Hola California

Dentro de las muchas actividades que el colegio Real de San Luis promueve durante el ciclo escolar están los viajes internacionales. Este año uno de los destinos fue California, USA. El estado con mayor conciencia ambiental en los Estados Unidos con un gran porcentaje de automóviles híbridos y/o eléctricos, con diversas fuentes de energía limpia o verde. Y con una población consciente de la importancia de un medio ambiente limpio y sano.

Volamos San Luis-Tijuana, pues resulta más económico. Arribamos a Tijuana y pasamos la frontera por el CBX (Cross Border Express) desde el mismo aeropuerto, claro con un costo adicional, pero mucho más rápido y fácil. Ahí nos esperaban nuestros vehículos para iniciar la aventura con 36 alumnos de High School con ganas de divertirse a lo grande.

Primera parada en San Diego. El Portaaviones Midway. Impresionante buque de guerra que sirvió a finales de la segunda Guerra Mundial. 300 metros de eslora y 45,000 toneladas de historia. Cientos de aviones y helicópteros que representan una parte de la historia de los Estados Unidos. También nos presentaron una película del ataque a Pearl Harbor y el testimonio de uno de los sobrevivientes presentado en un holograma, despliegue de tecnología impresionante.

San Diego es una ciudad bonita y moderna, existen muchos lugares por visitar como Sea World, Old Town, Gaslamp Quarters y muchos más, sin embargo el clima fue un poco aguafiestas con nosotros y tuvimos que resguardarnos de la lluvia por el resto del día.

Segunda parada, Los Angeles, California. Los chavos ya desesperados por ir a The Universal Studios y que experiencia tan divertida, de verdad si para algo son buenos nuestros vecinos norteamericanos es para crear divertidos parques temáticos y atracciones modernas y entretenidas. Nos subimos a todos los “rides”, Harry Potter, The Mummy, Transformers, The Simpsons, The Walking Dead, Jurassic Park, etc. todos con sus particularidades, pero súper divertidos. Fue el día, del en esta ocasión, “aburrido” Superbowl, pues nos dimos tiempo para irnos al Hard Rock Cafe de Universal City Walk a ver el juego.

¡Tercera Parada BIG BEAR LAKE! A esquiar se ha dicho. En esta ocasión si cabe decir que el mal tiempo nos favoreció, pues llegamos a la montaña en plena nevada y a menos 10 grados Celsius, clima perfecto para esquiar pues (me explicaron) al estar nevando la nieve que está cayendo amortigua los golpes.

La vista de la montaña era increíble, las sillas (lifts) que te llevan hasta la cima de la montaña, te permiten apreciar la belleza de esta naturaleza en su máxima expresión.

Pero no todo es color de rosa. Aprender a ponerse el equipo es el primer paso en este “bello arte” del esquiar. Las botas, la ropa impermeable, los térmicos de lana, el casco, los guantes, los goggles (gafas de seguridad para esquiar). Mientras luchaba por acomodar todo esto en mí, la nieve no dejaba de caer sobre mi rostro dificultando aún más el proceso de equiparme. Cuando al fin logré finalizar la primera etapa me dirigí valientemente hacia los lifts, era mi “molino de viento” e iba a dominar esa montaña a cualquier precio. Ponerse de pie en esquíes te hace ver como venadito recién nacido, tus piernas tiemblan y es difícil mantener el equilibrio. Al fin logré subirme a la silla del lift y vámonos hacia arriba, esta parte se disfruta por el paisaje que se puede ver desde lo alto, sin embargo, al llegar arriba te espera una sorpresa pues tu primer momento de esquiar te espera sin darte opción a negarte, bajarte de la silla es prácticamente tu lección número 1, te pones de pie y la silla te empuja gentilmente hacia adelante descendiendo de la misma, si no te caes tienes suerte.

Miras hacia abajo, 150 metros de nieve, lo piensas no una sino 100 veces, ¿y si me rompo lo poco sano que queda de mí? Volteas y empiezas a ver a tus alumnos pasar a tu alrededor dando vueltas y a una velocidad que para mí se veía imposible de alcanzar. Primera caída, nieve encima de mí, mis alumnos queriendo ayudarme, mi orgullo diciéndoles que no. Entre 5 o 10 minutos en volverme a poner de pie y listo para otro intento. Nuevo intento y una vez más al suelo, una y otra vez.  No es fácil esquiar, sin embargo, los muchachos lo hicieron con una naturalidad propia de los jóvenes y de ese atrevimiento característico de su edad. Por eso el Real de San Luis organiza estos viajes para poder formar en la templanza, el orden, fortaleza, prudencia, amistad, compañerismo.

Yo logré dominar la montaña (desde mi perspectiva claro) logré descender a una impresionante velocidad de 3 kilómetros por hora, fue una gran experiencia el poder esquiar en Big Bear Lake, pero sin duda lo mejor de todo fue el ver a los chavos aprender a esquiar en unas cuantas horas y disfrutar de un deporte extremo que sin duda les ha ayudado a formar su carácter.

3 días después de estar en la montaña regresamos a Los Angeles a visitar UCLA (University of California Los Angeles) una de las más prestigiadas universidades en los Estados Unidos y finalmente un feliz regreso a casa todos bien y contentos por vivir una experiencia como esta.

Big Bear Lake una experiencia recomendable e inolvidable.

De Mario Aban Carballo / California, EUA / Febrero de 2019.

 

 

 

2 Comments

  1. Es un excelente proyecto el que llevan en Real de San Luis para sus alumnos en formación de grandes profesionistas! Saludos.

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