La educación no es la respuesta

Hace dos meses Tuni Levy y Juan Espíndola publicaron un artículo llamado “Educar a los ‘mirreyes’”. Habla sobre una materia de la Prepa Ibero, Experiencia Laboral. En esta materia los alumnos tienen que trabajar durante dos semanas en empleos atípicos a la clase más privilegiada.

El artículo presenta información de grandísimo valor, recomiendo mucho su lectura. Lo principal, para un servidor, es que me confirma que la educación no es la respuesta. Al menos, no como la estamos entendiendo.

Es muy común que cuando se suscita debate sobre algún tema la respuesta de muchos sea solucionar todo con educación. Me parece que esto pasa porque creemos que muchos problemas vienen de la desinformación. Por lo tanto, pensamos que con la información faltante el problema se solucionará.

Creo que estamos muy equivocados.

Un ejemplo: el aborto.

A grandes rasgos, los que defienden el derecho a la vida desde la concepción creen que a los demás les falta entender lo que es vida. Los que defienden el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, creen que los demás no saben lo suficiente sobre el proceso de desarrollo del embrión o del feto.

Para solucionar diferencias como estas, tenemos que entender que no es que a ningún bando le falte entender algo. El problema parte de que frente a un mismo suceso, la interrupción de un embarazo, se viven realidades distintas.

Sí, se viven realidades distintas.

Yuval Harari explica que los seres humanos son el único animal que tiene la capacidad de vivir en una realidad dual. Esta realidad dual está conformada por la realidad o mundo material y las realidades inventadas o imaginadas.

El mundo material son los hechos objetivos, todo eso que existe independientemente de lo que quien sea opine. Cosas como los árboles, los animales y demás.

Por su parte, las realidades inventadas son lo que entendemos coloquialmente por construcción social. Todo esto que depende de la opinión de alguien para existir, como las ideas, las religiones, los países, el dinero, etcétera. Imaginaciones subjetivas e intersubjetivas, o sea, relativas a uno o varios sujetos.

Para explicarlo podemos volver al ejemplo del aborto. La interrupción del embarazo, el hecho objetivo que corresponde al mundo material es igual para dos personas. Sin embargo, la realidad imaginada puede ser muy diferente. Una de estas personas quizás fue criada en un ambiente religioso y tradicional, la otra tal vez proviene de un contexto de educación feminista.

Dado que la realidad imaginada que viven estas dos personas es diferente, su realidad dual, la realidad que conciben, es diferente también. Por esto es claro cómo el aborto para unos es un asesinato despiadado para otros es el simple, quizás hasta piadoso, ejercicio de un derecho.

¿Cómo solucionamos estas diferencias entonces?

Tenemos que dejar de creer que lo falta es información. Lo que falta es tener métodos complejos y efectivos de convencimiento, que atiendan principalmente a las emociones de la gente.

Regresemos al caso de la Prepa Ibero. Para un estudiante privilegiado y rico, quizás la única manera de entender realidades menos privilegiadas sea viviéndolas. Experimentar una realidad proporciona una concepción que una estadística difícilmente logrará.

Convence más una lágrima que un número.

Si queremos solucionar las cosas con educación vamos a tener que reinventar la educación con base en estos enfoques. Mientras no hagamos esto la educación seguirá sin ser la respuesta.

Contacto vía twitter: @rubengerardon
RUBÉN GERARDO / Letras y pensares / Hermosillo, Son. / Marzo 20 de 2019.

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