Esperanza, incongruencia, aprendizaje e intolerancia

 “¿Por qué México, mi país, es tan extraño que está formado, a mitad y mitad, de una fuente inagotable de ternura y de un pozo profundo de bestialidad?” Benito Juárez García. (1806 – 1872) Benemérito de las Américas.

Después de dejarlos descansar unos buenos días, producto de las fiestas decembrinas, retomamos algunos aspectos de la vida pública de nuestro país, que de una u otra manera afectan a todos los mexicanos.

Después de poco más de un mes de que el señor Andrés Manuel López Obrador, asume la primera magistratura de México, “la esperanza” ha renacido en algunos sectores de la sociedad, al ver una serie de acciones que tienden, de manera muy sui generis, a dar forma a sus promesas de campaña.

En la ofensiva declarada contra la impunidad y contra la corrupción, la aprobación de las reformas a la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, entre la que destaca el hecho de que ningún servidor público federal deberá de percibir un salario mayor del que recibe el Presidente de la República, que diera como consecuencia un número considerable de amparos ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, incluidos los propios ministros del máximo tribunal del país y otros organismos públicos descentralizados; la abolición de la pensiones vitalicias a los expresidentes de México; y muy recientemente el combate al “huachicoleo” de los hidrocarburos de la paraestatal Pemex, han acrecentado la esperanza que, ahora sí, la cosa va en serio.

La supuesta cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, por supuestas irregularidades en los contratos, y la creación de la Guardia Nacional con personal de la SEDENA, SEMAR y la Policía Federal y el señalamiento directo de actos de corrupción de funcionarios de Pemex, alientan, no solo entre sus seguidores y simpatizantes, sino también entre la ciudadanía en general, que los dispendios y corruptelas serán erradicadas del gobierno mexicano.

Ahora bien, durante casi dos décadas de campaña proselitista realizada por el Sr. López en busca de la Presidencia de la Republica, efectuada bajo la tutela de diversos partidos políticos, denuncio de manera sistemática y constante una “mafia del poder”, de un gobierno corrupto y amañado, de una gran cantidad de funcionarios deshonestos y delincuentes, del uso indebido de los recursos públicos y del erario; realizo promesas de acabar de una vez por todas de los grandes negocios obscuros realizados al amparo del poder político y la información privilegiada.

Lo mismo denostó a las fuerzas armadas, al sistema de justicia federal, de los gobiernos de los estados y los organismos públicos descentralizados; prometió un combate frontal y sin cartel contra todo lo podrido del sistema político mexicano y la aplicación de la justicia sin miramiento alguno.

Después de un triunfo electoral incuestionable, el ahora Presidente de México, cambia su discurso por el del perdón, por el “borrón y cuenta nueva”; el de consultará la ciudadanía si procede o no contra aquellos que prometió combatir y castigar, es decir, cae en una “incongruencia” entre lo dicho y lo que pretende hacer.

Para muchos ciudadanos indecisos, para quienes no votaron el “candidato de la esperanza” ni por los candidatos de “lo mismo”; para aquellos que esperaron los resultados electorales, la posición asumida por el Sr. López Obrador, les ha traído una percepción de decepción, de “lo mismo pero mejorado”; de una falta de congruencia entre lo expresado y lo actuado.

La controversia publica, mediática y clara, que el titular del poder ejecutivo federal, es decir, la persona del Señor López Obrador, sostuvo con el Poder Judicial de la Federación, en particular con los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y que alcanzo a magistrados y jueces federales, por las remuneraciones que perciben, las cuales, son por arriba de los que reciben algunos funcionarios del poder ejecutivo federal, (no así del poder legislativo), demostró la falta de conocimiento del Presidente morenista, sobre la legislación mexicanas, la división de poderes y la conformación de la república.

Esta controversia, que alcanzo también algunos organismos públicos descentralizados como el Instituto Nacional Electoral, el Tribunal Federal Electoral, el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, entre otros; organismos que cuenta con autonomía operativa, presupuestaria y de decisión, por lo tanto con cierta independencia y no están sujetos a las decisiones del Ejecutivo, siendo en realidad un contrapeso en el ejercicio del poder, dejaron una experiencia didáctica al Sr. López.

A pesar de que ya se había designado a la ex ministra Olga Sánchez Cordero, como titular de la Secretaria de Gobernación, y algunos otros senadores plurinominales de extracción morenista, para integrarse al gabinete federal, al parecer sus conocimientos y experiencia fueron desoídas por AMLO; lo que lo obligo a enfrentar a la población en contra de los juzgadores y todos los empleados del PJF; creando una división entre los mexicanos, que persiste hasta estos días, verbigracia; chairos contra fifís.

Este duro aprendizaje realizado por la vía dolorosa de la derrota política, ha encaminado que en las llamadas “conferencias matutinas”, se vean a diversos funcionarios públicos, empleados federales y hasta simpatizantes, justificado las acciones, los dichos y las declaraciones del Presidente de México.

Cierto que su forma de ejercer el poder político y hacer política no es a la que estábamos acostumbrados, no somos partidarios de la confrontación, ni propiciarla ni alentarla; tampoco somos adeptos a la falta de un lenguaje vulgar y coloquial del representante de todos los mexicanos; del decir sin probar, del condenar sin saber, del prejuzgar sin conocer.

Pero sobre todo, no habíamos visto tal grado de intolerancia a la crítica, al desacuerdo, a la contradicción, a la detracción, a la discrepancia, tanto por el Sr. López, como por parte de sus seguidores y simpatizantes. Las agresiones de estos últimos suben de tono a cada momento, no importa la amistad, el compañerismo, ni las relaciones familiares, estar en desacuerdo con lo que diga el “Gran Tlatoani Mayor” es sinónimo de declaración de guerra, de ser parte de “la mafia del poder”; de los “mantenidos del gobierno PRIANRD”, de los enemigos de la patria, de los que no quieren a México. Situación alentada por AMLO, desde su campaña y ahora, como titular del Poder Ejecutivo.

¿No habrá alguien que le diga que ya termino su campaña proselitista de 18 años? ¿Que ya gano? ¿Y que debe de gobernar para todos los mexicanos? Sean priistas, panistas, perredistas, de movimiento ciudadano, apolíticos o apartidistas.

No somos ignorantes de los grandes negocios que se realizan al amparo del poder político y económico, En San Luis Potosí, como en todas las entidades y municipios de la república, hemos visto crecer enormes fortunas al amparo de alcaldes, síndicos, regidores, diputados locales y federales, gobernadores, senadores, secretarios de estado y de muchos de los familiares de todos ellos. Hemos visto y constatado que el sistema judicial no les ha podido meter a la cárcel, menos obligarlos a la reparación del daño o la recuperación de los recursos desviados, ¿ejemplos? ¡Muchos, a lo largo y ancho de México, antes y ahora!

En lo personal, aunque otorgo el beneficio de la duda al Sr. López, por el bien de México y de TODOS los mexicanos, como Santo Tomas, hasta no ver no creer. Muy a mi pesar, en cuanto a la embestida contra el huachicoleo en el interior y exterior de Pemex, tengo que aplaudírsela, pero espero que también la lleve a cabo en otras paraestatales y en organismos descentralizados como el IMSS, ISSSTE, CFE, SEP, SEDATU, la Secretaría de Bienestar, antes SEDESOL, y varios más. Así como a los sindicatos nacionales que reciben aportaciones de los empleados federales.

Creo que también se necesita realizar algunas reformas y modificaciones al sistema penal mexicano, pues de nada servirá penalizar más severamente los delitos, ni realizar acciones en contra de los delincuentes, si seguimos con un sistema de justicia laxo, anacrónico, corrupto, deficiente, falto de profesionalismo y ética, y sin sentido común.

Veremos si nos equivocamos o acertamos, dejaremos pasar el tiempo y evaluaremos poco a poco cada una de las acciones del nuevo gobierno. Por lo pronto, amén del tema del huachicoleo, la seguridad pública ha quedado en el olvido, para regocijo de narcotraficantes y demás delincuentes.

Tiempo al tiempo.

Comentario 1.- Las recientes reformas penales realizadas por las bancadas morenista y priísta al tenor de la creación de la Guardia Nacional, al fijar nuevos criterios para la aplicación de la prisión preventiva y la gravedad de los delitos, dejando fuera de esta clasificación los feminicidios y los abusos sexuales a menores de edad, dejan una leve percepción de la ceguera y entrega de los legisladores a los impulsos y los criterios del titular del Ejecutivo federal, del Tlatoani mayor.  Es muy grave que delitos que no deben tener prescripción como es el abuso sexual a menores de edad, se les haya quitado la clasificación de delitos graves, así como la muerte de mujeres por razón de género. Es necesario que se legisle con conocimiento de causa, no con motivos de moda o de momento. Que se encuentren los argumentos necesarios de índole social, económico y de sana convivencia para endurecer las penas; atender a los reclamos sociales y no de partido, ver por los más vulnerables y desprotegidos, antes que los interés políticos. Y buscar, reforzar, apuntalar y eficientizar el trabajo de la procuración de justicia y la impartición de la misma, sino, todo queda en buenas intenciones y malas decisiones. Por cierto, felicidades al doctor Alejandro Gertz Manero por su nombramiento como Primer Fiscal General de la República, a pesar de sus ya casi 80 años de edad.

Comentario 2.- Hasta San Luis Potosí ha sido alcanzado por el combate al huachicoleo, iniciado por el gobierno federal contra quienes roban, comercializan y se aprovechan del robo de hidrocarburos. La persona del ex diputado local priísta José Luis Romero Calzada, así como algunas de sus empresas fueron señaladas públicamente como sujetos a investigación por parte del área de inteligencia de la Secretaria de Hacienda y Crédito Publico, por presunta irregularidades en el manejo financiero al parecer por compra y comercialización de hidrocarburo robado. Esto no es de extrañarse, aunque también se han señalado públicamente a otros personajes de la vida política, pública y social de esta entidad como beneficiarios de esta actividad ilícita. Lo que extraña y sorprende es que el gobierno del estado y los titulares de varias de sus dependencias integrantes del gabinete de seguridad, así como los responsables de los institutos políticos, no conozcan o se hagan como que no conocen de las actividades ilícitas de estas personas. Extraña que el gobernador del estado, el doctor en derecho Juan Manuel Carreras López, no supiera que su compañero de partido y ex candidato a diputado federal, tuviera nexos e implicaciones en esta ilícita actividad. ¿O no lo sabían o se hacían tarugos?

GABRIEL. L. GAYOSSO BERMAN / La Cicuta / San Luis Potosí, S.L.P. / Enero 19 de 2019.

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