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Posdatas

Confieso que me sorprendió, pero igual vino a confirmar mis inquietudes.

Unas horas después de que se publicó mi artículo semanal el sábado 1 de diciembre, nuestro Presidente se dedicó a vapulear y contradecir mis sugerencias de que no se equivocara al rechazar el modelo económico que llama “neoliberal” y, según señala, se habría aplicado en México los últimos 36 años. Bueno, lo culpó de la corrupción, la pobreza, la violencia y hasta la diabetes.

Me costaba creerlo, pues era evidente que él no había leído mi escrito. Ni lo va a leer, pero me di por aludido y el tema es crucial: Las políticas económicas erróneas tienen efectos fatídicos a lo largo de generaciones.

Sobre lo del malvado neoliberalismo, vale la pena precisar ciertos ángulos y quizá lo puedan aconsejar economistas o empresarios a su alcance (José Antonio Meade, Jonathan Heath, Gerardo Esquivel o Alfonso Romo y varios del consejo de asesores). Nada más que les garantice que no los va a correr o congelar si lo llegan a contradecir.

En la columna de la semana anterior (1/XII) venía un párrafo que reproduzco aquí con los cinco puntos que esbocé.

“Como economista no estoy seguro de qué significa (el neoliberalismo) pero al parecer incluye 1) control de la deuda y la oferta monetaria; 2) equilibrio fiscal de ingresos y gastos; 3) libertad de empresa y de mercados sin controles de precios, salarios y tasas de interés; 4) límites a la intervención del Estado en la economía; 5) apertura internacional en vez de protección comercial que afecte la competitividad”.

De allí, oigan, cabe preguntarse cuáles pretenden eliminar y las razones para ello, con sus consecuencias y cierta idea de qué los podría sustituir.

Del 1) y el 2) ya definió que los respetará (autonomía del Banco de México…), lo mismo que el 5) al haber aceptado y apoyado el T-MEC. De tal manera que, para demoler parte del llamado neoliberalismo, quedarían el 3) y el 4) con los graves riesgos que eso implica para la economía y, a la larga, para los pobres. ¿Son estas áreas las culpables de nuestros males y hay que desmontarlas?

Las clasificaciones contradicen directamente a don AMLO. Entre los países más liberales (con economía capitalista de mercado), estarían: Singapur, lugar 2; Reino Unido 8; Canadá 9; Suecia 15; Estados Unidos 18; Chile 20; Alemania 25; Corea del Sur 27 y Japón 30. Entre los menos neoliberales: Ecuador 165; Argelia 172; Bolivia 173; Congo 177; Cuba 178; Venezuela 179 y Corea del Norte, 180. Nada es perfecto, pero hay sendas que resultan peores que otras.

Algo similar se observa en el índice de desarrollo humano de la ONU. Avísenle al Presidente Constitucional que el mundo “es al revés” de lo que él plantea.

Así, en realidad, la ausencia de libertad económica significa corrupción, pobreza y violencia (a menudo reprimida), mientras que el liberalismo tendería a lo contrario con altos niveles de bienestar. Aunque también influyen otros factores, México en el lugar 65 está más cerca de los países ricos que de los anti-neoliberales: atrás de Colombia 42; Bélgica 52 y España 60, pero adelante de Francia 71; Guatemala 73 e Italia 79.

¿Saben qué? Si va a avanzar bien, la economía deberá ser conducida a distancia de cualquier ideología e incluso de los relevantes programas sociales. La realidad y los mercados son implacables.

Otro tema de especial interés en su discurso inaugural fue el de la corrupción y la posibilidad de poner un punto final a partir de una amnistía (borrón y cuenta nueva) para casos importantes. Esto no es fácil de entender, pero creo que hay que esperar algunas precisiones y verlo con disposición.

En cuanto a diversos ritos ese mismo día en la tarde, sólo tengo presentes las palabras de Séneca: “La religión resulta verdadera para la gente común, falsa para los sabios y útil para los gobernantes”. Bien, ojalá le sirva aunque se trate de supersticiones, pero que no lo obnubile ni le dé pretextos.

Desde 2005 se empezó a decir que él era “un peligro para México”. Pero, ojo, ya no lo es… ahora es una realidad. Y, claro, será cuestión de afrontarla y atenuarla.
Veamos, pues, esta breve posdata.

P.D.- ME PERMITO complementarle mi cartita de hace una semana, con estas ideas que no alcancé a incluir o surgieron después.

Nuestras aspiraciones suelen estrellarse contra la terca realidad. No se desespere. Si acaso conviene tomar más en cuenta ésta, para adecuar un poco aquéllas.
Mire, México necesita una sacudida pero con un buen proyecto, no sólo con símbolos. El pragmatismo tendría que predominar sobre los desplantes ideológicos contra “la derecha”… ricos, críticos, empresarios o neoliberales. Aunque estos ataques sirvan para afianzar el apoyo de su pueblo y mantener fuerte su movimiento, le aseguro que a la larga le resultarían contraproducentes.

La condición de víctima también es redituable, aunque ojalá que esos juegos no lo distraigan demasiado de sus tareas. Tenderá usted a abusar de ciertas ideologías si siente que le beneficia, pero no tiene que inquietar a gente que lo puede ayudar. Deberá ser muy práctico para estar por encima de las buenas o “malas” ideologías.

No olvide que eso de tener todo el poder no únicamente entraña perspectivas más amplias, sino igual todas las posibles broncas y responsabilidades. Es mejor no acumular tanto, pues el exceso intoxica y se cometen errores sin contrapesos ni equilibrios. Ante opiniones distintas a las suyas, trate de alentarlas y escucharlas… más allá de los escasos ‘No’ en las consultas tan mal hechas y engañosas.

Ha dicho usted que va a trabajar muchas horas diarias, y lo está cumpliendo con aciertos y equivocaciones. Sin embargo, si organiza mejor un equipo capaz, será también importante dormir y distraerse un poco; digo, para errar menos y no enloquecer o incapacitarse.

Sabemos ya que su mandato no durará seis años, pero ojalá que con todo ese poder no quiera reelegirse contra el Artículo 83 de la Constitución, aunque sienta que aún no ha terminado su obra: No vale la pena, créame.

De forma similar, ha pedido usted que “ayuden todos”… ¿Implica eso aprobar todo lo que intente? ¿O acaso no se ayuda también al cuestionar algo y proponer mejores opciones? Sería preferible no martirizarnos con perspectivas sombrías, pero si se trata de evitarlas de qué nos serviría perder de vista los problemas y sus riesgos.

Sí. De nuevo le deseo lo mejor, don Andrés. Que le vaya muy bien en lo que resulte positivo, pero no tanto en todo aquello que no lo sea. Nos vemos.

cpgeneral@gmail.com
@cpgarcieral

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