¿Reducir, reutilizar o reciclar? El paradigma de las 3 R´s

Sin duda alguna, el problema de la alta generación de residuos per cápita en México y en el mundo es una amenaza latente para la salud y la calidad de vida.

Entre las principales consecuencias de una mala disposición de la basura se encuentran enfermedades transmitidas por vectores (mosquitos, moscas, ratas etc.), infecciones, exposición a residuos tóxicos, contaminación del suelo y del agua.
Pero ¿por qué no se hace mucho al respecto?

En primer lugar, porque es un problema que obedece a las leyes de la desigualdad en muchos países en vías de desarrollo. Los sectores de mayor ingreso en la sociedad y con una posición privilegiada no dimensionan su magnitud porque no es precisamente en su patio trasero donde se tiran los residuos y cuentan con sistemas de recolección que de alguna manera se encargan de desaparecerlos y trasladarlos a zonas donde la vulnerabilidad y la pobreza hacen que las personas no tengan herramientas para defenderse de tales amenazas, sino que por el contrario, lleguen a ver esos residuos como una oportunidad para obtener alguna clase de recursos materiales o monetarios.
Donde un sector no ve nada más que basura, el otro lo ve como una fuente potencial de ingreso para su supervivencia.

En segundo lugar, porque vivimos en una sociedad capitalista que impulsa unos hábitos de consumo exacerbados. ¿Te has puesto a pensar cuánto de lo que compras y acumulas es realmente necesario para tu bienestar, cuánto acaba siendo basura a las pocas horas o días de consumirlo y cuánto más es solamente un ente que consume tu esfuerzo y energía? Cada cosa que compras representa horas de trabajo que se requirieron para obtener el dinero y adquirirlas.

Por último, porque hemos perdido el verdadero sentido del consumo responsable.

Todo lo que de alguna manera llega a nosotros ha requerido una gran cantidad de recursos humanos y naturales que si los pusieran en las etiquetas del supermercado seguramente lo rechazaríamos. Pero como no es así, todos estos recursos son invisibles a los ojos del consumidor que además está inmerso en un bombardeo de campañas de mercadotecnia que le crean esa necesidad de consumo.

Es bien sabido que hay muchos de los residuos que tienen una valorización económica importante o que bien pueden ser reutilizados para alargar su vida útil lo más posible, sin embargo, hay muchos otros que una vez que se encuentran en ciertas condiciones ya no son ni reutilizables ni reciclables. Es aquí donde se encuentra el mayor paradigma de las 3R´s ¿Reducimos, reutilizamos o reciclamos?

A título personal, estoy convencida del poder de la reducción de residuos en manos de los consumidores por encima de la reutilización y sobre todo del reciclaje. Hay algunos puntos que creo que soportan mi teoría y a continuación se los expongo:

1. Si reducimos la cantidad de residuos que generamos, vamos a tener menos problemas de recolección y de disposición. En vez de tener que deshacernos de 3 bolsas, vamos a tener que hacerlo con 1 y facilitaremos el proceso a todas las empresas y autoridades encargadas de su manejo.

2. No se pueden impulsar campañas de reciclaje donde no se cuenta con sistemas adecuados para la recolección de residuos.

Te has puesto a pensar ¿cómo se va a poder reciclar en una zona donde ni siquiera hay basureros o personas que trasladen tu basura a sitios seguros? Situación que desgraciadamente es la que predomina en muchas regiones de México.

3. Al reusar, reducimos. Cuando alargamos la vida de cualquier material, estamos inmediatamente reduciendo la cantidad de residuos generados en varios ciclos más adelante.

Como puedes observar, los consumidores tenemos todo el poder en nuestras manos para disminuir de manera muy importante este problema. Consumamos productos de manera responsable, no compremos lo que no necesitamos, eliminemos los plásticos de un solo uso de nuestra vida cotidiana, utilicemos empaques biodegradables o compostables, dejemos a un lado los productos que van a ocupar un espacio en el basurero para siempre y lo más importa contagiemos a las personas de nuestro alrededor.

Así que es claro; menos basura equivale a menos problemas para ti, para mi y para nuestro hogar común: la tierra.

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