Por una real educación vial

“Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”: Albert Einstein. Físico Alemán, judío, naturalizado estadunidense (1879 – 1955).

Si bien la educación es la base de una sociedad más justa e igualitaria, el ejemplo es la mejor manera de educar. No todo lo que es justo es legal, ni todo lo legal es justo. La vida y la experiencia nos han enseñado que la convivencia humana solo se mejora cuando existe voluntad, disposición y decisión de hacer las cosas bien, y propiciar que así se hagan.

En días pasados, y a pesar que no se han dado a conocer las estadísticas reales por parte de las autoridades correspondientes, la cantidad de accidentes viales en la zona metropolitana de la capital del Estado de San Luis Potosí y el municipio conurbado de Soledad de Graciano Sánchez se incrementaron de manera exponencial.

Todos los días, y de manera particular en las horas pico, es decir de las 06:30 a las 08:30 horas y de las 17:30 a las 19:30 horas, las vialidades mas concurridas se convierten en un verdadero caos, por ejemplo, el Boulevard Rio Santiago, Fray Diego de la Magdalena, Damián Carmona, Pedro Moreno, Ave Venustiano Carranza, Ave. Salvador Nava Martínez, Ave. Chapultepec, Ave. Ricardo B. Anaya, Boulevard San Luis, Ave. Cordillera Himalaya, etcétera, etcétera.

Y qué decir de la zona del centro histórico, desde la congestionada Avenida Universidad, la Alameda Central y todas la calles aledañas al primer cuadro o al llamado perímetro “A”.

Cierto es que los agentes de vialidad han resultado insuficientes para controlar el flujo vehicular y peatonal, que siempre hay fallas en el sistema de semaforización, que los peatones y conductores no respetan las señalizaciones, ni la Ley ni el reglamento de tránsito, pero eso, sería el consuelo de los tontos, cuando la autoridad estatal y la municipal tiene una obligación legal para solucionar, controlar y atender la vialidad.

El control de la vialidad en la entidad se soporta en varios ordenamientos jurídicos: La Ley de Tránsito del Estado; la Ley de Transporte Publico del Estado, y los Reglamentos de Gobierno y Transito, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 115 Constitucional.

Para el caso de carreteras federales existe el Reglamento de Tránsito para Carreteras Federales, de jurisdicción y aplicación de la Policía Federal Preventiva.

El caso es que la vía publica, es decir, calles, avenidas, callejones, boulevares, y zonas peatonales son de uso cotidiano de 4 entes: conductores de vehículos (automotores o de tracción animal); motociclistas, ciclistas y peatones.

La gran mayoría de los conductores, de vehículos, motocicletas y bicicletas desconocen las reglas básicas de conducción y, lógicamente, las disposiciones de la legislación de tránsito. Peor aún, es en el caso de los peatones, quienes por decidía, ignorancia y simple arrogancia, consideran que la vía pública es para ellos.

La máxima de que “el peatón es primero” es válida, cuando el propio peatón respeta las reglas de uso de la vía pública: cruzar por las esquinas o zonas peatonales: caminar en la banqueta y no bajo de ella; no tirar basura en el arroyo de circulación; mirar y tomar nota en ambos sentidos de la calle cuanto pretenda cruzarla, el no usar el celular mientras se camina, entre otras.

En cuanto a los motociclistas y ciclistas, las reglas son casi iguales: mantenerse en su carril de circulación y no circular en sentido contrario, traer su vehículo en óptimas condiciones y con las luces y señalamientos necesarios; no exceder los límites de velocidad, no circular por zonas exclusivas para peatones o prohibidas para este tipo de vehículos; usar los accesorios necesarios para la conducción de estos transportes (casco, chaleco reflejante, etc.), respetar el número de pasajeros en cada vehículo, etc.

En el caso de los conductores de vehículos automotores, las fallas son muchas, desde quienes prestan el servicio del transporte de pasajeros (taxis y camiones urbanos), las flotillas de automóviles, conductores particulares hasta conductores de vehículos de emergencia (patrullas, ambulancias, bomberos y otros) que son desde la falta de licencia vigente para conducir, hasta el seguro automotriz que por ley todo vehículo debe tener.

En el caso de los vehículos de emergencia, escudados en el servicio que prestan muchos conductores o choferes no portan su licencia de conducir, ni tampoco son supervisados por los agentes viales, Por cierto, muchos de ellos, tampoco tiene sus licencias vigentes y las patrullas y motocicletas no cuentan con el seguro vehicular correspondiente.

Es común ver a los policías municipales y estatales, conducir y manipular los teléfonos celulares, ya sea hablando o mandando mensajes, cuando por disposición legal, esta actividad no solo es una infracción a la ley y reglamento de tránsito, sino también una conducta constitutiva de delito.

Total incongruencia, los agentes públicos encargados de hacer cumplir la ley, la violan con mayor continuidad.

Recuerdo que hace algunos años, existía una actividad denominada “sobrevigilancia” a cargo de cierto mando policial, que verificaba que los agentes policiales cumplieran con reglas y normas mínimas en servicio, como tener su licencia de conducir vigente, su credencial vigente de pertenencia a la corporación, que los vehículos oficiales contaran con sus placas metálicas de identificación; el uso del cinturón de seguridad durante la conducción, el estado óptimo de los vehículos, e incluso el uso moderado de los dispositivos móviles (teléfonos celulares), lo cual al parecer los nuevos mandos policiales lo desconocen, aunquen algunos presumen su origen en corporaciones federales y de su paso por la Academia.

Cierto es que en muchas de las vialidades que existe y convergen en la zona metropolitana tiene una gran falta de señalética preventiva, informativa y restrictiva. Algunas se destruyen por el paso del tiempo, por accidentes o por mala colocación y hasta por robo, pero no son remplazadas, lo cual ocasiona que propios y extraños no sepan hacia dónde dirigirse.

Para muestra tenemos el punto donde llegan casi todas las rutas del transporte urbano y los vehículos de alquiler, amén de todos los turistas que nos visitan, La Alameda Central Juan Sarabia.

En este lugar es un verdadero caos, propio de una de esas ciudades del Oriente asiático, que reflejan la falta de planeación, vigilancia y respeto: ahí vemos diariamente a peatones, automovilistas, transporte urbano y de alquiler, flotillas, ciclistas y motociclistas, todos desafiando las normas mínimas de uso de la vía pública.

Los 4 o 5 agentes viales repartidos por todo el entorno inmediato de este lugar quienes, vale decir, soportan estoicamente las inclemencias del tiempo y el paso de las horas; no dan pie con bola en algunas horas, por lo que resulta insuficiente. Aunado a la cercanía de la Fiscalía General del Estado, la Dirección General de Seguridad Publica del Estado y la Dirección de la Policía Ministerial, donde patrullas rotuladas y autos de la policía ministerial, utilizan el Eje Vial Juan Sarabia y calles aledañas, como estacionamiento particular, entorpeciendo la ya de por si atiborrada circulación.

Cierto que las vías públicas de casi toda la zona metropolitana, a excepción de la zona habitacional VIP, están para dar lastima y pena ajena. Los baches, excavaciones, escombro tirado, alcantarillas abiertas y un sin número de irregularidades, impiden una circulación de peatones, ciclistas, motociclistas y automóviles de manera ordenada y expedita.

A todo esto hay que aunarle la circulación de vehículos de algunos funcionarios públicos o personajes pudientes de la vida social y económica de la entidad, que se desplazan en sus vehículos y de sus escoltas, de manera temeraria y violando los límites de velocidad permitidos.

O las ambulancias, de todas las dependencias, instituciones de salud y particulares, que hasta utilizan los códigos audibles y visuales para llegar más rápido a la compa del desayuno o el refresco en días de calor, lógicamente pasándose los altos, sin el uso del cinturón de seguridad, conduciendo de manera temeraria y peligrosa, solo por ser vehículos de emergencia, sin paciente alguno.

¿Y la autoridad vial?  Al acecho de los pobres conductores o usuarios de la vía publica para infraccionar o buscar “pal chesco”. Es de casi todos, que los agentes viales en San Luis Potosí, los de la capital y particularmente los del municipio conurbado de Soledad de Graciano Sánchez, tienen una fama bien ganada de corruptos e ineficientes.

Pero que más se  podría esperar, si son los propios agentes viales quiñes, vía redes sociales y mensajería instantánea, denuncian las cuotas y las dadivas que les exigen sus mandos, empezando por el Director Municipal de Vialidad, Filemón Juárez Santana, de negro historial dentro de la corporación, pero cercano al alcalde panista Xavier Nava Palacios.

En cuanto a las campañas de prevención y seguridad vial, bien gracias. Son muchos los recursos públicos, humanos, financieros y materiales, que se destina para la supuesta seguridad pública. Pero al parecer a los mandos estatales y municipales, San Luis Potosí y Soledad, les pasó de noche o nunca entendieron o supieron que es la prevención,

No existe ni una sola campaña significativa de prevención del delito. Esto incluye la educación vial o la educación para la seguridad vial, que se considera como el conjunto de acciones, estrategias, legislaciones y políticas referidas al tránsito y a las vías públicas.

Las políticas públicas sobre vialidad están destinadas a promover la seguridad, prevenir los siniestros, evitar o minimizar los daños y salvar vidas; a través de la adquisición de conocimientos, destrezas, habilidades, hábitos, valores y actitudes, desde la etapa del preescolar y durante toda la vida.

Todos estos hábitos, conocimientos, destrezas, valores y actitudes debemos alimentarlos y ponerlos en práctica, todos los días de nuestra vida, de manera cotidiana y habitual. No solo corresponde a los conductores de automóviles, camiones urbanos o taxistas aplicar la cortesía, la amabilidad y la observancia de la Ley y Reglamento de Tránsito, sino también a los motociclistas, a los ciclistas y mayormente a los peatones.

Aunque algunos trasnochados y evocadores del pasado creen que suprimiendo o limitado la utilización de los vehículos acabaremos con los accidentes viales, nada más apartado de la realidad, es con la observancia, casi religiosa de las normas de conducción, de desplazamiento y la buena educación, la amabilidad, la honradez y el obrar de bien, como avanzaremos como sociedad, como acotaremos y de ser posible abatiremos esta fenómeno social diario.

Si no está usted seguro de ello, dejemos…  Tiempo al tiempo.

Comentario 1.- Será una maldición o una falta total del conocimiento de la realidad cotidiana, o es porque así conviene a intereses inconfesables y corruptos, pero el caso es que las autoridades de seguridad pública, de los tres niveles de gobierno en esta entidad, no dan pie con bola en el supuesto combate a la inseguridad. Mientras que la entidad sigue ocupando unos de los primeros lugares en cuanto a la percepción ciudadana de inseguridad, de las cifras oficiales en cuanto a robo de vehículos, feminicidios, muertes violentas dolosas, extorsiones, y muchísimos delitos menores como el robo a transeúnte, robo a casa habitación, extorsiones telefónicas, robo a vehículos, etc. Los integrantes del Gabinete de Seguridad, empezando por el Gobernador Carreras López, no dan más que pena ajena. Declaraciones halagüeñas que contrastan con el diario sentir y sufrir de la ciudadanía. Un fiscal General del Estado que al parecer solo esta para los “fifís” y los políticos; una Secretaría de Seguridad Publica, que ya no siente lo duro sino lo tupido, por los reclamos sociales de todas la áreas económicas de la entidad, para que demita y se vaya a ser agente vial de carreteras. Un Director de la Policía Ministerial que parece fantasma, no se oye, no se ve, no investiga, no resuelve. En fin un gobernador gris, anosognosico, anodino, que espera que la Federación le resuelva el problema, y que cree que con más armas, mas patrullas, mas pistolas y más policías la delincuencia se detendrá. Como dijo el Señor Alejando Martí: “Si no pueden, que renuncien”

Comentario 2.- Muy lamentable las ultimas designaciones del titular del poder ejecutivo federal con respecto de algunos miembros de instituciones paraestatales, donde se han nombrado a personas que no reúnen el perfil del cargo. No es que desconozcamos que todos los seres humanos tenemos la misma capacidad intelectual desde el momento de nuestro nacimiento, pero cierto es, que se ha determinado que existe un perfil de puesto para cavar con el compadrazgo, el amiguismo, el nepotismo, la entrega de la dirección y manejo de los recursos públicos a cuates y amigos, compañeros de  partido, sin la debida o correcta preparación profesional y sin la experiencia necesaria, o ambas, para el desempeño óptimo de la función pública encomendada. Ser un buen líder no es saber o ser especialista en todo, es rodearse de los mejores para ser asesorado y tomar las mejores decisiones. Me queda la percepción que tenemos un Presidente que no se rodea de los mejores, ni los que conocen más y mejor de un tema, sino que se está rodeando de los que obedecen a ciegas los designios del patrón, del jefe, del mandamás, del Tlatoani, del caudillo, del dictador, el Rey Sol. Malo y vamos para lo peor, aunque los Shairos me quieran crucificar, apelo a mi libre albedrío y a mi capacidad de razonamiento.

  1. GABRIEL GAYOSSO BERMAN / La Cicuta / Febrero 18 de 2019.

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