El debate sobre las alternativas en materia energética para el país y la postura del Gobierno Federal

El pasado miércoles 6 y jueves 7 de febrero se llevó a cabo en las instalaciones del Senado el Foro Estratégico sobre Energía e Inversión, dentro del cual se presentaron alternativas y propuestas para la generación de energía, gas, petróleo e infraestructura relacionada con estas materias.

Las personalidades asistentes iban desde representantes de gobiernos estatales, hasta empresarios mexicanos y extranjeros, además de una delegación rusa conformada por diplomáticos y directores de empresas del sector energético con gran interés en invertir en nuestro país.

Conforme se fue desarrollando el evento, se pusieron de manifiesto las principales posturas tanto del gobierno federal como de los inversionistas. Para este primero, lo más relevante fue atraer la inversión extranjera para reactivar sitios inactivos, con infraestructura energética obsoleta o bien para atender el desabasto que se vive en algunas regiones específicas del país como lo es el sureste.

Además de la inversión, se habló de fortalecer los lazos con el gobierno ruso y de trabajar en conjunto para lograr detonar el potencial energético de México.
La postura del sector empresarial mexicano fue mucho más interesante. La bandera que se adoptó desde un inicio fue la de una “Inversión privada, nacionalista con responsabilidad social”. De inicio, esto presenta un reto enorme para los empresarios mexicanos; se habla de nacionalismo, pero no se pueden dejar fuera las inversiones extranjeras. Después viene el término de “responsabilidad social” mismo que ha sido utilizado durante muchos años como una pantalla para emprender negocios de grandes magnitudes que a la larga no representan un verdadero beneficio para la sociedad.

También se hizo mucho hincapié en que todas las inversiones iban a tener un componente social muy fuerte. Se estableció el compromiso de tomar en cuenta a las comunidades locales para la toma de decisiones y se habló del factor humano como eje central para lograr un impacto social positivo.

Al avanzar las ponencias el panorama fue quedando mas claro y algunas intervenciones permitieron despejar dudas que han estado rondando en torno a estas materias desde el inicio del nuevo gobierno. Dentro de lo más relevante sin duda fue la aclaración de que dentro de las técnicas de extracción de gas y petróleo que se van a utilizar por lo menos para los estados de Yucatán, Michoacán, Baja California Sur y Coahuila no habrá fracking y se seguirán apegando a lo indicado por el presidente de México.

Además, se anunció la creación de un fondo revolvente con por lo menos el 1% de la inversión total que será utilizado exclusivamente para proyectos de desarrollo social y comunitario que incluyen capacitación e inclusión en el mercado laboral.

Si bien lo anterior representa un avance en cuanto a las formas de invertir en México, hubo terrenos poco abordados como el de las energías renovables.

Las diferentes personalidades mencionaron que se haría un esfuerzo para diversificar las fuentes de generación de energía, pero no quedo en claro ningún porcentaje de inversión para fuentes renovables o limpias. Lo anterior es motivo de preocupación y sin duda alguna pone en riesgo la sustentabilidad de los proyectos a largo plazo, ya que se debe que tomar en cuenta que a nivel mundial la tendencia va hacía el tránsito responsable de fuentes de energía dependientes de hidrocarburos hacía la generación con fuentes renovables que sean responsables con el medio ambiente y socialmente aceptadas.

El panorama es complejo, las intenciones son buenas pero la implementación no será nada sencilla. El futuro de la generación de energía en México no puede ser decidido solo por el gobierno y los inversionistas. Como ciudadanos debemos ser responsables y estar al tanto de las alternativas que se presentan. Evaluemos su su viabilidad y de exijamos que en todo momento los beneficios de la explotación de los bienes nacionales se reflejen de manera directa en su población, procurando siempre el respeto hacia nuestros derechos humanos fundamentales, dentro de los cuales se encuentra el derecho a la salud y a un medio ambiente sano.