Cuando la gente muere enero y febrero es desviejadero

Esta vida se va rápido, la felicidad y morir en Gracia de Dios, es importante, porque la gente muere y somos rápidamente reemplazados en el cargo que ocupábamos en la empresa, las cosas que ni siquiera usamos son donadas, algunas tiradas a la basura, cuando menos lo esperamos, la gente muere, el dicho «Enero y Febrero, Desviejadero» Es cierto, aunque parece un simple adagio del ingenio popular, uno de tantos refranes o dichos de los viejitos que son evangelios chiquitos, y que ilustran la vida del mexicano o uno de esos versos inventado por un poeta de arrabal, lo cierto es que es ésta una sentencia que año con año, y para asombro de muchos, se cumple al pie de la letra.

Quienes se encargan de prepararnos para el último viaje aseguran que es rigurosamente cierto; quienes llevan las estadísticas oficiales afirman que los números no mienten y, de acuerdo con estos, los dos primeros meses del año son los de mayor incidencia de muertes y en estos meses se da el “desviejadero”. Morir en Gracia de Dios, es importante. La Gracia de Dios de ninguna manera merma la importancia de vivir una vida Santa, sino más bien la Gracia de Dios en nuestras vidas aumenta la necesidad de la santidad en la vida diaria. Dios nos advierte en términos inequívocos: «No recibáis en vano la Gracia de Dios» recibámosla para la salvación de nuestras almas.

Cuando te retiras de la iglesia habiendo recibido en la Comunión a Jesús Eucaristía, cuentas desde ese momento con la Gracia de Dios, la Gracia de Dios no se refiere únicamente al perdón de Dios, sino que se refiere específicamente al poder que Dios nos da para dejar de practicar el pecado en nuestra vida diaria y vivir una vida Santa, día tras día. Ser una persona con el poder de la Gracia para no estar pecando en la vida diaria con La Esperanza que, si un día la muerte nos sorprende, ese día estemos con la prolongación de la Gracia recibida desde el día en que recibimos en la Comunión a Jesús Eucaristía.

Por eso es tan importante estar en paz con Dios, el día que la gente muere no se va a llevar nada, solo te llevas La Esperanza de estar en Gracia de Dios, todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho, todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad. La gente muere y queda todo ahí, los planes a largo plazo y las tareas de casa, las deudas con el banco, las parcelas, el coche nuevo que compré para tener status, sin siquiera guardar la comida en la nevera, todo se pudre, la ropa se queda colgada o puesta en su lugar, se disuelve toda la importancia que pensábamos que teníamos, la vida continúa, las personas superan y siguen sus rutinas normalmente.

Solo te llevas La Esperanza de estar en Gracia de Dios, cuando la gente muere y todos los grandes problemas que creíamos que teníamos se transforman en un inmenso vacío, los problemas viven dentro de nosotros, las cosas tienen la energía que ponemos en ellas y ejercen en nosotros la influencia que permitimos, la gente muere y el mundo sigue caótico, como si nuestra presencia o ausencia no hiciera la menor diferencia, en realidad, no lo hace., somos pequeños, pero prepotentes, vivimos olvidando que la muerte siempre está al acecho.

Pues así es: parpadeó y murió, el perro es donado y se aferra a los nuevos dueños, los viudos se casan nuevamente, tienen sexo, andan de la mano y van al cine, la gente muere y somos rápidamente reemplazados en el cargo que ocupábamos en la empresa, las cosas que ni siquiera usamos son donadas, algunas tiradas a la basura, cuando menos esperamos, solo te llevas La Esperanza de estar en Gracia de Dios, cuando la gente muere.

Por otra parte, ¿Quién espera morir? Si la gente esperase por la muerte, tal vez la gente viviese mejor, tal vez la gente se colocase la mejor ropa hoy, hiciese el amor hoy, tal vez la gente comiese el postre antes del almuerzo, no lo sé, tal vez la gente esperase menos de los demás, si la gente esperase por la muerte, tal vez perdonaría más, tal vez riese más, tal vez sintiese la naturaleza, tal vez la gente quisiese más al tiempo y menos al dinero, no lo sé.

¿Quién sabe?, si la gente entendiera que no vale la pena entristecerse con las cosas banales, tal vez oyese más música y bailase sin saber hacerlo bien, el tiempo vuela, a partir del momento en que la gente nace, comienza el viaje veloz con destino al fin, y aún hay quienes viven con prisa, sin darse el regalo de percibir, que cada día más, es un día menos, como cuando en mi cumpleaños feliz, no preciso si decir si tengo un año más o tengo un año menos, porque la gente muere todo el tiempo, poco a poco y un poco más, cada segundo que pasa, solo te llevas La Esperanza de estar en Gracia de Dios.

Si te enteras que esta vida se va rápido, entonces yo le diría, no pelee con la gente, no critique tanto a la gente, no se queje tanto, no pierda el sueño por las cuentas. ¿Qué estás haciendo con el poco tiempo que te resta? Usa tu tiempo razonablemente, si no tiene, busque una pareja que lo haga feliz, si se equivoca, déjela y sigue buscando la felicidad, pero al mismo tiempo no se preocupe tanto en comprar lujos y comodidades, no se mate dejando herencia a sus familiares, los bienes y patrimonios deben ser ganados por cada uno.

Como dice San Mateo evangelista, “Bástele a cada día su propio afán”, no se dedique a acumular dinero, disfrute, viaje, conozca nuevos lugares, dese lo gustos que se merece, no se ponga a guardar las copas de cristal, utilice su nueva vajilla, gaste sus tenis favoritos, no economice su perfume favorito, úsalo para pasear contigo mismo, repita su ropa favorita si no está mal.

¿Qué por qué nosotros?, ¿Porque si no somos nosotros?, ¿Entonces quiénes?
¿Y por qué ahora? porque si no es ahora ¿Cuándo?, ¿Por qué no llamar ahora? ¿Por qué no perdonar ahora? Siempre se puede perdonar, siempre se puede pedir perdón, a roda hora, se espera mucho para: la navidad, el viernes, un año más, cuándo se tenga dinero, cuando el amor llegue, cuando todo sea perfecto. No existe el todo perfecto, este mundo es solo una oportunidad de aprendizaje, así que toma esta prueba de vida y hágalo ahora, ame más, perdone más, abrace más, viva más intensamente, y deje el resto en manos de Dios.

Dicen que el mundo es de quien se levanta temprano. No es cierto, el mundo es de quien es feliz al levantarse y logra hacer feliz a toda la familia eso es lo que en verdad importa. No importan los lentes, no importan las canas, importa la vida y vivirla con ganas; no importa ser lento y con piel arrugada, importa lo vivido y la lucha ganada; no importa tampoco la espalda doblada, importan la vida y la miel cosechada; no importa el tiempo que pasa y se va, importa la vida a cualquier edad, busca siempre, en cada lugar, en cada momento, ante cualquier persona, la paz, la serenidad y el equilibrio interior como el don más preciado.

Solo desde la tranquilidad del espíritu se puede acceder a la verdadera felicidad, pero para eso se requiere, definir claramente cuál es el proyecto personal de vida que queremos tener, amar ese proyecto, procurar que uno de los puntos claves sea hacer el bien, la generosidad y la actitud de servicio y entregarse con ilusión a la realización del mismo.

El mundo es de quien es feliz al levantarse y logra hacer feliz a toda la familia disfrutando cada día de lo que se es y de lo que se tiene, pero, sobre todo, disfrutar sabiendo que con un buen proyecto de vida se contribuye a que otros sean menos desgraciados o un poco más felices, esto se enriquece con la práctica del perdón y de la generosidad, como el dar y el compartir, como salir de uno mismo y sentir los éxitos y felicidad de los demás como propios, esa felicidad siempre camina de la mano de la verdad. La mentira y la falsedad, antes o después, acabaran por llevarle a la ruina física y moral.

El mundo es de quien es feliz al levantarse y logra hacer feliz a toda la familia, las mayores causantes de la infelicidad y la desdicha es la ira y la ansiedad, se deben controlar bien los nervios, sin permitir que el mal humor y las actitudes violentas te dominen, los hijos y la pareja no tienen la culpa de la mayoría de las situaciones que han provocado la ira en los padres, y si la tuvieran, hay que buscar la mejor forma de olvidarla, la naturaleza está rebosante de vida, de verdad, de bondad y de belleza, ámela con todas sus fuerzas, llénese de ella y vívala.

El mundo es de quien es feliz al levantarse y logra hacer feliz a toda la familia y también de quien mantiene una buena higiene mental aceptando lo bueno y lo malo del pasado de cada uno, sin permitir que el futuro inquiete, para poder vivir siempre un presente de plenitud en el que la alegría de vivir sea una constante, pensar siempre que el bien, la bondad, el éxito y la belleza están en cada uno, si se lo propone, puede entrenar la mente y el corazón para ser positivo, tener éxito y ver belleza y bondad en cuanto haga o le suceda.

El mundo es de quien es feliz al levantarse y logra hacer feliz a toda la familia con el perdón, jamás se olvide de perdonarse, de tratarse con ternura, de valorarse, de ser su propio mejor amigo y de aceptarse como cada uno es, no haga depender su felicidad de lo que los demás piensen y digan de cada uno, la felicidad autentica se genera en su interior, desde dentro hacia afuera, y no al revés.

Antes de que la gente muera y quede todo ahí, sus planes a largo plazo, las tareas de casa, las deudas con el banco, etc., deberá responsablemente cuidar su presentación día a día, siempre arréglate como si fueras a una fiesta, qué más fiesta que la vida misma, el baño diario, el peinado, la ropa, todo atractivo, oliendo a limpio, a buen gusto, recuerda que el buen gusto es gratuito, no cuesta nada.

Que al verte se alegren, tu espejo y los ojos de los demás, jamás te encerrarás en tu casa, ni en tu habitación, nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario, saldrás a la calle y saldrás al campo de paseo, no olvides que «El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece», además, deberás amar el ejercicio físico como a ti mismo, un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, por lo menos abrir la puerta, regar las rosas, contestar el teléfono, baila aunque estés solo, haz cualquier movimiento que te despegue de la cama y del sillón. «Contra pereza, diligencia»

Antes de que la gente muera y quede todo ahí, evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado, la cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose, eso ¡No!, que la gente diga un piropo cuando pasas: «¡Qué rectito el señor!», ¡qué guapa la señora!». Recuerda: las canas… ¡se tiñen! y las arrugas… ¡se disimulan con una amplia sonrisa! pero el arrastrar de pies… ¡eso sí es signo de vejez! Quedará prohibido hablar de tu edad, ni te quejarás de tus achaques, reales o imaginarios, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás y te harán el vacío, a la gente no le gusta oír historias de hospital, cuando te pregunten ¿Cómo estás?, contestarás que: ¡Muy bien! ¡Divinamente! ¡Es lo que hay!

Antes de que la gente muera y quede todo ahí, deberás cultivar el optimismo sobre todas las cosas. «Al mal tiempo, buena cara», sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, alegre de rostro, amable en los ademanes, no seas un viejo amargado, se tiene la edad que se ejerce, la vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo. «El corazón no envejece» (el cuero es el que se arruga), tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás, no eres un parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida, bástate a ti mismo hasta donde sea posible, y ayuda, ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio, al abrirte a los demás, dejarás de estar pensando en un «yo» angustiado y solitario. «Solo cuando se abre la nuez, aparece la almendra»

Antes de que la gente muera y quede todo ahí hay que ver lo importante de la actividad intelectual, trabajarás con tus manos y con tu mente. El trabajo es la terapia infalible, cualquier actitud laboral, intelectual, artística, haz algo, lo que sea y lo que puedas, una ocupación artesanal, un rato de lectura, un trozo amable de TV, la música, la bendición del trabajo es medicina para todos los males, y al mismo tiempo, mantener vivas y cordiales las relaciones humanas, desde luego, las que se anidan en el hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia, ahí tienes la oportunidad de convivir con niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida, convive, pero sin inmiscuirte en los problemas de los demás, a menos que expresamente te pidan un consejo, recuerda: «Ver, oír y callar», muy importante.

Antes de que la gente muera y quede todo ahí, no debes vivir con la nostalgia pensando de que «todo el tiempo pasado fue mejor»… de seguro fue hermoso, deja de estar condenando tu mundo actual y maldiciendo tu momento, no digas a cada palabra: «las cosas andan mal, allá en mi tiempo…», «recuerda que antes…» no vivas de recuerdos, ahora, mira hacia el futuro con alegría, ponte nuevas metas, haz planes, ¡sueña! positivo siempre, negativo jamás. Toda persona debiera ser como «la Luna: destinada a dar luz… y como el Sol siempre dando calor…» Dicen que el mundo es de quien se levanta temprano, y no es cierto, el mundo es de quien es feliz al levantarse y logra hacer feliz a toda la familia eso es lo que en verdad importa.

Bueno y ¿Qué es lo que debemos hacer después de que la gente muera?, porque el dicho «Enero y febrero, desviejadero» es cierto, aunque parece un simple adagio del ingenio popular, uno de tantos refranes o dichos de los viejitos que son evangelios chiquitos, y que ilustran la vida del mexicano, pues de esa misma forma, y como respuesta a la pregunta anterior, existen los deberes con los muertos, según la iglesia católica, ahora corresponde conocer sobre como cumplir con el deber de enterrar a los muertos, desde el tradicional punto de vista de la Iglesia Católica, que desde mi punto de vista es lo mejor para los dolientes de los familiares de los fallecidos.

Pues bien, tres son los nombres con los que designamos a nuestros difuntos: Difunto propiamente dicho, fallecido y finado. Difunto, es el que cumplió su misión en la vida; fallecido, es el que dejo su lugar a otro; finado, el que terminó su estancia en la vida y pasó al más allá. Con cualquiera de estos tres nombres designamos a un ser cuyo cadáver es el despojo de un alma santa y que ha de resucitar un día en el cielo, por eso la iglesia prepara para esos sus hijos un lugar santo llamado Camposanto o Cementerio.

¡Cementerio! ¡Palabra dulce! Derivada del griego, significa dormitorio; que eso es el cementerio, un lugar de descanso preparado con todo cuidado por nuestra madre la iglesia para que sus hijos pasen la noche que media entre el día de la muerte y la aurora del día eterno. En ese cementerio la iglesia ha preparado para cada uno de sus hijos, un lugar que se llama sepultura. ¡Y con que cuidado y esmero de madre! La bendice, la rocía de agua bendita, la venera como una prolongación de la iglesia.

Pues bien, Tres son los deberes que tenemos con los muertos según las enseñanzas de la iglesia: Los deberes de justicia, Los deberes de humanidad y los deberes de caridad. Deberes de justicia. La justicia nos manda que respetemos fielmente la última voluntad de los difuntos, aun cuando sólo oralmente la hayan manifestado.

Deberes de Humanidad. Junto a ese deber grave de justicia hay un conjunto de obligaciones de humanidad, que no debemos olvidar, comprobada bien y debidamente la muerte del enfermo, cerremos su boca y sus ojos, pensando que esos labios que tantas veces nos sonrieron, se abrirán un día para cantar las alabanzas divinas en el cielo; luego se amortaja con respeto el cadáver y se le vela, acompañando nuestra velación con rosarios y otras oraciones, llagada la hora del entierro, se llama al sacerdote quien, como representante de la iglesia, va a bendecir el cadáver y en su nombre pide a Dios una mirada de misericordia.

Con esa bendición y esa mirada santa, marcha al cementerio donde le espera la sepultura cristiana. La sepultura cristiana es el lecho particular de cada uno en aquel gran dormitorio; es un beneficio para los difuntos, es un consuelo para los parientes vivos, es una gloria tanto para los vivos como para el difunto. La iglesia la concede de muy buena gana a los hijos que no se han hecho positivamente indignos de ella.

No hace distinción entre ricos y pobres, porque todas las almas son iguales ante Dios.; por eso las oraciones litúrgicas son iguales para todos. Sin embargo, a los indignos, a los que durante la vida han renegado de la iglesia y han muerto como pecadores públicos, sin esperanza: masones, comunistas, etc., a esos la iglesia les niega esa sepultura y prohíbe que sus hijos les acompañen al entierro.

Cuando ha bajado el cuerpo a la fosa, el sacerdote da la última bendición invocando a todos los ángeles, santos y mártires y manifiesta el último deseo: Descansa en paz, que es como decir: Ya se ha terminado tus trabajos, tus dolores, tus penas, tu sufrir. Goza del descanso, que bien merecido lo tienes. Y todos los asistentes contestan: Así sea.

Deberes de caridad. Una cruz va a presidir la tumba cristiana indicándonos el lugar y el nombre de nuestro querido. Con él nos ligan aun deberes de caridad. Junto con esa cruz y sobre ese lecho, depositaremos flores, coronas de flores, símbolo de nuestro amor y cariño. Depositemos oraciones, expresión de nuestra piedad y de nuestro deseo de aumentar la gloria de Dios con el mayor número posible de elegidos. Que bella la oración de la iglesia que en ese momento y antes de abandonar la sepultura se vuelve a Dios y dice: Señor, manda uno de tus ángeles que guarde este cuerpo contra las injurias del demonio, hasta el día en que sea admitido en los cielos.

Depositemos un recuerdo constante de su nombre y de su memoria. Qué bien nos enseña esta lección la Virgen María, Perpetuo Socorro nuestro. Ella también pasó por el trance de la muerte y sepultura de su esposo San José y de su hijo Jesús. Con qué cariño lo recibió en sus brazos; con cuanta diligencia limpio la sangre de sus heridas, y arregló su cabello, y cerró sus ojos y su boca estampando en aquellos labios un beso tierno y caliente, Con que amor lo amortaja… con qué fe se despide del sepulcro. Van besando todos: Nicodemo, Juan, la Magdalena; por fin ella. Y llena de fe le dice: Adiós hijo, hasta el domingo de resurrección.

Estas son unas benditas lecciones de nuestra madre la Virgen María, Perpetuo Socorro nuestro, para nuestros muertos: Recemos por ellos, honremos su memoria, conservemos su recuerdo. Espero en Dios que todas esas persona que han muerto de la diversas formas como se describió los hayan asistido a todos y cada uno de ellos y ellas con los deberes de justicia, de humanidad y de caridad para con los difuntos, según las enseñanzas de la iglesia y los ejemplos de nuestra Madre la Virgen María, Perpetuo Socorro nuestro.

Esta vida se va rápido, la felicidad y morir en Gracia de Dios, es importante, porque La gente muere y somos rápidamente reemplazados en el cargo que ocupábamos en la empresa, las cosas que ni siquiera usamos son donadas, algunas tiradas a la basura, cuando menos lo esperamos.

Entre Griegos y Troyanos
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
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LA GENTE MUERE ENERO Y FEBRERO DESVIEJADERO

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