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Adiós Ley de Seguridad Interior, bienvenido el Plan de Paz y Seguridad

En diciembre de 2017 criticaba la Ley de Seguridad Interior, que en ese momento estaba lista pero impugnada por la vía de la Acción de Inconstitucionalidad y algún amparo, decíamos que era de peligro y para entonces ya empezaban a pronunciarse algunos Organismos como la Comisión Nacional de Derechos, el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) y algunos partidos, había gran inconformidad y temor de que se pusiera en curso y vigencia, dado que había muchas disposiciones en ella que tenían que ver con la militarización del país y con un exceso de facultades hacia las fuerzas armadas, precisamente ejecutoras principales de esa ley.

Con la Ley de Seguridad Interior se pretendía que las fuerzas armadas (y claro está el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, por disposición Constitucional el Presidente de la República) tuviesen pleno acceso a cualquier información de carácter personal, bancario, y hasta electoral pues los Organismos Autónomos estaban contemplados en el alcance de su articulado; por eso el Instituto Nacional de Información estaba ejerciendo la acción de Inconstitucionalidad porque invadía funciones, datos personales y de cualquier naturaleza en el momento en que quisieran las  Fuerzas Armadas hacerlo en razón del ejercicio de  la inteligencia de la seguridad militarizada. Y esto es un rasgo de autoritarismo muy delicado en cualquier democracia.

El asunto acaba de resolverse este jueves 15, con la Resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que fue dada a conocer y que recayó a esas Acciones de Inconstitucionalidad acumuladas, porque todas iban en el mismo sentido y la Corte determinó declararla Inconstitucional , aunque sin ir al fondo del asunto pues solamente se refirió a una carencia de facultades del Congreso de la Unión para legislar en materia de Seguridad Interior y no precisamente porque  la seguridad interior debe corresponder a los civiles y no a los militares, ni por los excesos de funciones y facultades que se le daban a la milicia y al presidente.

Y es que la distancia o franja de seguridad entre la protección Civil y la Acción de las fuerzas Armadas, es un rasgo de las democracias modernas que debe ser respetado sin embargo ¿Cuál es la situación de nuestro país en este momento? y ¿por qué es la exigencia o la imposibilidad de no poder prescindir en este momento de golpe y porrazo de la intervención de los militares en la seguridad? Y es que estos tienen prácticamente lo Único que resta de seguridad a su cargo y la están llevando a cabo ellos.  Se está reconociendo con el hecho  promover una Guardia Nacional por parte de López Obrador algo que ya sabemos en los hechos: que no hay ninguna seguridad con ninguna de las policías,  con ninguno de los mandos policiacos,  es simplemente dinero que se ha ido a la basura en todos estos años con ellos o a los bolsillos de algunos,  como  quiera que sea, el resultado es que no ha servido de nada.

Esta misma semana por coincidencia se lanzó el Plan Nacional de Paz y Seguridad, que habrá de ser la principal insignia de la seguridad en el país aunque conlleva puntos importantes y de mayor fondo como lo son: 1. Erradicar la Corrupción y reactivar la Procuración de Justicia que incluye eliminación de fueros, Paraísos Fiscales, Monitoreo en tiempo real de todas las adquisiciones de Gobierno, y declaración obligatoria de impuestos Patrimoniales para funcionarios Públicos. Todas estas son indispensables y difícilmente criticables aunque más de alguno pueda encontrarlas inconvenientes para sus negocios. 2. Garantizar el empleo la educación y las salud, también incuestionables; 3. Garantías de respeto y promoción de los Derechos Humanos, no a la represión y la tortura y se perseguirán rigurosamente; 4. Regenerar la Ética de la sociedad, Gobierno Austero  Honesto e Incluyente; 5. Reformular el combate a las drogas (no significa penalizar mas sino tratarlas como problema de salud pública); 6. Emprender la construcción de la Paz (Verdad justicia, reparación del daño y garantía de no repetición de los crímenes); Fin a enfrentamientos armados, desarme, amnistía; 7. Dignificación y control de cárceles y verdadera reinserción social, y 8. Plan de Seguridad Pública y Reformulación del concepto de Seguridad Nacional y reorientación de la acción de las fuerzas armadas, creación de la Guardia Nacional. Aquí está lo delicado: hacer un buen plan de paz y Seguridad sin caer en los extremos de la rechazada Ley de Seguridad Interior. Queda una pregunta ¿A quién se le ocurriría esa Ley? Platiquen.

PEDRO OLVERA / Retruécano / Noviembre 17 de 2018.