El verdadero botín de la inseguridad

Cuando hablamos de la inseguridad, solemos decir que nos han quitado algo o que a fulano le han quitado, le han robado o le han hecho tal o cual cosa, pero realmente sabemos ¿cuál es el botín principal que ha quitado la inseguridad a cada uno de nosotros? El verdadero botín que nos han quitado es la confianza, la tranquilidad y la cohesión social que ya no tenemos. Y hablo de todos, no importa que no hayamos sufrido específicamente un hecho delictivo o seamos víctimas directas. La percepción de la inseguridad es un fenómeno que de manera reciente se estudia en diferentes ámbitos académicos y científicos porque tiene graves efectos.

En un estudio muy amplio de Carmina Jasso López por parte de la UNAM, publicado en la Revista Mexicana de Opinión Pública, se define que la percepción de la inseguridad  es “la perturbación angustiosa del ánimo que se deriva de la diferencia entre el riesgo percibido de ser víctima de un crimen y la victimización de hecho, es decir, la percepción que una persona tiene de ser víctima de un delito independientemente de la probabilidad de serlo”.

En sociología por ejemplo, se habla de que la percepción de inseguridad es algo como la respuesta emocional a la percepción de símbolos relacionados con el delito, es decir se configura a partir de las percepciones individuales o colectivas sobre el delito. Citado en el mismo estudio, Kessler señala que la percepción de inseguridad es una emoción que requiere una base cognitiva y un juicio axiológico en el sentido de que debe considerarse que lo temido es algo peligroso o amenazante por ciertas razones, en este contexto la base cognitiva; y aunque es socialmente compartida, no necesariamente es homogénea.

Se tiene miedo de algo que se considera una amenaza, que nos hace sentir vulnerables ante el riesgo. Sin embargo, no es una estructura socialmente homogénea y se transforma de un individuo a otro. Según Stanko se trata de un sentimiento individual del peligro, por haber sido maltratados físicamente por violencia criminal. Esa percepción no es exclusiva de quienes han sido víctimas de un delito, sino de muchas personas que se sienten inseguras y refieren sentir temor a ser víctimas de determinadas acciones y delitos aunque las probabilidades de que esto ocurra no sean significativas o no tengan certeza.

Es la preocupación por estar fuera de la casa, o probablemente en una zona solitaria y potencialmente vulnerable a daños personales y es que esto se va pasando de una persona a otra y se vuelve un sentir colectivo que no tenemos permanente pero sí en determinados momentos.

Y es que ya no sentimos oportunidad de andar con tranquilidad en nuestro barrio y ya no tenemos como antes se usaba, la puerta abierta para que entrara quien quisiera; esto ya no es posible ni en San Luis ni en todo el país. ¿Qué nos ha pasado? ¿Qué nos han robado? Pues la tranquilidad y la confianza, la cohesión la posibilidad de estar unidos. ¿Por qué?

Porque ya no vemos con confianza a los vecinos y a la policía, desde luego la policía tiene otros factores que le han incidido en su estigmatización, en su satanización, que los hacen ver a todos malos (aunque no lo sean todos) pero se les ve asociados con la corrupción y con una problemática, no como solución.

Esto es lo que nos ha venido robando la inseguridad, con independencia de donde surja o cuales sean sus alcances, por lo que la percepción sobre ella es muy alta.

Al respecto Yarwood  y Gardner, señalan que el crimen es una construcción cultural que se define como penal y se desplaza histórica y políticamente. En este sentido la percepción de inseguridad también está ligada a una  construcción cultural que se desplaza históricamente en el tiempo y el contexto.

En esta misma lógica Hollway y Jefferson coinciden en que la percepción de inseguridad es una construcción cultural y afirman que es un rasgo genérico de las sociedades desarrolladas siendo incluso el riesgo y que ha sido utilizado como herramienta analítica de las ciencias sociales.

Por su parte Hollway contrapone el concepto de confianza para definir la percepción de inseguridad y al respecto dice que esta se define como ausencia de mecanismos en las sociedades en las que no se confía en nadie más, lo que genera espacios para el miedo. La cuestión de confianza es de mayor valor para poner de relieve quien sí y quien no tiene miedo al delito. Sin embargo no podemos decir que la percepción de la inseguridad sea únicamente desconfianza pues este fenómeno es multifactorial.

Esta percepción de la inseguridad nos disminuye significativamente la posibilidad de la convivencia ciudadana y de generar cohesión social además de que nos limita la vigilancia informal de las personas que circulan en las calles y esto a su vez, genera oportunidad para quienes delinquen, es decir, la percepción de inseguridad puede generar otros problemas por lo que debe abordarse como un problema publico ya que esto repercute incluso en el diseño de las ciudades.

En San Luis debemos recuperar EL BOTIN de la Confianza entre nosotros, adicionalmente a lo que el Gobierno haga; y éste debe con urgencia generar una comunicación política Gobierno-Gobernado más eficaz, en cuanto que sea más leal y permanente. Gobierno y Sociedad debemos utilizar las redes para cosas más útiles que saludarnos, pontificar y alabarnos…por ejemplo para cuidarnos y escucharnos.

PEDRO OLVERA / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P. / Noviembre 30 de 2018.

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