Una oración que nos hace más humildes como en la Eucaristía: Señor, no soy digno de que entres a mi casa, pero sé que basta una palabra tuya para sanar mi alma.

Entre Griegos y Troyanos
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
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EL SÍ DE MARÍA QUE CAMBIO LA HISTORIA

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