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La pesadilla de las elites

El estudio de las elites en la ciencia política siempre ha significado una parte fundamental para la explicación del fenómeno político en sus propósitos, su origen, sus variables y lo que corresponde desde luego a los principales actores con sus motivaciones. No es un asunto de chismes o de ocurrencias y tampoco puede ser tratado por el periodismo rosa o de espectáculos aunque en la actualidad muchos de los miembros de las elites de una o de otra forma, van a dar a esos espacios junto con sus familias, amigos y escándalos, sean verdaderos o pura especulación. Así es el de contradictorio, como la denominación que aventuro el periodismo “amarillismo rosa”.

Hablar de política dice Ariel de Sribman es hablar de poder, y por lo tanto de quien lo ejerce en una sociedad, como lo hace, durante tanto tiempo, como ha accedido ahí.

Desde Platón, Aristóteles, Cicerón, Plutarco se ocupaban los pensadores antiguos de las elites políticas griegas y romanas. Ahí están las vidas paralelas de Alejandro Magno y Julio Cesar de Pericles y Fabio Máximo, de Alcibíades y Coriolano y ya en la política moderna resulta imprescindible mencionar a los tres grandes teóricos clásicos de las elites: Mosca, Pareto y Michels quienes iniciaron esta línea de investigación en la primera mitad del siglo XX. Vale mencionarlos acudiendo a la cita que de ellos hace Sribman:

Gaitano Mosca (1858-194) en sus elementy di scienza plitica “sostenía que cada sociedad tiene una elite, minoritaria y única, que detenta a la vez el poder económico, político y social. Tal grupo dominante ocupara su posición en virtud de los diversos valores, que serán unos u otros de acuerdo al tipo de sociedad: la capacidad guerrera, posición de tierras, poderío financiero, ocupación del sacerdocio o de los estratos clave en la administración pública; atributos verdaderos o aparentes apreciados por la sociedad. Mosca menciona el sentido de pertenencia de los miembros de la elite señalando que han recibido una educación distinta, particular y que cuentan con elementos como la posición social, hábitos de la clase social que dan lugar al desarrollo de determinadas tendencias intelectuales y morales.

Vilfredo Pareto (1848-1923) desplegó sus ideas en Les systémes socialistes y afirma que no existe una elite única, sino un conjunto de ellas, formado por una élite de cada ámbito: política, económica, cultural, moral y de otras materias. No obstante la élite política suele estar constituída, según Pareto, por los ciudadanos más ricos, de modo que ambas élites se solapan. Cada élite estaría formad por los mejores de su campo, por aquellos cuyas características fisiológicas y psicológicas los hacen más aptos en ese terreno.

Pues bien, posiblemente al hablar de élites usted pudo haber recordado una frase sumamente repetida y escuchada en la pasada contienda electoral por la presidencia, me refiero a “la Mafia del Poder” y es que efectivamente a quienes López Obrador aludía al decir esto es a los miembros de una Elite de Poder y una élite económica. A nosotros en la actualidad nos resulta fácil saber que hay varias élites y hasta podemos conocer algunas de diversos niveles y en diferentes ámbitos, que pueden ir de lo religioso a lo deportivo, académico, etc. a niveles locales y Nacionales, pero nos queda claro que la Mafia del Poder es la alusión a varios empresarios muy fuertes y proclives a los gobiernos Neoliberales, fáciles de identificar por su apoyo irrestricto a Peña Nieto, contra los que en los momentos más álgidos AMLO despotricaba a placer; también acompañados por quien fue nombrado el innombrable y otros políticos de grandes ligas, pero esta conducta fue moderándose a medida que veía más cercano su objetivo hasta desaparecer prácticamente del espectro periodístico y de redes.

¿Por qué desaparecieron los ataques a esa élite? ¿Acaso lo que fue desapareciendo como tal fue la élite? Esto es que ¿al darse cuenta de la realidad del fenómeno Político que estaba por consumarse fueron ellos mismos tendiendo puentes, al igual que el equipo de AMLO hasta desaparecer más bien al punto de conflicto y aceptar anticipadamente a la elección, el triunfo de MORENA? No se puede asegurar pero el propio Paretto ya citado, sostenía que las élites no son eternas, por el contrario, “declinan, degeneran y mueren”, lo que ilustraba con aquella frase de “La Historia es un Cementerio de Aristocracias”.

Lo paradójico pudiera ser encontrarnos ahora que dicha élite (o Mafia del Poder) ha sido reemplazada o desbancada por una nueva, sin mucho abolengo ni pedigree, pero igualmente sorda y arrogante. Bueno, lo dejo, aquí despierto y termina mi pesadilla…espero que no se haga realidad. Feliz Halloween.

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