El Chapo ¿Muerto el perro se acabó la rabia?

La justicia no es otra cosa que la conveniencia del mas fuerte. Platón.

El juicio de Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo” según las autoridades norteamericanas “el criminal más notorio de los tiempos modernos”, fue muy rápido (duró apenas tres meses) y costó cincuenta millones de dólares, cantidad con la que se podrían haber construido, tranquilamente, 3,500 aulas o unas dos mil casas de interés social o se habría apoyado con empleos para emigrantes potenciales en su propia tierra. Mil millones de pesos, hablando en números gruesos sirven para muchas cosas pero si se trata del combate a las drogas y a las adicciones, al tráfico estupefacientes y al mercado negro en el que se insiste mantener a la marihuana, podrían hacerse muchísimas acciones de prevención como becas, empleo, deporte y cultura, pero al parecer el tío Sam o el tío Trompas no les interesa acabar con el mercado ni con las condiciones que lo crean y lo preservan. Americanos y socios de otros países de Latinoamérica se pueden gastar en armas, patrullas, equipo de inteligencia, personal ultra capacitado que en muchas ocasiones no demuestra esa capacitación más que selectivamente y cuando discrecionalmente surge una orden implacable desde algún sitio muy arriba…y muy oscuro, impenetrable y clandestino que desciende hasta las fuerzas de seguridad que mágicamente acaban con alguna persona clave que está comprometiendo a un Orden y a una Organización más poderosa que cualquier cártel…incluso el del Chapo.

No estoy haciendo una historieta ni contando una película, mucho me temo que la realidad que vivimos supera a cualquier tipo de ficción. ¿Por qué curiosamente nunca se llega hasta los protectores y disimulados, a los mustios que no actúan cuando deben y pueden hacerlo? Donde están y de quien dependen los que avisan de los operativos? ¿Quiénes protegen a esos elementos y hasta los defienden y liberan cuando por casualidad o teatro han sido aprehendidos? ¿Cuántos elementos y políticos de alto rango están inmersos en tales enjuagues? ¿Acaso los Presidentes y Secretarios de Gobernación y de Seguridad no se dan cuenta? ¿Tienen miedo, están involucrados o de plano no se enteran? Cualquiera de estas tres últimas causas conlleva responsabilidades. Las policías tienen una estructura piramidal y de mandos entrelazados por la disciplina y lealtad que se les exige y que en los peldaños superiores siempre depende del poder político…en manos de los políticos. La clase política ha estado ya varias décadas penetrada e infestada al extremo de pertenencia hacia la organización del crimen y la corrupción. Es un mal que alcanza a todos los partidos políticos también inmersos en profunda crisis. Pero lamentablemente y aunque hemos seguido imaginariamente el hilo, no hemos llegado al carrete. Con el Juicio del Chapo, tan simplón, caro y teatrero, además de parcial, sin defender al indefendible, pareciera que en el gobierno gringo es lo único que  se hace. Pese a que la defensa quiso mostrar pruebas de involucramiento de políticos mexicanos incluso de nivel presidencial, pareció no interesarles y se apresuraron a sentenciar por todo lo posible al famoso Chapo y en una muestra de la tendencia vengativa antigua y retrógrada del Derecho Penal, castigarlo al máximo y hasta exhibirlo sufriendo angustiado y lloroso,” en violación de los derechos mas elementales del ser humano, para que escarmienten y se inhiban los delincuentes” ¿Cuáles? Pues solamente quienes se quieran pasar de vivos con grupos súper poderosos y trasnacionales que son los que los crean y decide hasta el alcance de su vida. Por cierto una vida a salto de mata con fortuna y riquezas que difícilmente pueden disfrutar. El Premio y el castigo como moral que inunda nuestra concepción de justicia, Una Moral religiosa, decía Friedrich Nietzsche en el Anticristo, que somete , oprime y domina a los hombres en lo individual y en lo colectivo, colocando tragedias, historia y acontecimientos como castigo divino…por no someterse. Así el Gobierno Americano que representa los intereses de los más poderosos, juzga, prejuzga y dictamina implacable a quienes no juegan controlados. No por el bien de la sociedad (que con el Chapo sufriendo no gana nada ni ve disminuido el comercio de estupefacientes) sino de personajes que acaso nunca podremos conocer y que dominan al mundo sin estar en cargios de elección pero con u poder real, amplísimo y de Facto.

Que triste que tantas vidas sigan perdiéndose (incluso sin morir), encadenándose junto con sus familias y amistades a compromisos y condiciones fatales. Recluidos en la oscuridad del miedo y la angustia permanentes; en la jaula de oro del narcotráfico, sujetos a la voluntad omnipotente de “quien sabe quien” que puede ordenar e imponerse a cualquier autoridad sin mancharse, sin exhibirse y gozando pública y desenfadadamente de riquezas en las que no hubo riesgo, ni inconvenientes. Lejos …en alguna moderna y segura ciudad de un país seguro…seguramente. Qué triste que vivamos este Neo Colonialismo por la vía del Narcotráfico y la corrupción. Que triste que no analicemos mas allá de las culpas indefendibles del Chapo y no veamos que personajes así solo pueden existir arropados en otros muchísimo más grandes, más viles y más corruptos.

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Febrero 15 de 2019.

 

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