Minuto a Minuto

De campaña y gobernanza

“Cualquiera que sostenga una opinión verdadera sobre un tema que no entiende es como un hombre ciego en el camino correcto” Sócrates. Filósofo griego: 470 A.C. – 399 A.C.

Indiscutiblemente que no es lo mismo hacer campaña, que tomar decisiones de gobierno. Durante el periodo de tiempo mediante el cual se busca ser el abanderado de un instituto político o lograr la posibilidad de una candidatura a un cargo de elección popular, uno de los elementos más importantes, independientemente de los recursos económicos, es la simpatía o popularidad que se puede tener entre sus correligionarios o simpatizantes.

Para ser popular, se requiere adquirir fama; estar en el ánimo y el pensamiento de las personas indicadas para lograr su empatía con las ideas, conceptos y propuestas que se realicen.

Se requiere, en múltiples ocasiones, manifestarse de acuerdo o de conformidad, o simplemente dejar pasar o dejar hacer, con determinadas opiniones, conductas o hechos que no están en el ánimo de quien busca un objetivo de carácter político.

Todo sea por conseguir el voto, el sufragio de los electores y obtener el triunfo. Si este es con un amplio margen, pues es incuestionable. Sino, pues acudir ante los tribunales correspondientes para hacer valer las excepciones respectivas a fin de obtener el preciado premio del cargo de elección popular.

Una vez obtenido el resultado favorable, después de la toma de posesión, protocolo legal que da la investidura anhelada; después de apoltronarse en el cargo, curul o silla buscada; ya se podrán manifestar las ideas, criterio y realizar las acciones acordes con el pensamiento y sentir de quien detenta la autoridad.

Pero, durante la campaña, se argumentara lo que los oídos populares quieren escuchar. Se harán los planteamientos, a veces inverosímiles, que despierten la codiciada devoción a nuestro favor; podemos decir que haremos y buscaremos, lograremos y enmendaremos tal o cual cosa; al fin, “prometer no empobrece”.
Esta parece ser la filosofía y naturaleza del político partidista.

Así, por ejemplo, el actual presidente de los Estados Unidos de América, el “simpático” de Donald John Trump, ofreció fervientemente acabar con la migración ilegal hacia su país, particularmente de los migrantes latinos que entran por la frontera con México, prometiendo la construcción de un “muro fronterizo”, el cual, según él, seria pagado en su totalidad por el gobierno mexicano.

A un año y medio de su mandato, no se ha construido el mencionado muro, ni el gobierno mexicano ha decidido pagarlo, al contrario; ni se ha detenido la migración ilegal, ni se ven posibilidades que algunas de las anteriores propuestas suceda.

Así también, nuestro Presidente de la República electo, el oriundo de Tepetitán, Macuspana, Tabasco; Andrés Manuel López Obrador, que por más de tres lustros, busco la primera magistratura del país, realizo un sin número de promesas durante todo este tiempo de campaña.

Que si retiraría las pensiones a los ex presidentes de México; que detendría y cancelaría la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; que elevaría el salario mínimo; que echaría para atrás las reformas constitucionales sobre energía, educación y política; que daría becas a los jóvenes que estudian, y a los que no estudian también; apoyos a los adultos mayores; que acabaría con la inseguridad, la violencia y el narcotráfico, etcétera, etcétera y etcétera.

Algunos dirán, es que aún no ha tomado posesión, que hay que esperar, que soy un agorero, un ave de mal agüero. A partir del 1 de diciembre próximo, se acabara la corrupción y la impunidad, los sueldos ostentosos de la burocracia federal, estatal y municipal; que nadie ganara más que el Presidente de México; que se aprobara el aborto y se despenalizara el consumo de la mariguana; y que viviremos en un país de esperanza color de rosa.

Como se vislumbran las cosas, va a estar difícil cumplir estas promesas de campaña. No decimos que sea imposible, pero, cuando se gobierno, se gobierna para todos, no solo para los simpatizantes o los compañeros de partido; no solo para las minorías, sino para toda la población en general.

Existen decisiones que jurídicamente, están sujetas al respeto irrestricto de tratados internacionales, particularmente en el respeto de los Derechos Humanos.
No es tan sencillo como decir que se cancela una muy alta inversión en la construcción del NAICDMX sino, ¿dónde se va a construir esta necesaria terminal de transporte aéreo?, ¿cuáles son los estudios técnicos respectivos para determinar el nuevo lugar?, ¿a cuánto asciende la cantidad que se tendría que resarcir a las empresas constructoras por daños y perjuicios al dar por terminados los contratos existentes? ¿A quién se le asignaran los nuevos contratos de construcción? Y una larga lista de preguntas sin respuestas.

En el ámbito local, también se cuecen habas.- Algunos legisladores locales aun andan en campaña, es más, uno que otro, se encuentra realizando verdaderas barrabasadas legislativas, solo con el afán protagónico de buscar los reflectores publicitarios que en su periodo de campaña no encontró.

Del nuestro flamante diputado federal, coordinador de la fracción perredista en la Cámara de Diputados, el perredista José Ricardo Gallardo Cardona, mejor ni hablar. Es el más vivo ejemplo de una continua operación publicitaria en busca de la popularidad ciudadana con visos de un nuevo cargo de elección popular. Aunque ahora pretende dar la imagen de persona humilde, cercana a la ciudadanía, de desapego al culto de su personalidad, pues ha solicitado que la vialidad del municipio de Soledad de Graciano Sánchez, que lleva su nombre, este sea cambiado. En su momento, fue el mayor acto de soberbia, egocentrismo, egolatría y culto a la personalidad que se pueda uno imaginar en los últimos tiempos. Más parece un priísta arrepentido que un perredista progresivo. No es para menos, de la doctrina de izquierda y su diario vivir, existe una total incongruencia.

Pero volviendo a nuestro querido “Huey tlatoani”, tal parece que su famosa “gira del agradecimiento” es solo un acto más de operación propagandística electoral, con el fin de convencer a los indecisos y a los ya convencidos, que sus propuestas no son mentiras ni balandronadas, no solo promesas, sino realidades que en un futuro no muy lejanos pudiesen cumplirse.

La cuestión es que se hace presente un dicho popular que reza: “El prometer no empobrece”, mientras que “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”.
Al tiempo, al tiempo.

Comentario 1.- La noche del pasado lunes 8 de octubre del año que transcurre, agentes de la policía estatal metropolitana, fueron requeridos para disuadir una riña protagonizada por varias personas en la colonia popular “Los Arbolitos” de esta ciudad capital. Dichos agentes fueron repelidos y agredidos con armas de fuego hechizas, de las llamadas “cachimbas”, resultado más de uno, herido con esta arma de fuego. Si bien, se solicitó el auxilio y apoyo de las demás corporaciones de seguridad pública; lo primero en llegar al lugar fueron los agentes de la policía preventiva municipal, seguidos de los agentes de la policía ministerial del estado. Da el caso, que los integrantes de las fuerzas municipales se tuvieron que mantener al margen del evento, por carecer de armas de fuego, toda vez que sus armas de cargo estaban concentradas para una revisión con motivo de la entrega recepción de la nueva administración policial. ¿Acaso sabrá el nuevo comisario que pone en riesgo la integridad física y la propia vida de sus agentes, mandándolos a patrullar sin sus armas de cargo? ¿Tendrá conocimiento de esta situación el nuevo alcalde Xavier Nava Palacios? ¿Cómo funciona una corporación de proximidad social sin médicos legistas en alcoholemia y sin trabajadoras sociales en la barandilla municipal? Juzgue usted, amable lector.

Comentario 2.- Que el diputado local del Partido Verde Ecologista de México, Edgardo Hernández Contreras, se pronuncie en la tribuna legislativa en favor de la dignificación, preparación y elevación de los salarios de fiscales, defensores públicos y de los agentes policiales, dice mucho de la abulia, incongruencia, apatía y abandono en que se encuentran las corporaciones seguridad pública y de procuración de justicia. Tanto el Fiscal General del Estado, Federico Arturo Garza Herrera; como el Secretario de Seguridad Pública, Jaime Ernesto Pineda Arteaga, como todos y cada uno de los integrantes del “renombrado” gabinete de seguridad”, incluyendo al Gobernador Juan Manuel Carreras López; han demostrado hasta la saciedad, su enorme incapacidad en apoyar, ennoblecer, crear un proyecto de vida, y darle identidad humana a los y las policías, fiscales, peritos, y demás integrantes de las instituciones de seguridad pública. Ser un verdadero líder significa preocuparse, ante todo, de sus recursos humanos. Pero parece ser que los señores, el club de Tobí, miembros del gabinete de seguridad, piensan que con imponer su autoridad, realizar negocios y tratar a sus compañeros de labores como verdaderos esclavos, es la solución a la criminalidad de la entidad. Y por los municipios, la cosa esta peor.