El problema no es el reggaetón

Qué confuso resulta el querer describir lo que es la música latina. En millones de kilómetros que constituyen el continente americano, existen un sin número de culturas que resulta imposible unificar lo que es su música.

Sin embargo, por mucho tiempo la música latina fue desde el Mambo, todos los sincretismos que se dieron en Estados Unidos, hasta la Salsa, como lo más representativo en otros continentes. Es decir, no era todo lo que existía pero sí lo que representaba a América Latina.

La música siempre ha trabajado en función a la economía global. El pueblo consume lo que los empresarios pueden pagar y hoy en día es sumamente difícil dar abasto a los costos que conllevan contratar orquestas de 20 músicos; desde Fania All Stars, no se ha dado un fenómeno comercial como tal.

Y ante tantos conflictos, despunta el tan controversial Reggaetón. Un género que no es nada nuevo pero que en la actualidad, nos pese a quien nos pese, representa la música latina en el mundo.

Hace unos días, se dio lugar el simposio con los principales pilares de la industria musical como lo son Spotify, YouTube, Pandora, SiriusXM, Deezer, por mencionar algunos. En él, se tocaron varios tópicos en beneficio del artista en proceso de exposición. Todos los representantes de esta plataforma, aplaudían el fenómeno que es “la música latina”. Mencionaban los records inalcanzables del género latino sin mencionar nada especifico, hasta que explícitamente refirieron que “la música latina” a quien los panelistas se referían, era el reggaetón.

Es así de simple, el reggaetón es el género más escuchado en el mundo, desplazando a géneros como el “country” en Estados Unidos, que históricamente ha sido una constante musical en la cultura de este país. Es el nuevo rock & roll de los setentas; el pop de los noventas. Es la música de nuestra época.

Y quiero dejar muy en claro que yo no soy gustoso de escuchar el reggaetón. Me parece demasiado simple, en exceso misógino; todo lo que siempre se habla de este género musical. Sin embargo, hay puntos que todos los géneros pudieran aprender de este fenómeno.

El éxito no es producto de una casualidad. El reggaetón a sabido aprovechar los nuevos medios de difusión masiva; en el momento que perdió audiencia nunca se negó al cambio; siempre están dando de que hablar; cientos de videos musicales por de más innovadores (dejando a un lado lo moral); las colaboraciones con artistas de toda índole, han ampliado considerablemente su mercado; es el diario hablar de las redes sociales; son los creadores de tendencias. Y si todo esto les parece superficial, no están para nada equivocados, pero son los nuevos roles de la sociedad (hasta este mismo texto que ahora leen, es gracias al Internet).

El reggaetón será malo o bueno, pero es la música que nos representa a todos los latinos y al igual que los gobernantes, cada pueblo tiene la música que merece. Todo lo que se pueda criticar del género, es reflejo de la sociedad en la que vivimos, y todos aportamos a esta sociedad reggaetonera.

JUAN JOSÉ MEJÍA / Índigo / San Juan, Puerto Rico / Febrero 28 de 2019.

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