El síndrome Mijis

“Qué agradable sería un mundo en el que no se permitiera a nadie operar en bolsa a menos que hubiese pasado un examen de economía griega, y en el que los políticos estuviesen obligados a tener un sólido conocimiento de la historia y de la novela moderna”.
Bertrand Russell

Con el apogeo de las redes sociales que estamos viviendo en todo el mundo y los cambios que en tecnología, sobre todo en comunicación  se están dando, hemos entrado también de lleno a una serie de fenómenos psicológicos, esquizofrénicos, oligofrénicos, de interacción y hasta patología social, que son dignos de análisis más profundos y que seguramente muchos investigadores tiene en la mira.

En el caso particular de esta columna, quiero comentarle que tengo la intención de llamar a observar lo que tiene que ver con algo que podríamos llamar: “La Era de Los Actores”, la era de los autodidactas del Teatro, la era en que surgen personas que se creen el centro del universo y que forman legiones por su cantidad.

Me refiero específicamente a  temas como el uso excesivo de selfies, la desproporción en el manejo de las redes sociales, en el autoelogio o en la constante apología de todas las virtudes que pretende demostrar cada individuo , lo cual es explicable en adolescentes que están en el proceso de encontrar su personalidad , de confirmarse independientes a la familia; en jovencitas deseosas de presentarse en sociedad cibernéticamente y no como se hacía antiguamente, lo cual es hasta válido( aunque a veces muy peligroso); y finalmente en personas inmaduras u presas de la ansiedad, lo cual en los políticos es mucho peor, mucho mayor, y más censurable y criticable.

Seguramente lo ha observado en San Luis Potosí­, aunque en todo el país hemos estado viendo cómo muchas figuras públicas, incluidos los políticos, suben (exhiben) todos los momentos de su vida, perecieran pensar que todo mundo está interesado en saber lo  que hacen, lo que dejan de hacer, lo que piensan o lo que creen pensar o fingen pensar y eso es lo menos, pues están los que se inventan historias como el Diputado Pedro Carrizales.

El ya famoso MIjis, que resultó encantador (de serpientes), porque tiene encantados a Televisa, TV Azteca, Milenio y algunos otros medios nacionales que le hacen caso y además le creen el cuento que nos quiere vender.  Este muchacho que se dedicaba a invadir viviendas y predios personalmente o interpósita persona para hacerse o revender propiedades y que además ha defraudado a muchos. Este personaje que dice fue pandillero y que no por eso se le discrimina, sino por sus hechos, por todo el cumulo  y el global de sus acciones; el resumen de todo lo que  ha propuesto a la vida y lo que él nos propone ahora es que lo veamos como un actor, lo veamos como  una especie de superhéroe legislativo solo porque es diputado y que le festejemos todas sus pifias, aunque no es el primero, pues en cada legislatura se dan en racimos.

Entonces estamos en la época de los actores tecnológicos, de los actores cibernéticos, de los lords y las ladies, todo mundo se cree un actor y además un actor muy visto peleando por obtener muchos likes y por tonteras de esa naturaleza.

¿Estamos perdiendo humanidad con eso? creo que sí, creo que estamos frivolizando las relaciones humanas y estamos normalizando el fingimiento de las relaciones humanas, estamos normalizando algo que no somos, la virtualidad y todo lo queremos  al momento, la rapidez de nuestra era que nos da la tecnología cibernética y como tales queremos comportarnos. Estamos dispuestos a hacer maroma, teatro, circo, cualquier absurdo y hasta ridiculeces con tal de llamar la atención.

Alguien dijo que lo importante no era que hablen mal de ti, hicieras mal o calleras mal,  lo importante es que hablen de ti y creo que en ese tenor y en esa idea están descansando muchas intenciones de los políticos que andan con cada ocurrencia.  Eso no debe ser en nadie, pero menos en los políticos que son hombres públicos, son personas que tienen un representatividad y entonces cómo dejan a sus representados y a la sociedad en general, estamos en decadencia. Son  decadentes nuestros partidos políticos,  nuestra clase política, está decadente nuestro sistema político, espero que  la transformación sea real y que también lleve consigo una madurez colectiva. Es importante comunicarse, cierto, pero no es digno de nadie el hacer ridiculeces para llamar la atención.

El síndrome Mijis  debe erradicarse de nuestra sociedad y de nuestro sistema político, pues las decisiones nos afectan a todos y también son contaminadas por la frivolidad.

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Febrero 9 de 2019.