¿Me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina?

El amor va mucho más allá de lo que te imaginas, te sabrá soportar cuando en lugar de ser flor, seas espina. El amor va más allá de palabras bonitas y el amor va más allá de haber puesto en mi vida a alguien tan especial y único. No tendré necesidad de tener papel y lápiz en la mano para escribir mi historia de la forma en que quiero, porque eso no respecta a mí, sino a Dios. Y con Él, bien, ya sabes, todo es perfecto.

La persona correcta no me alejará de Dios, sino que me incentivará a buscarlo y me amará como si el mañana no existiera. Me echará la bronca cuando esté en un error y me mostrará lo que es necesario cambiar. La persona correcta llegará a mi corazón de forma pura. Y cuando mire a los ojos a la persona correcta mientras sonría, me recordará lo que he soportado y también sonreiré.

El enunciado “me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina” trae a mi mente ese evangelio de mi evangelista preferido San Mateo (Mt 13,24-43), que tiene que ver con Vivir al lado de la cizaña, es decir con la semilla buena (ser flor) y con la cizaña (ser espina) y como era común Jesús les hablo en forma de parábola, que dice más o menos así:

La semilla buena y la cizaña “El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.

Los siervos del amo se acercaron a decirle: “Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?”. Él les contestó: “Algún enemigo ha hecho esto”. Dícenle los siervos: ¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?. Díceles: “No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo”. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al mismo tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero´”.

En una parábola les propuso: “El Reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas”.

Finalmente les dijo otra parábola: “El Reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo”.  Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo dicho por el profeta: Abriré con parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo“.

Explicando la parábola de la cizaña del campo, podemos concluir que “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; (La Flor) el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; (La Espina) el enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo.

El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos para oír, que oiga”.

El Fruto de esta reflexión es desterrar de nuestros pensamientos la cizaña de pensamientos malos y la maledicencia de nuestras palabras, para que siempre venza el bien por encima del mal en nuestra vida. Para poder asegurarme de que me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina. En la presente reflexión, Cristo nos habla abiertamente del combate entre el bien y el mal en nuestra vida.

El misterio del mal que acompaña como sombra al bien. Al final, el bien triunfará por encima del mal pero tenemos que sacar el mayor provecho de estas enseñanzas para cuando se nos presenten en nuestras vidas.

Después de reflexionar el interesante contenido de este Evangelio y al vincularlo con el enunciado que dice “Me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina” y me hago una pregunta muy sencilla ¿Por qué Dios permite que tengamos que aguantar a la gente insoportable?, ¿Por qué Dios pone gente tan desgraciada en la vida de uno?

Mira imagínate una cosa, la suegra no soporta a la nuera, la nuera no soporta a la suegra; los de una secta cristiana, no aguantan a los de otra secta; unos piensan política e ideológicamente así y otros de otra manera; unos son buenos y otros son malos, y Dios es el Juez, hombreé, imagínate a Dios en una discusión entre la suegra y la nuera?

Ninguno de nosotros vive con pura gente buena y tenemos como en la cabeza el sueño de vivir con pura gente simpática, pero no es así, eso quiere decir que somos diversos y algunos son bien malos, muy malos. Yo conozco a dos mujercitas hijas de unos compadres y que dicho sea de paso las quiero mucho, y son gemelas ya son jovencitas y siendo hermanas son tan distintas, una quiere ser médico y la otra abogado, una es rubia y la otra es morena, a una le gusta el rosa y a la otra el morado.

Una es femenina muy femenina, puro besito, la otra es… buenas tardes, es una mujer seria la que quiere ser abogado, y nacieron juntas de su papá y su mamá, entonces si son ellas así, que esperamos nosotros. En la vida es necesario que sea así, porque nosotros no fuimos hechos estándar, todos los  iPhone 4 son iguales, todos los  iPhone 5 son iguales, nosotros no somos un  iPhone.

Nosotros somos una interpretación única de la imagen de Dios, fíjate y lo peor no es eso, la gente se suele casar con la persona más insoportable posible, porque los iguales se repelen, y se buscan los contarios.

La que es  tranquila se tiene que casar con un muy todo lo contrario para que sobrevivan, pues si al esposo lo dejan solo se estrella y si a la esposa la deja sola se muere y queda ahí, se aplasta y queda ahí. Si tú analizas bien, tu mejor amigo es todo lo contrario, aquel que es dulce, pasivo, comprensivo y manga ancha, su mejor amigo es exigente, duro, definido y planificador, ¿Por qué?, porque uno busca lo que necesita, y después no lo soportas.

Uno busca lo que necesita y después dice uno ¿Para qué me case yo con esta persona? Como se me ocurre decir esto como amigo, pero uno los busca porque los necesita, eso se lo escuche yo a la madre Angélica, que Dios la tenga en su cielo, la madre Angélica decía siempre busca juntarse con lo contrario.

En mi caminar, dice Alma Flores, ya me he topado con personas equivocadas y dejé que llegaran a mi corazón. Dejé de lado los avisos para dar atención a mis sentimientos, que fueron equivocados y traicioneros, pero aprendí lecciones importantes con todo ello. Aprendí que dejar de soñar y dejar de creer en el amor porque alguien no supo valorarme es un error de los grandes. Aprendí que así como llegan personas a mi vida que me lastiman, también llegan otras para curarnos. (Alma com Flores).

Cuando intento contemplar con una mirada positiva a la gente que hay a mí alrededor, para descubrir los carismas que hay en mis compañeros, familiares, amigos, es necesario repetir frecuentemente este ejercicio, para que la mirada no se nos vuelva demasiada negativa.

Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior. Lo que importa es que parte elegimos potenciar. Siempre me pregunto cómo puedo ayudar a mis compañeros, familiares, amigos para que esos carismas den mejores frutos para bien de todos. Es hermoso dedicarse a regar las semillas buenas que hay en los demás, y ser como el jardinero inspirado en Dios. Para poder asegurarme de que me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina.

Doy gracias a Dios por cada uno de esos carismas que él derrama en mis compañeros, familiares, amigos, siempre se elige amar en lugar de odiar. La amistad se acaba cuando entra el silencio, por eso nunca dejemos de decir un te quiero, gracias por estar allí del otro lado, por tu tiempo, por tus palabras, por tu cariño; simplemente por estar en mi vida y darme mucha alegría.

Cada uno de esos carismas que Dios derrama en mis compañeros, familiares, amigos  crean el efecto de amar en lugar de odiar, de elegir reír, en lugar de llorar, de elegir crear, en lugar de destruir, de elegir preservar, en lugar de renunciar, de elegir alabar, en lugar de criticar, de elegir curar, en lugar de herir, de elegir dar, en lugar de recibir, de elegir actuar, en lugar de aplazar, de elegir crecer, en lugar de consumirte. Me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina.

Me detengo a pedir a Dios que me libere de los egoísmos y me ayude a hacer un acto de amor sincero y generoso hacia alguna persona. Trato de pensar en alguien que no me despierta simpatía a flor de piel, y me propongo regalarle un momento de felicidad, algo que lo haga sentir bien. Recuerdo que en esa experiencia de amor tendré un encuentro íntimo y profundo con un amor que me impulsa hacia el infinito, Vale la pena intentarlo. Dios es Amor.

Cuando llegue la persona correcta rezará por mí y me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina. Me mirará a los ojos cuando esté llorando o con desesperación y me asegurará que seguirá a mi lado. Motivado en que cada uno de esos carismas que Dios derrama en mis compañeros, familiares, amigos  crean el efecto de amar en lugar de odiar.

¿Qué hacer con gente insoportable?, es decir, con gente espina, pues la respuesta es que hay que aprender a ser humilde, aprender a ser paciente, aprender a ser tolerable, aprender a convivir con el compañero o compañera insoportable, porque hasta pudiera ser una hija o hijo nuestro, o ese ser insoportable podría ser mi cónyuge.

En todo momento debemos aprender a mirar a ese ser insoportable con los ojos amorosos de la Virgen María, ella siendo inmaculada miraba con ojos amorosos a cada insoportable, dándonos el ejemplo para ser humildes como San Martin de Porres, y no soberbios como el demonio, dándonos el ejemplo para ser paciente, para ser tolerante, como lo es Dios con nosotros, para aprender a convivir con el insoportable, porque que gracia tiene convivir con quien me cae bien, eso no te hace fuerte como persona, no creces.

En todo momento debemos aprender a mira con los ojos amorosos de la virgen María a ese ser insoportable para saber convivir con los compañeros insoportables que te llenan el buche de piedritas, para saber convivir con el insoportable del comerciante, del vendedor, del vecino que barre y arroja la basura hacia nuestra casa, del profesor, de tu alumno, de las suegras, de las nueras, de un hermano o una hermana, hasta de una tía, etc., cualquiera de ellos puede ser el  insoportable.

¿Sabes quién es ese insoportable?, pues nada más ni nada menos que es el diablo, es la espina, es una cizaña que espera ser complacido por ti en el momento en que mandas a la porra al insoportable porque ya te hartó, ya te hizo perder la paciencia, ya te lleno el buche de piedritas, ya perdiste la humildad, y sabes porqué porque has dejado de mirar a tu prójimo con los ojos amorosos de la Virgen María, es lo que hay.

Ahora sobre el sufrimiento, parafraseando a Eckhart Tolle, nos dice: Si no hubieras sufrido como has sufrido al lado de un insoportable, o de una cizaña o de una espina, no tendrías la profundidad como ser humano, ni humildad, ni compasión. El sufrimiento abre el caparazón de ego, pero llega un momento en que ya ha cumplido su propósito. El sufrimiento es necesario hasta que te das cuenta de que es innecesario, porque creciste fuerte con el insoportable, con una cizaña o con una espina, igual que el trigo de la Parábola del Evangelio.

Vivir al lado de la cizaña, del insoportable, de la espina, me hace interpretar las parábolas del evangelio de la siguiente forma:

La semilla buena y la cizaña. La presencia del mal es un misterio. Difícil de digerir en ocasiones, doloroso de aceptar, amargo en asimilar. Sin embargo, la explicación del mal la tenemos en la asencia del bien; un bien que debería estar presente y que por alguna razón no lo está. En el evangelio vemos que es Dios quien siembra la semilla buena, y el enemigo siembra al lado la cizaña. Con una somera apreciación podemos percibir esta lucha constante en la sociedad actual, pero también en el interior de cada hombre.

La lucha por ser honestos en nuestro trabajo, por no devolver ojo por ojo, sino de responder de acuerdo a los criterios del evangelio. Dios está presente en nuestras vidas sembrando la semilla buena. Se hace presente a través de su Reino. En buena parte depende de nosotros si queremos que la cizaña irrumpa en nuestra existencia. Podemos arrancar de raíz el mal si lo descubrimos a tiempo, pero en ocasiones requiere de mucho amor a Cristo. Si no, ¿cómo podemos decir “no” ante una invitación poco honesta, pero que quizá enriquece nuestros bolsillos?

El grano de mostaza. Y es que la tentación se nos presenta de múltiples maneras, disfrazada especialmente de aquello que más nos atrae: dinero fácil, rencores que rozan el odio y nos hacen meter zancadilla, maledicencia que denigra a nuestro prójimo; pero que quizá nos granjean un buen puesto, nos acarrean raiting a nuestra audiencia. Sin embargo, el Reino de Cristo es esa semillita de mostaza, insignificante al inicio, tan pequeña que no atrae mucho la atención; pero lo que no vemos es que esa semilla se transforma y crece hasta “el punto de que las aves vienen a anidar”.

La recompensa para quienes quieren ser coherentes con su vocación cristiana, con su dignidad humana, es la que les espera en los brazos del Padre celestial. Pero también es el ciento por uno en esta vida. No debemos tener miedo de ser coherentes con nuestros principios cristianos, no temamos defender la fe con gallardía y valentía. Sintámonos orgullosos de portar el estandarte de Jesucristo, de llevar con honor la cruz en nuestra vida.

Los justos brillarán como el sol. Entonces seremos como esos faros que brillan en medio de la oscuridad. Capaces de dejar huella en nuestro entorno y de hacer obras en beneficio de nuestros hermanos. Pero no podemos olvidar que, para brillar como el sol, hay que ser justos. Y la primera justicia es para con Dios, dándole lo que se merece: el primer lugar en nuestra vida. Esta imagen evangélica de la justicia que brilla como el sol no es otra cosa que la santidad misma.

Finalmente quiero que sepas que el principal propósito que persigo a través de las diversas reflexiones presentadas en el presente documento es que aprendamos a mirar con los ojos misericordiosos de la Virgen María, y que además busques tú, busque yo, nosotros y los que conmigo estén de acuerdo, que necesitamos  sembrar la buena semilla con nuestras propias palabras, pensamientos y obras, empezando con nuestras mi familias, y nunca complacer al diablo, sino únicamente complacer a Dios.

Entre Griegos y Troyanos

Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García

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¿Me sabrá soportar cuando, en lugar de ser flor, sea espina?

Monterrey, Nuevo León

Abril 1, 2019.

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