Los Versos Están de Luto, Descanse en Paz Alberto Cortez

La amistad, la vida de los perros callejeros, la muerte de un amigo, cómo los adolescentes dejan sus hogares, y la añoranza hacia sus orígenes fueron, entre otros, los temas cotidianos que el poeta Alberto Cortez convirtió en himnos y ahora le rinden tributo ante su muerte.

Cortez fue un poeta y cantautor nacido en La Pampa argentina el 11 de marzo de 1940. En su larga trayectoria grabó cerca de 40 álbumes de estudio, logrando cuatro Discos de Oro, de éxitos como “Mi árbol y yo”, “No soy de aquí ni soy de allá”, y “Cuando un amigo se va”, murió este jueves en Madrid. Tenía 79 años de edad.

José Alberto García Gallo, su nombre real, comenzó a escribir canciones desde los 12 años, pero fue hasta 1961 cuando publicó su primer disco Welcome to the Latin Club, que incluyó 12 temas, tanto en inglés como en español.

Conocido como el cantor de las cosas simples, Alberto Cortez destacó por su estilo desgarrado, intenso y belleza poética. De una sensibilidad envidiable, tocó corazones con temas como “Carta a mi viejo”, en el que le cuenta a su padre las cosas que le habían pasado en el tiempo que había estado lejos de casa, y “Callejero”, canción que se basa en la vida de un perro de la calle.

Pero no sólo los perros fueron su inspiración, también las cigarras, insectos que fueron motivo para la creación de “La canción de las cigarras” y “A partir de mañana”. Como buen poeta que retrata la cotidianidad de la vida, también añadió contenido social a sus temas, como en el caso de “Instrucciones para ser un pequeño burgués”.

Otros de sus temas más emblemáticos son “Mi árbol y yo”, “Te llegará una rosa”, “Castillos en el aire” y “El abuelo”, los cuales están basados en hechos y personajes reales, que le ocurrieron a él mismo o a gente cercana a él.

Cortez trabó amistad con grandes figuras de la industria musical como Estela Raval, María Dolores Pradera, Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat. Sin embargo, la más estrecha la tuvo con el también cantautor argentino Facundo Cabral, con quien grabó el álbum Lo Cortez no quita lo Cabral.

La unión de talentos enlazó humor y poesía, y con los éxitos de ambos recorrieron el mundo ofreciendo conciertos donde era común oírlos interpretar “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”, en el que se hace alusión a que el dinero (oro) no da la felicidad.

Además de cantar, José Alberto García Gallo escribió las obras literarias: Equipaje (1977); Soy un ser humano (1985); Almacén de almas (1993), y Por los cuatro costados (2007).

Incursionó en el cine, participando en las películas Los éxitos del amor, de Fernando Siro, y Ritmo a todo color, de Máximo Berrondo.

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