El amor romántico: un pilar del patriarcado

«Hazlo por mí».

«Confío en ti, pero no en ellos».

«Eres mía».

«Sin ti, me muero».

«El amor lo puede todo».

«Yo daría mi vida por ti».

«Eres mi razón de ser».

«Si me dejas, me mato».

«Te quiero más que a mi vida misma».

«Te celo porque te amo».

«Tu me completas».

¿Pero cómo puede ser el amor un pilar del patriarcado? La respuesta es que hay de amores a amores y el que nos han inculcado lo es, pues está basado en relaciones desiguales, que perpetúan los roles de género que la sociedad impone y que mantienen la idea de que las mujeres son las conquistadas y las dominadas. Y es que este mecanismo se da en relaciones heterosexuales, pues está pensado únicamente dentro de la heterenorma, donde los hombres son los cazadores y las mujeres son eso que cazan, donde además la familia es una manera de asegurar la reproducción y la misma nación.

El amor romántico es un fuerte potenciador de la violencia económica y patrimonial, pues partiendo de que creemos que la persona que está a nuestro lado nos pertenece, actuamos como si en verdad fuera de nuestra propiedad y comenzamos por restringir acceso a redes sociales, por entrometernos en la privacidad de esa persona y por controlar el dinero, entre otras; lo peor de este tipo de violencias es que tienden a aumentar y terminan con la libertad y el autoestima de la otra persona.

¿Suena exagerado? Piensa en todas las películas (o en la gran mayoría de ellas) que hablan de un amor perfecto, con canciones y detalles, con una mujer siendo conquistada por un hombre, que además de guapo, es rico y tiene su vida totalmente solucionada.

Mari Luz Esteban, en su artículo «El amor romántico y la subordinación social de las mujeres: revisiones y propuestas» advierte que pareciese que las mujeres siempre estamos en carencia y en necesidad de ser completadas, como si hubiéramos nacido a la mitad, como si necesitáramos ser amadas y amar por sobre todas las cosas. Y ya lo vemos en la vida real, pasa que toda la familia en cada reunión comienza a preguntar si ya tienes novio, o si no lo tienes las preguntas pasan a preguntar por razones, como ¿por qué? o ¿para cuando?, como si tener una pareja te diera lugar en la sociedad o fuese el logro más grande que una mujer puede alcanzar, cuando hay otra infinidad de cosas que te hacen ser quien eres; o con las amistades, diciendo «eso dices por que no has encontrado al indicado» con cara de lástima, como si de verdad fuera una pena muy grande y lo más importante para la realización personal.

Y no me mal entiendan, porque suele pasar, que cuando una habla de estas cosas pareciera que esta resentida con la vida y que realmente la ha pasado mal, pero no es eso, verán: el amor romántico se basa en relaciones de dominación y de poder. Este tipo de amor te pone al servicio de otros, pues la entrega es completa y esto puede dejar a un lado otros proyectos. El amor no debe ser un 100 por ciento de la vida de las personas, por lo menos no el de pareja, pues primero está el amor propio, el que se construye internamente y el que da las pautas para el respeto a tu persona y al conocimiento de límites, necesidades y placeres, además de distintos aspectos como: la realización profesional, espiritualidad, estudios, viajes, trabajo, amistades, proyectos, etc.

La CONAVIM publicó un artículo donde habla precisamente de la relación estrecha que hay entre el amor romántico y la violencia de género, en el que resalta que los celos son violencia y llevan a comportamientos controladores que restringen la libertad y la autonomía de las personas; este tipo de comportamientos desatan dependencia y codependencia. Son estas relaciones a las que llamamos «relaciones tóxicas» pues suena mas bonito que llamarles por su nombre: relaciones violentas.

La CONAVIM también menciona cómo es que los celos surgen del temor que se tiene a perder aquello que se percibe como posesión, es decir, basamos el amor en la propiedad privada, como si alguien realmente nos perteneciera.

El mito de la media naranja tiene que terminar, tenemos que empezar a darnos cuenta que somos personas completas y que si no lo somos, tenemos que completarnos primero personalmente para no buscar quién pueda llenar esos huecos, esa es una chamba personal. Debemos de comenzar por romper con la creencia de que el amor es para siempre, por que en muchos casos no lo es así y no tiene nada de malo, pensar esto genera apegos y depresiones que pueden terminar en finales trágicos.

Adoptar estos mitos y creencias llevan a soportar situaciones que probablemente no queremos en nuestras vidas, llevan a creer que podemos cambiar a la gente y eso genera frustraciones interminables.

Amemos sin roles, amemos sin violencia, amemos libremente, amémonos primero que a otras personas.

Twitter: @danielaolro

DANIELA OLVERA / Sociedad volátil / San Luis Potosí, S.L.P. / Marzo 11 de 2019.

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