El amor de la palabra siempre nos acariciará desde adentro

A ver, si el amor siempre nos acariciará desde adentro, vamos a comenzar por saber ¿Qué es el amor? Desde el punto de vista de la Etimología, la palabra amor proviene del latín amor, amōris. Se emparenta, de este modo, con el verbo latino amāre, del que derivará nuestro verbo amar. La más remota raíz de la palabra amor procede del indoeuropeo am-, que significa ‘madre’, y que también vendría a ser la raíz de palabras como amigo.

Desde el punto de vista de la Etimología del castellano antiguo amor (“amor”), y este del latín amōrem (“amor”), derivado del verbo amō, amāre, a su vez del indoeuropeo *am- (“madre, tía”). Amor viene significando un sentimiento afectivo de atracción, unión y afinidad que se experimenta hacia una persona, animal o cosa. Los Sinónimos: véase Tesauro de amor. Los Antónimos: antipatía, aversión, desamor, detestación, odio.

También podemos entender por Amor como un sentimiento de desear el bien y de tratar con suavidad o esmero. Tratamiento para la persona amada (vocativo), y la persona amada misma. El Uso de la palabra Amor, con frecuencia va precedido del posesivo (mi amor), que es deseo, atracción, apetito o intercambio de tipo sexual.

También Amor lo entendemos como la dedicación, cuidado y goce en una actividad u obra, de tipo afectivo, sexual o de pareja con alguien, o el conjunto de manifestaciones de cariño, tales como caricias, lisonjas, piropos, requiebros, etc. Lo contrario de esa manifestación de cariño es (Turgenia latifolia): Planta umbelífera cuyo fruto, con forma de elipse y erizada, tiene espinas tiesas que se adhieren a la ropa, siendo común en los campos cultivados, crece hasta unos 30 centímetros de altura, tiene hojas anchas y dentadas, y flores rojizas o púrpura. Sinónimo: cadillo, el uso de la palabra se aplica al dicho eres un “cadillito”

Existen también lo que no puede faltar en el lenguaje mexicano, los refranes acerca del amor: Amor de lejos, amor de pendejos; amor de yerno, sol de invierno; obras son amores, que no buenas razones; para el amor y la muerte no hay alma fuerte. Con la palabra amor podemos formar los anagramas: armo, maro, Mora, mora, Omar, ramo, Roma, roma. También como Análisis gramatical de la palabra amor: Sustantivo común, incontable, abstracto, individual, masculino, singular.

Derivados: amar, amabilidad, amable, amablemente, amación, amado, amador, amante, amatividad, amativo, amatorio, amorcillo, amorío, amormío, amorocharse, amorosamente, amoroso, desamar, desamor, desamador, desamable, desamoradamente, desamorado, desamoroso, desenamorar, enamorada, enamoradamente, enamoradizo, enamorado, enamorador, enamoramiento, enamorar, enamoricarse, enamoriscarse.

Wikipedia para amor, nos agrega palabra Agápē (en griego: ἀγάπη). Es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado. Algunos filósofos griegos del tiempo de Platón emplearon el término para designar, por contraposición al amor personal, el amor universal, entendido como amor a la verdad o a la humanidad

Aunque el término no tiene necesariamente una connotación religiosa, éste ha sido usado por una variedad de fuentes antiguas y contemporáneas incluidas la Biblia. Filósofos griegos contemporáneos de Platón y otros autores clásicos han usado en diferentes formas la palabra “ágape” para denotar amor por la esposa/o o por la familia, o vocación por una actividad en particular. En contraste con philos (amistad, amor amical, hermandad o amor no sexual) y eros, una afección de naturaleza sexual.

En el Cristianismo, el agapë o caridad, lo emplearon los primeros cristianos para referirse al amor especial por Dios, al amor de Dios para con el hombre, e incluso a un amor “autosacrificante” que cada ser humano debía sentir hacia los demás. Una cita del evangelio es: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan, 3,16).

En los primeros tiempos del cristianismo, ágape también significaba una comida en común, que es el significado que conserva en la actualidad: comida, banquete. En este sentido, también significa el amor que devora al amante, por ser este capaz de entregar todo sin esperar nada a cambio. El amor agàpe es el amor divino de Dios.

Pues bien después de saber ¿Qué es el amor? y si el amor siempre nos acariciará desde adentro, es el momento de vincular el amor en palabras nuestras o de nuestro prójimo. Nuestras palabras tienen el poder de crear y el poder de destruir, el mejor ejemplo lo podemos apreciar en una amistad o una relación, se comienza conversando y cualquier palabra que podamos decir fuera de lugar puede terminar de mala manera. El maltrato verbal trae muerte de espíritu y de la relación, por lo tanto hay que cuidar tus palabras, para que no falte amor en ellas.

Una voz amable, serena, y sincera, puede resultar más terapéutica que cualquier medicamento un gesto tierno o agradable y una voz adecuada puede cambiarnos el ánimo en un instante. Las palabras nos llevan a la risa, a la alegría, a la ternura y al humor como algo inesperado. Las palabras sorprenden, emocionan, estremecen y conmueven.

Una palabra suave apacigua la ira, y las palabras discordantes rompen la armonía del diapasón cósmico y engendran desordenes. Pero el mayor milagro que nos puede suceder con las palabras, es que lleguen a curar. Con la palabra podemos hacer la alquimia interior y particular. Aliviar dolores, lidiar con nuestras dudas, rabias, superar o concluir duelos, sanar viejas heridas, trascender miedos, aligerar pesadas mochilas de nuestra conciencia y terminar así con esclavitudes del alma. En definitiva, liberar y liberarnos.

Y es que, las palabras son el vehículo del contacto de nuestra alma con la realidad. El escritor Víctor Gómez Rodríguez, en su libro de Medicina práctica, habla así del poder de la palabra en la salud de las personas: Las palabras del médico son vida o son muerte para el enfermo y en esto estiba gran parte de su responsabilidad de los médicos, sea que empleen el verbo con fines constructores o destructores. A ningún enfermo se le deberá desconsolar o desahuciar.

Al enfermo se le debe decir siempre: Usted está mejorando; usted está sanando; su curación progresa; su enfermedad desaparece; pronto estará bien, etc… Estas frases quedan grabadas en el subconsciente del enfermo, y en consecuencia, este sanará rápidamente. Por grave que esté o parezca un paciente, jamás se le debe de decir que su estado de salud es delicado, peligroso, etc. Porque son estas palabras negativas y destructoras que acelera la muerte de quien hablándole en términos contrarios, con palabras de esperanza y fortaleza, se puede mejorar y sanar totalmente.

De la misma manera, el psicólogo clínico José Luis Canales, en su libro “Padres Tóxicos” profundiza en la importancia de las semillas que los padres dejan en nosotros desde la infancia con el poder de la palabra: Los juicios que emitimos, a veces de manera inconsciente, otras no tanto… pueden marcar la vida de un ser humano. Cuando eres niño eres libre, puro, sano, hasta que las palabras de un adulto que fue herido cuando niño inician esta cadena interminable.

Antes de que una palabra salga de tu boca, fíltrala primero por tu corazón. La importancia de “lo que digo y como lo digo” (incluyendo bromas hirientes) “No te van a querer ni los perros”, era la frase que ella siempre usaba para retar a sus hijos cuando se portaban mal. Seguramente, si le preguntan, ella los educó con amor.

Y en nombre del amor, dijo frases como estas… “¿Quién quiere otra torta de jamón?” preguntó Carlos en el cumple de su hija, “Tu no mi amor, estás muy gorda”, fue la frase que disparo delante de todos sus amigos. Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más. Se levantó despacio y la soledad de su cuarto fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente. El padre murió preguntándose que hizo mal esa noche.

“Vamos no seas mariquita”, le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años- pidió una toalla al salir de la alberca porque tenía frio. Y todos sus amigos empezaron a reírse. “Mariquita, mariquita”, le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó. Nunca más volvió a nadar. Y nunca, en 34 años de vida apoyo sus labios en los labios de una mujer.

“Eres un elefante dentro de la clase”, le dijo su profesora de Dibujo el primer día del primer año de secundaria, ella de un primero impecable, donde Dibujo era su materia preferida. Y era, para para hacer honor a la verdad, una joven promesa. Ese año, se llevó Dibujo a diciembre. Volvió a dibujar 28 años después, cuando, mediante terapia, descubrió cuánto le había inmovilizado esa frase.

El Perito Moreno fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminata por el glaciar todos los turistas en hilera para no resbalarse. Ella iba delante, él detrás. “Tu culo me tapa el sol” fue la frase que eligió él para hacer un chiste. Y no entendió porque esa noche ella se encerró en el baño a llorar. Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida, frases de mierda. Son frases que, cuando las cuentas, te parece que están exagerando, que no pudieron ser así, que quizás las recuerdes mal.

Lo bueno es que un día, te sacas uno de todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma, que los responsables de escupirnos tamañas frases, son seres que cargan, a su vez, con otras frases. Y entonces llega el perdón. Y perdonamos.
Más adelante viene la compasión. Es ahí cuando volveremos a sentirnos felices, con el caminar sobre el Perito Moreno más allá del tamaño de nuestro culo, de nadar y gritar: “Tengo frio, tráeme una toalla,”, de hacer una lista de toda la gente que te quiere. Porque no solamente te quien los perros.

Tratemos de pensar antes de hablar, ya que las palabras que duelen tardan muchos años en salir del corazón del otro, y a veces no salen, no perdamos tiempo con los que queremos, porque perdonar lleva mucho tiempo, pensemos antes de hablar, tratemos de no herir el corazón de lo que más amamos. “Las palabras de amor alegran el corazón”.

Las palabras no se las lleva el viento, las palabras tienen el poder de curar o herir a una persona, medita sabiamente antes de hablar, a veces permanecer callados es la mejor opción, por eso cuida las palabras, habla de tal manera que en tu alma y en la de los demás quede la paz.

Hay momentos en los que muchos de nosotros perdemos los estribos, a veces podemos decir cosas hirientes a nuestra pareja o amigos llevados por el momento de un enfado o enojo puntual. Pero si tú eres una persona emocionalmente madura, inmediatamente vas a arrepentirte y rectificar pidiendo perdón a tu pareja y la relación se va a sanar, el problema es que hay personas verbalmente maltratadoras que casi nunca piden perdón ni reconocen su error.

Es más, el abusador verbal suele culpar a su pareja de haberlo o haberla provocado e incitarle a decir esas barbaridades. La persona verbalmente abusadora castiga y daña con sus palabras, a la vez que culpa y se justifica por su acción con la víctima. Esto lo llega a automatizar de tal manera que incluso se olvida de los sentimientos de su pareja y de la demisión del daño que está causando.

¿Qué podemos hacer ante estas actitudes de disrupción con tu pareja o tu familiar? La mayor causa de sufrimiento es la sensación de no ser amados, dijo Alejandro Jodorowsky. La humildad y la sencillez son las llaves maestras para abrir todas las puertas del mundo. Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia, más donde hay humildad habrá sabiduría.

¿Cómo dañan las emociones nuestro cuerpo? (Luz plena). La ira debilita el hígado. La pena debilita los pulmones. La preocupación debilita el estómago. El estrés debilita el cerebro y el corazón. El miedo debilita los riñones. El amor trae paz y armonía. Fortalece tu cuerpo y tu mente. La risa reduce el estrés. Y sonreír agranda la felicidad. Todos utilizamos la proyección para evitar mirar hacia nuestro interior, la sombra nos dice que no nos fijemos en nuestras propias debilidades y que las proyectemos sobre los demás para evitar el sentimiento de inferioridad. Deepak Chopra

Todos buscan la química en el amor, pocos encuentran la alquimia. A los seres humanos por naturaleza nos atrae, lo nuevo, la adrenalina, “la química”. Ser alquimistas del amor o magos del amor es diferente, nos exige estar conscientes de que el amor no es lo que sucede mientras estamos desnudos en una cama, el amor es lo que sucede cada momento con esa persona que has elegido con la ropa puesta y todo.

A través de la alquimia del amor es posible transformar las dificultades en oportunidades, las distancias en abrazos, las lágrimas en sonrisas. Y le preguntaron al sabio, cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja y contestó estas hermosas e inteligentes palabras: Las personas que buscan “Química”, son científicos del amor, es decir están acostumbrados a la acción y a la reacción.

Las personas que encuentran la “Alquimia”, son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar. Los químicos aman por necesidad. Los alquimistas por elección. La química muere con el tiempo. La alquimia nace a través del tiempo.

La química ama el envase. La alquimia disfruta el contenido. La química sucede. La alquimia se construye. Todos buscan química, solo algunos encuentran la alquimia. La química atrae y distrae a machistas y feministas. La alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libre y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.

En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos: La alquimia reúne lo que la química separa. La alquimia es el matrimonio real, la química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas. La alquimia hace magia en nuestro ser, desde el interior de cada miembro de la pareja, ambos se transforman en alquimia, los hace mejores seres humanos, conscientes, pacíficos, despiertos, comprometidos, con gran capacidad de disfrutar cada oportunidad y aprovechar todo momento para crecer y evolucionar juntos.

La alquimia en el amor, nos hace el amor a cada momento y para eso ni siquiera hay que desnudar el cuerpo, porque mantenemos desnuda el alma, que es el verdadero amor. Entonces debemos comenzar a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras que la alquimia con el amor siempre nos acariciará desde adentro.

Entre Griegos y Troyanos
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
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EL AMOR DE LA PALABRA SIEMPRE NOS ACARICIARÁ DESDE ADENTRO

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