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Brasil en la encrucijada neopopulista

La semana pasada hablábamos de la primera vuelta en la elección presidencial de Brasil, donde Jair Bolsonaro ganó de manera contundente sobre su adversario del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, y cómo un ultraderechista había conseguido tal apoyo electoral.

¿Por qué los brasileños están votando a favor de un ultraderechista? ¿los brasileños son misóginos, xenóbobos, machistas y están en contra de los derechos humanos? La respuesta es no, entonces porqué votar por Bolsonaro quien ha hecho declaraciones extremadamente fuertes en contra de las mujeres, homosexuales y minorías y que enaltece las técnicas de tortura de la dictadura militar. El profesor de filosofía de la universidad de Iguazú en Brasil Gustavo Bertoche Guimaraes, lo explica con gran claridad en un texto difundido en sus redes sociales denominado ¿De dónde surgió Bolsonaro?

La respuesta es que Bolsonaro surgió de la falta de autocrítica de la izquierda y de los petistas, al presentarse como un candidato antisistema, fuera del establishment y que aclara que la incapacidad de la clase política de izquierda ha hecho que Brasil se haya estancado económicamente, y ha fortalecido la percepción de que la corrupción de los políticos se da independientemente del partido político en que milite, así como el que la inseguridad haya aumentado. Bolsonaro presenta propuestas simplistas para solucionar situaciones complejas, como castración química a violadores, su lema en materia de seguridad es, “un buen criminal es un delincuente muerto”, su popularidad en redes sociales supera por mucho a sus contrincantes, y sabe manejar los medios de comunicación. Genera polémica con cada declaración y utiliza eso para posicionarse entre el electorado como un candidato fuerte que utilizará la disciplina para poner al país en orden.

Parece que los electores están dispuestos a dejar pasar sus declaraciones y posiciones de ultraderecha con la finalidad de ver a un país disciplinado y sin corrupción.

Hace 16 años el Partido de los Trabajadores tuvo la esperanza del pueblo Brasileño, quien lo respaldó en las urnas en 2002 para que la izquierda gobernará por primera vez, a través de Lula de Silva, hoy parece que ese mismo pueblo le dará la espalda y optará por la derecha, este voto de castigo se da después de los escándalos y el impeachment a Dilma Rousseff.

El filósofo Gustavo Baroche dice que el voto del pasado proceso electoral es un voto “antiizquierdista”,”antisistema” y “anticorrupción”. En su análisis explica que las mujeres votaron más por Bolsonaro, así como un gran número de gays, además del elector promedio. Para este intelectual brasileño la candidatura de Bolsonaro muestra que la izquierda “no aprende de sus errores”.

Baroche aduce a la derrota de la izquierda cuando dice ” Nos quedamos atrapados en nombres intocables, incluso cuando mostraron su falibilidad” y se pregunta ¿Cuándo el partido pasó a tener un dueño? refiriéndose a la personalidad de Lula. Sus cuestionamientos se extienden también a las cámaras de representantes y a la relación del Estado y los medios de comunicación en la era del PT.

El surgimiento de Bolsonaro según el autor del texto se debe a que el candidato del Partido Social Liberal “se subió a surfear a la ola anti-PT, y ganó sólo porqué fue el más “antipetista” de todos los candidatos”. Para Baroche el surgimiento de esa ola es culpa de la izquierda más que mérito de sus oponentes. La falla mayor ha sido la falta de democracia en la selección de candidatos. Transformamos la democracia en un mero lema político, dijo el filósofo brasileño.

La crítica al papel de la izquierda brasileña hecha por este joven profesor de filosofía, llega en un momento coyuntural vital, pues el PT y su candidato tendrán que modificar su discurso y centrar su estrategia en una postura autocrítica que los acerque al electorado que no cree en el discurso radical de Bolsonaro, pero que tampoco quiere vivir en un régimen de corrupción y enfrentándose diariamente a la violencia y la inseguridad que privan en el Brasil, lo que significa que no pueden seguir dejando el peso de la campaña, en esta segunda vuelta, sobre las espaldas de la figura histórica del PT el ex presidente Lula. “Es hora -como lo plantea en su texto Baroche- de utilizar menos las vísceras y más el cerebro”. De no ser así el escenario electoral para la izquierda brasileña es muy incierto.