En la Tentación el peligro es creer en Dios pero vivir sin Dios

¿Ya platicaste hoy con Dios? No pases ni un solo día sin hacerlo. Sabes, te voy a decir algo, tratándose de Dios, siempre nos enfrentamos a una entidad incomparablemente superior a nosotros, si no consideramos al Ser Supremo como tal, y, por tanto, si no reconocemos nuestra insignificancia ante Él, no sabemos nada de la naturaleza, el soberbio nunca podrá conocer a Dios, siempre mira a las personas y las cosas desde arriba, y mientras se tenga esa actitud no podrá ver nada que esté por encima de él.

Luego entonces surge una terrible pregunta: ¿Cómo es posible que la persona devorada por el orgullo afirme creer en Dios y se considere muy devota? Mucho me temo que ese tal culto a un Dios es imaginario, ese iluso piensa que Dios lo aprueba constantemente y que lo prefiere a él que al común de los mortales. ¿Qué gran tentación para este soberbio?

La persona que razona de esta forma, ofrece al Creador la menguada pleitesía de una falsa humildad, y a cambio se siente justificado para arrojar sobre el prójimo todo el peso de su soberbia. Cuando advirtamos que nuestras prácticas religiosas nos hacen sentir superiores a alguien, pensamos sin duda que quien está obrando en nosotros no es Dios, sino el demonio. En la tentación el peligro es creer en Dios, pero vivir sin Dios.

Una cita bíblica nos dice lo siguiente: Entonces el Espíritu condujo a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba.» Mt 4, 1-11. Puede sonar exagerado, pero la consecuencia lógica del “materialismo” es el destierro del “espíritu”, es el destierro de Dios.

Después de cuarenta días de ayuno en el desierto de Judea tras su Bautismo, Jesús sintió hambre. Sentir hambre «es natural», es parte de nuestra naturaleza humana. Saciar el hambre es una necesidad que “no tiene nada de malo”. Y justo aquí esta es la primera tentación. Hoy, las frases: “es natural”, “no tiene nada de malo”, “todo el mundo lo hace», están en boca de muchos, pero de forma equivocada.

El maligno, es decir el diablo, se empeña en que olvidemos que hay un nivel que está por encima de lo “natural”, un nivel que es propio de Dios y de los que buscan a Dios. El enemigo desea que nos quedemos en nuestro nivel sometiéndonos a la dictadura de nuestros instintos, olvidando que la paz proviene del dominio y el control de nuestra voluntad.

Reflexionando la primera tentación puedo recordar un evento que sucedió un día cuando me encontraba sentado en un restaurante tomando un café y escuchando a 3 mujeres hablando mal de una tal Alicia, después de 20 minutos de criticar desde el pelo hasta la familia de esa «Alicia», con mucho libertinaje y sarcasmo, se callan porque Alicia entra y se sienta a tomar café con ellas.

Alicia, la mujer muy guapa, además hermosa, educada, amable, y cariñosa con el trío de mujeres que le estaban destrozando y ella sin saber nada les invita a una cena el domingo por ser el cumpleaños de su mamá, en su casa…. me quedé mirándolas, y ellas alabando al hermano y al novio. Alicia terminó su café y se retiró.

El trío volvió al tema favorito: Alicia, pero ahora la preocupación era la ropa para ir a la fiesta…. cuando miraba al trío y a Alicia, vi como la envidia, la amargura y la hipocresía vuelven feas a las personas. ¿Cuántas veces fuiste Alicia y sin saber, trataste bien a quien hablaba mal de ti?, No les das el gusto nunca. ¿Cuántos tríos como ese hay entre ustedes y retratan su vida por pura maldad y envidia? ¿Para qué? ¿Por qué? Qué ganan?

A veces no tienes nada, pero lo poco que tienes es mucho para los POBRES DE ESPÍRITU. Cuídate, porque la envidia y la maldad caminan juntas y pueden estar a tu lado y tú ni siquiera lo sospechas. Es exactamente como la primera tentación. «, es parte de nuestra naturaleza humana, el saciar el hambre hablando mal de las personas, destrozando sus personalidades.

Haciendo bullyng, es decir hacer uso de insultos, burlas chismes e incluso apodos ofensivos para causar daño y agredir emocionalmente a alguien, este tipo de bullyng es usado principalmente por mujeres en ausencia de ella, pensando que es una necesidad que “no tiene nada de malo”, que “es natural”, que “todo el mundo lo hace», y lo peor del caso es que están en boca de muchos, pero de forma equivocada. El “materialismo” es el destierro del “espíritu”, es el destierro de Dios.

La segunda tentación es la del “Dios mágico”, donde vemos la fe y la religión como una especie de “seguro de vida”. Lo que esperamos y pedimos a Dios es “que no nos pase nada” y lo vemos como a un «mago» dedicado a evitar que “no tropiece tu pie en piedra alguna.» El problema de este planteamiento religioso es que, cuando falla “el mago”, ponemos a Dios como culpable, un Dios que no escucha, que abandona, y terminamos cambiándolo por algo o por alguien que nos “asegure” los efectos mágicos esperados.

Mira, la declaración casi común en muchas personas, es oírlas decir que para ellas el dinero es lo más importante en su vida, todo su mundo gira en torno al dinero, pero se les ha oído decir que el dinero es la manera de llevar las cuentas, suelen rebasar un cómodo nivel de ingresos y quieren más, y más para medir sus logros, dicen que el dinero no los emociona, sino la idea de que lo que hacen es digno de lo que acumulan, el Dios dinero.

Por supuesto son distintas las fuentes de nuestra motivación, pero yo creo que la gente más feliz no es la que posee más dinero, sino la que verdaderamente disfruta su trabajo, para mí la emoción está en el trabajo, en poder realizarme plenamente a través de él, entonces contrario a lo que piense mucha gene, el dinero no es garantía de felicidad, con frecuencia la gente que se preocupa por problemas económicos piensa que el dinero lo resolverá todo, es cierto que es difícil ser feliz si no se cuenta con el dinero suficiente para mantener a la familia confortablemente, sin embargo, el dinero es importante únicamente hasta que se tiene bien definido lo que es hacer un capital suficiente.

¿Qué quiere decir esto?, esto quiere decir hasta que se haya ganado suficiente para poner en la mesa la comida, tener ropa adecuada, tener una casa propia y agradable con algunas prestaciones o lujos relacionados con equipos electrónicos, TV, Audios y de dispositivos con tecnología digital relacionados con equipos móviles de comunicación o celulares, que hacen agradable la tecnología del ocio, así como tener uno o dos autos de modelo reciente, en fin cosas que todos hemos llegado a ver como necesarias.

La felicidad, como muchos otros conceptos como la educación, la moral, etc., es una cosa distinta para cada persona, Mary Kay Ash fundadora de “Mary Kay Cosmetics” el negocio más rentable de nuestros tiempos, definió lo que para ella es la felicidad, y me permito cítala textualmente: Primero, para mí, la felicidad es, primero, tener un trabajo que te apasione, algo que te guste tanto que lo harías aunque no te pagaran.

Segundo, la felicidad es tener a quien amar. Tercero, la felicidad es tener una “esperanza”, y yo añadiría estar bien con Dios, pero esa es mi opinión. Verse bien hace que uno se sienta bien, cuidarse bien hace que uno se encuentre bien. Si yo estoy bien y tú estás bien, entonces podemos poner en práctica la fórmula de la felicidad de Mary Kay Ash.

El actor Will Smith en la película “En busca de la felicidad” le aconsejaba a su hijo lo siguiente: Nunca dejes que alguien te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo, si tienes un sueño debes protegerlo, si quieres algo, ve por eso, pero nunca seremos felices si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo. No le digas a la gente en donde te duele porque será su lugar favorito para golpearte, y no serás feliz.

En tu vida puedes hacer de todo un problema, o puedes hacer de todo una solución, según qué camino elijas, tendrás tu vida llena de problemas o llena de soluciones, y podrás o no ser feliz, yo doy amor a quien me trasmite amor, confianza a quien se la gana y respeto a quien se lo merece. Si quieres saber el valor de una persona, piensa cómo sería la vida sin ella, y mira si eres o no eres feliz. Necesitamos generar ideas que generen más ideas para salir adelante de las rutinas que nos mantienen alejados de la felicidad y del éxito.

Entonces estaremos de acuerdo en que el “Dios mágico”, donde vemos la fe y la religión como una especie de “seguro de vida” para que nos vaya bien, para que no nos pase nada, para que no tropiece mi pie con piedra alguna, donde si las cosas nos fallan, no pondremos a Dios como el culpable, ni como un Dios que no escucha, ni como un Dios que abandona, para terminar cambiándolo por algo o por alguien que nos “asegure” los efectos mágicos esperados, como supone La segunda tentación que nos afecta.

La tercera tentación es la del “materialismo”; es la tentación del “tener” por encima del “ser”, la del “poseer” por encima del “ser”: “te daré todo esto si te postras y me adoras.» El precio que se puede llegar a pagar al caer en esa tentación es demasiado elevado: “adorar al Diablo”. Puede sonar exagerado, pero la consecuencia lógica del “materialismo” es el destierro del “espíritu”, es el destierro de Dios. El peligro es creer en Dios pero vivir sin Dios.

Cuando rezamos el Padre Nuestro y decimos “perdona nuestras ofensas así como nosotros personamos a los que nos ofenden”, e inmediatamente después le pedimos a Dios que “no nos deje caer en la tentación y que nos libre de todo mal”. Pues esto quiere decir que cuando estemos en oración para alejarnos de la tentación del “materialismo”; de esa tentación del “tener” por encima del “ser”, de esa tentación de “poseer” por encima del “ser”, y la tentación que te promete dar “muchas cosas a cambio de te postres y adores, donde el precio que se puede llegar a pagar al caer en esa tentación es demasiado elevado, porque significa “adorar al diablo”

Nuestra ORACIÓN a Jesús es ofrecerle esforzarnos por reflejar que nuestra vida se ha vivido con su presencia y le pedimos ayuda para mantener en nosotros presente el amor de él hacia nosotros y así trasmitirlo a la familia, cabe recordar que nuestra tarea, como bien lo ha dicho recientemente el Papa Francisco es la trasmisión de la fe, y que esa trasmisión de la fe, se puede hacer solo “en dialecto”, en dialecto de la familia, en dialecto de papá y mamá, en dialecto del abuelo y de la abuela, y en dialecto del prójimo.

Así que no hay que olvidarlo para no caer en la tentación, la tarea es trasmitir la fe, pero con dialecto del amor de su casa y de la familia. Feliz es aquel que ha aprendido a admirar más no a envidiar. Recomiendo una pequeña oración para evitar las tentaciones: Señor Jesús, te ofrezco esforzarme por reflejar que mi vida la vivo con tú con tu presencia. Ayúdame a mantener presente tu amor hacia mí, y así trasmitirlo a mi familia y a quienes me rodean y me leen. Amén

Mi recomendación es que Asistas a la misa dominical con tu familia y ofrécele tu comunión en ofrenda de amor, pide disculpas con humildad a quien hayas ofendido, ayuna este día de lo que más trabajo te cueste: cigarro, alcohol, postre, pereza, desidia, tentaciones y recuerda hacerlo con alegría. También algo muy importante, perdona y reconcíliate con tu hermano.

Pues como dice el Evangelio: «Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.» Mt 5,20-26 Jesús nos pide que nos reconciliemos con nuestros enemigos. Un primer paso en el camino hacia la reconciliación es rogar por nuestros enemigos, como Jesús solicita. Si se nos hace difícil, entonces, sería bueno recordar y revivir en nuestra imaginación a Jesucristo muriendo por aquellos que nos disgustan.

Si hemos sido seriamente dañados por otros, roguemos para que cicatrice el doloroso recuerdo y para conseguir la gracia de poder perdonar. Y, a la vez que rogamos, pidamos al Señor que retroceda con nosotros en el tiempo y lugar de la herida —reemplazándola con su amor— para que así seamos libres para poder perdonar.

Señor, por último, quiero decirte que todo mi pasado lo dejo a tu infinita misericordia, mi futuro a tu inagotable providencia y mi hoy, solo tengo mí hoy Señor para darte gracias y agradecerte todas las cosas que me has dado y la familia que junto con mi esposo, esposa, hemos fundado, y decirte también que no me olvido de la tarea que me recomiendas para los míos, que es la de trasmitir la fe, pero que la trasmita a través del dialecto del amor de mi casa y de mi familia. ¿Ya platicaste hoy con Dios? No pases ni un solo día sin hacerlo.

ENTRE GRIEGOS Y TROYANOS
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
E-Mail: ferdelafuenteg@gmail.com
FB: Fernando delaFuente García
Twitter: @FerranFercho
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EN LA TENTACIÓN EL PELIGRO ES CREER EN DIOS PERO VIVIR SIN DIOS

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