Que no nos quieran ver la cara por favor

El martes por la mañana, cuando trascendió la renuncia de Ricardo Gallardo Cardona al Partido de la Revolución Democrática y, consecuentemente, a la coordinación de la bancada de ese partido en la Cámara de Diputados, de inmediato me vino a la mente una de las genialidades de Facundo Cabral, quien solía decir “Cómo estará la situación que si mi mujer se va con otro, ¡me voy con ellos!”.

Así (creo) debe haber razonado Gallardo Jr. al tomar su decisión, pues si se hubiera quedado enfrentaba la deplorable y patética circunstancia de, en seis meses, entregar la coordinación de la fracción perredista con la mitad, o menos, de sus 20 integrantes originales. Un pastor al que se le va la mitad del rebaño no tiene nada de qué presumir.

Si partimos de la premisa de que RGC no es un hombre tonto, resulta incomprensible cómo es que no alcanza a entender que no puede decir públicamente cosas que por absurdas y falsas lo exhiben como un mitómano oligofrénico queriéndose pasar de listo.

En su comunicado de despedida, dice que “Dejo el PRD agradecido, pero también convencido de que es un partido que se alejó de mis convicciones de izquierda. Por haberse aliado con el PRI y su pacto con (sic) México, así como con la derecha al acceder a no tener candidato presidencial”. ¿Cómo es capaz de decir eso? El Pacto por México ¡se firmó hace seis años! Cuando él ya era presidente municipal perredista de Soledad y –supongo- ya tenía convicciones de izquierda. Y la alianza con la derecha para apoyar a Ricardo Anaya ¡se formalizó hace más de un año! y estaba vigente cuando Gallardo Cardona se convirtió en candidato perredista a diputado federal. ¡Por amor de Dios¡

De otro lado, no puede uno menos que admirar la sangre fría, qué digo fría, gélida, del Pollito y su inconmensurable dureza de cara. Mire usted que decir en ese mismo documento que uno de los valores fundamentales que lo acompañan desde niño y que está seguro lo acompañarán siempre, es ¡la honestidad!

Las primeras interpretaciones de la renuncia gallardista fueron en el sentido de que su propósito real -igual que el de sus ocho compañeros de viaje- es incorporarse a las filas de Morena, para navegar en navío triunfante. En el caso particular del joven Gallardo Cardona, las elucubraciones agregan que al final del día su interés es conseguir impunidad para su señor padre y para sí mismo, pues como es sabido el asunto que lo condujo a prisión casi un año en el 2015 es susceptible de actualizarse, como lo deja abierto la resolución que le permitió recuperar su libertad (el fallo del juez no dice que RGC sea inocente del delito que se le imputó; dice que el Ministerio Público Federal se equivocó de delito. Incluso, expresamente señala que su resolución no impide al MPF replantear la acusación. Cosa que nunca ocurrió porque para eso se entregó el Interapas y otras prebendas en pago a los mafiosos que “arreglaron” el asunto en Gobernación).

Desde luego que en aras del más descarnado pragmatismo todo puede suceder, y cualquiera de estos días nos encontramos con que Morena les da la bienvenida a sus filas hasta con alfombra roja. No creo, sin embargo, que todo resultara terso y sin costo alguno: ya comenzaron a circular en redes audios y videos de las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador en dos de sus visitas del año pasado a estas tierras, la primera como candidato presidencial y la segunda como Presidente Electo. En una llamó a los Gallardo “corruptos” y en la otra les dijo “caciquillos”.

Conviene recordar que hace cosa de una semana el diputado federal perredista Mauricio Toledo (ex delegado en Coyoacán, ex asambleísta en el antiguo DF, cabeza de un nutrido grupo político y ex muchas otras cosas), anunció su intención de renunciar a la fracción del Sol Azteca, llevarse con él a varios colegas e irse a buscar acomodo en Morena. De inmediato, desde los más altos niveles del morenismo, comenzando con la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, salieron a decirle que ni se hiciera ilusiones, que ahí no sería bien (ni mal) recibido. Toledo es uno de los renunciantes junto con Gallardo Cardona.

Con todo, en el caso concreto de RGC, si el jefe supremo de Morena estuviera dispuesto a tragar (más) sapos y admitirlo en sus huestes, aquí en San Luis nos íbamos a divertir como enanos viendo el espectáculo ofrecido por Primo Dothé, Sergio Serrano, Gabino Morales, Leonel Serrato, Edson Quintanar y a todas las demás figuras morenistas dándoles la bienvenida a los próceres de la Gallardía.

Porque, y eso hay que tenerlo claro, en el hipotético desfiguro de admitir a los Gallardo en Morena, no sería, al menos eso piensa Servidor, ni en puestos directivos ni en nichos de honor. No creo que estén hechos para ser soldados rasos ni para aguantar malas caras y peores modos.

ESCENARIOS LOCALES

Todas las consideraciones anteriores parten de una premisa que puede no ser correcta: que Ricardo Gallardo Juárez también renuncie al partido del Sol Azteca. Nada lo obliga, pero más allá de solidaridades filiales no parece factible que la dirigencia nacional perredista vaya a permitir que la franquicia estatal de ese partido la siga manejando Gallardo Cardona a trasmano, como ocurre actualmente.

Como se ven las cosas al día de hoy, cabría esperar que en el corto plazo los mandos nacionales perredistas inicien los procedimientos estatutarios correspondientes para relevar de sus cargos a Juan Ignacio Segura Morquecho, Ernesto Barajas Ábrego y Martha Alicia Martínez, presidente estatal y dirigentes municipales en esta capital y Soledad de Graciano Sánchez, respectivamente. Todos sometidos dócilmente a los dictados de la Gallardía.

La jugada de ayer, a cargo justamente de Segura Morquecho (antiguo ayudante y recaudador de “moches” para Gallardo Cardona en Soledad) y de Barajas Ábrego (ex secretario de los ayuntamientos de San Luis y Soledad), al salir a dar una conferencia de prensa para decir básicamente que la renuncia de RGC no altera el funcionamiento del perredismo potosino, es algo que tiene más que ver con sus buenos deseos que con circunstancias objetivas.

Por supuesto que les encantaría seguir donde están, sobre todo en la expectativa de que los señores Gallardo, o por lo menos uno de ellos, pudiera incursionar pronto en las filas morenistas y encontrar espacio para maniobrar y ascender. Diría Luis Spota, “Casi el Paraiso”: pleno control estatal del PRD y una cabeza de puente en Morena. No veo factible el proyecto. Por dos razones básicas: en el Partido de la Revolución Democrática están muy agraviados por lo menos con Gallardo Jr., y los cuadros locales de Morena, muchos de los cuales vienen desde cuando era solo un proyecto incierto, son combativos a niveles perrunos.

Por lo demás, un eventual cambio de militancia por parte de Gallardo Juárez sería inevitablemente entendido aquí y en China como un intento de guarecerse de la tormenta que se le avecina ahora que el Ayuntamiento encabezado por Xavier Nava ha comenzado a presentar denuncias formales por irregularidades graves cometidas durante su administración.

En la hipótesis de que el gallardísmo fuera extirpado del PRD estatal, habría en el escenario político potosino una reconfiguración interesante. Por principio de cuentas, viejos perredistas hoy en el ostracismo seguramente reaparecerían e intentarían recuperar los espacios de donde fueron expulsados por los señores Gallardo. Gente como la diputada Guadalupe Almaguer Pardo, quien decidió permanecer en las filas perredistas y en lo que queda de su bancada, sin duda estará viendo la oportunidad de volver por sus fueros. Incluso podría darse un reacercamiento entre Xavier Nava y lo que quede del PRD.

No quisiera cerrar este texto sin comentar algo que me parece verdaderamente sensacional. Es muy probable que Héctor Serrano, compañero de aventura de RGC y antiguo secretario de Gobierno de Miguel Ángel Mancera, sea el primer político en el mundo que renuncia a un partido al que no pertenecía. En efecto, con fecha 18 de noviembre, mediante un escrito algo pomposo, Serrano renunció a sus 15 años de militancia perredista. Así, el lunes que apareció entre los demás diputados perredistas renunciantes, en realidad hacía exactamente tres meses que ya no pertenecía a esa formación política.

COMPRIMIDOS

La denuncia contra el ex alcalde Ricardo Gallardo Juárez, ocho regidores y dos síndicos, presentada el viernes pasado ante la Delegación Estatal de la Fiscalía General de la República por la actual administración municipal, es la primera de varias, algunas de las cuales irán también al fuero federal y otras a la Fiscalía General del Estado. Hay dos versiones: una, que podrían ser hasta 18 denuncias, cada una por un motivo distinto, y otra que serían cuando mucho diez. Sean unas u otras, son muchas y le van a hacer la vida miserable a RGJ. Creo también que esta querella es el inicio de un recorrido que va a terminar en un estruendoso choque de trenes entre Xavier Nava Palacios y Juan Manuel Carreras.

Ignoro si en algún momento haya información oficial al respecto. Visto el sello de la casa, lo dudo, pero de fuentes confiables sabemos que realizados todos los peritajes pertinentes, incluida una reconstrucción de hechos, utilización de tecnología laser para determinar trayectoria de proyectiles, etcétera, todo indica que el supuesto atentado contra El Mijis fue mentira, un vil un montaje. Aparentemente todo para seguir contando con su par de guaruras y para dar gusto a su fea adicción de reflectores. Y el Secretario Pineda se hace que la virgen le habla con lo de someter al detector de mentiras a sus elementos.

Eso de que justamente el año de mayor inversión en materia de salud en nuestro estado -por la construcción del nuevo Hospital Central- sea el más opaco en lo que va del sexenio carrerista, alienta sospechas muy serias. Más turbio se pone el asunto ante el silencio sepulcral de la principal responsable en la materia, la secretaria de Salud Mónica Liliana Rangel Martínez, cuya fama de arrogante y de presumir de que trae al rey por las orejas ya es legendaria en Palacio grande.

Y si de féminas difíciles y cuestionables se trata, sucede que en el Comité Directivo Estatal del PRI ya no soportan a la secretaria general Yolanda Josefina Cepeda Echeverría, por prepotente y majadera con el personal. Con sus superiores se transfigura y es toda amabilidad y obsequiosidad. Además, no está desquitando muy bien que digamos el sueldo que le pagan, pues cada que se descuida Elías Pesina corre para Aquismón. Así era en la alcaldía de aquel municipio huasteco y por eso fracasó estrepitosamente en su intento de reelección. Nomas que aquí premiamos y convertimos en modelos los fracasos.

Esta columna se publicó en Pulso https://pulsoslp.com.mx/opinion/que-no-nos-quieran-ver-la-cara-por-favor/

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