Minuto a Minuto

Acoso sexual ¿Universitarios contra universitarios?

  • Contra toda opinión,
  • no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros.
  • Duchamp, Marcel.

 

¿Hacia dónde van los Universitarios? ¿Hacia dónde los profesores, alumnas, alumnos y personal directivo de la Facultad de Derecho de UASLP? En  realidad hay una crisis que no se alcanza a ver, es algo subterráneo, es un problema muy confuso y todo deviene del acoso sexual. No es tan reciente, pues se sabe ya de denuncias contra 1 o 2 miembros del cuerpo docente, denuncias con las que  alumnos y alumnas no saben qué pasó, tal como sucede con la mayoría de maestros. Hay interés y preocupación, así como algunas acciones como la elaboración de un protocolo de protección del alumnado, sin embargo ha faltado atacar y cortar por lo sano… y emprender un diálogo entre directivos, maestros, alumnos y alumnas. No se ha hecho y el asunto ha crecido.

No es un fenómeno privativo de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí: el 30 de septiembre pasado, en la UNAM en su Facultad de Derecho, un grupo de alumnas bastante grande de esa institución dijeron “basta de acoso sexual” y sin pizarrón de por medio como se hizo en la Facultad de San Luis para escribir sus denuncias, pegaron múltiples carteles en las rejas de la Facultad, pero de las cuales, al igual que las denuncias de la UASLP, no se puede precisar si su contenido es información concreta y fidedigna, si son supuestos, comentarios escuchados y reproducidos, exageraciones o verdades claras; o una solidaridad franca que no estima necesario investigar ante la efervescencia de la movilización de quienes han permanecido calladas culturalmente y ahora deciden gritar.  Es muy curioso que por las mismas fechas en que se dio ese tema en la UNAM a los pocos días también suceda aquí en San Luis Potosí. Lo del acoso en nuestra Facultad ha derivado en signos de desconfianza y desunión entre maestros que malician politiquerías y venganzas inter gremiales; y entre división de maestros y alumnos y alumnos contra maestros. Resultaría peligroso el tener una Universidad, una Facultad o cualquier Institución educativa dividida de esa manera. Imagínese: ¿Cómo enseñar y cómo aprender en un ambiente de desunión, desconfianza y acusaciones? ¿Cómo hacerlo en medio de malestares de las jóvenes que sientan asedio y de profesores cuestionados hasta en la intimidad de su hogar, frente a sus hijas, hijos, amigos, trabajo y esposa? Una acusación de esta naturaleza es delicada, pues antes de cualquier investigación o juicio, lleva aparejada al mismo tiempo de pronunciarla aún de manera informal, al elemento punitivo de la exposición ante la sociedad, causando desprestigio, descrédito, incomodidad, intranquilidad y pesadumbre. Señaladamente para el acusado, pero también para la acosada, sea cierto o no el hecho. Esto es muy grave para la Facultad más antigua de la Universidad de San Luis y para ésta, que ahora debe hacer frente a un fenómeno social relacionado con el cambio cultural que puede traer un beneficio, pero que debe ser cuidado en su evolución por todos los actores para evitar lastimaduras inmerecidas o incurables.

Lo que está sucediendo tiene que ser considerado  sin paranoia y con apertura. No pensando qué anda metiendo la cola el diablo para crear división, ni politiquerías ni acusaciones baladíes entre alumnos y maestros y de maestros contra maestros. Esto es lo que está pasando y si lo platico no es solo para los universitarios y sus autoridades; es para que se conozca un fenómeno que se puede dar en cualquier parte con denuncias quizá muy aventuradas o quizá muy certeras. No juzgo a nadie, pero conmino a los universitarios, especialmente de la Facultad de Derecho, al Rector y al Director de la escuela a que vayan a muy amplias y pacientes jornadas de diálogo cordial sobre este tema. Con mecanismos simples pero funcionales para que cada quien diga lo que tenga que decir al respecto y se encuentren medidas, acciones y tareas que vayan limando todas estas asperezas que están ahí presentes y que pueden hacernos mucho daño como Universidad. No se puede prejuzgar, que las muchachas fueron incitadas por alguien, creo que no es así, pues en la UNAM y otras Instituciones se han presentado estos movimientos, más o menos al mismo tiempo.  No dejemos de ver un cambio  propuesto espontáneamente por el feminismo mundial, a través del empoderamiento de las mujeres para liberarse de tantos yugos, dogmas, tabúes, opresión. Reconozcámoslo, hemos pertenecido a una cultura machista que nos hace mucho daño hasta a los propios machos; dejémosla en el olvido, busquemos un cambio verdadero…pero no destruyamos, cuidemos a las familias y a los supuestos culpables de una exhibición prematura o equivocada con una correcta apreciación de sus actos y la dimensión de cada posible ofensa.

@PedroOlveraV 

PEDRO OLVERA / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P. / Diciembre 15 de 2018.