Minuto a Minuto

¿Y, nosotros, nuestros hijos, hijas, hermanas, hermanos, seres queridos en nuestro entorno, la población, todos nosotros, a donde nos quieren dejar?

Desde luego que en alguna parte de nuestras vidas hemos escuchado la frase, voluntad política y, esta es referida a quienes de alguna manera ostentan un puesto para servir a la ciudadanía pero que, dependemos de que sea conveniente o de plano se le antoje a estas personas, hacer sus tareas públicas para dar buen servicio a la población pero, casi siempre lo hacen con desdeño y con mucho desagrado y, lo hacen con quienes pagamos su sueldo, la población económicamente activa. Sucede en todos los niveles de gobierno. Desde luego si hay excepciones que honran el servicio público.

A todos no ha pasado que al dar cumplimento a la ley, la cual se nos exige a los ciudadanos puntualmente y, cumpliéndola, también en retorno queremos exigírsela a los servidores públicos y, llegado el momento, nos enfrentamos a la aventura casi imposible, de hacer que los servidores públicos, cumpla. Por lo general cuando hay que enderezar reclamos, quedan impunes.

Quien hace la ley, hace la trampa, reza el proverbio popular y desde luego que a través de la historia, ha sido una verdad que golpea a los pagadores de impuestos pero también, a la población en lo general. Legisladores que han dejado lagunas enormes en la hechura de las leyes que nos rigen y, pareciera que están hechas solo para favorecer a quienes se hacen de un puesto público.

Recovecos, argucias, recursos trampas con apariencia de forma legal, pero que son encubridoras de impunidad, Chicanas, etc. Es lo que, quienes han hecho las normas generales, impersonales y, coercitivas , han dejado a quienes se sirven de lo público, anchas avenidas para incrementar la impunidad, como recientemente, ha sucedido con Javier Durate.

Esta es la historia de muchos municipios, comunidades, delegaciones, estados y la misma Federación. Acuerdos, consensos, encubrimiento, entre los mismos. La Sexagésima Segunda Legislatura, de nuestro estado, lo sabe y, muy bien. Las partes oscuras de las leyes, hechas a propósito, fueron a la medida de quienes se sirven de la cosa pública, para robarnos y, cuando pedimos cuentas a los servidores públicos, las respuestas son: denuncias, en contra de quienes mantienen sus sueldos, con tal rapidez que es increíble sin hacerles esperar. Ejemplo reciente, SEGAM y su titular, en contra del activismo verdadero de la preservación ecológica.

Así, se ha usado la ambigüedad de la ley, para victimizarnos, dejándonos, a los ciudadanos, entre la espada y la pared. Rendición de cuentas, transparencia, la no corrupción, derivada de la impunidad, es lo menos que esperaríamos de una democracia, no es así. Un claro ejemplo, es la entrega de administraciones a contra voluntad, como la Municipal Potosina y, derivado de ello la confrontación, ya no entre autoridades, pero si entre los intereses creados con las personas que, malévolamente, hicieron los que salen, en contra de los que entran. Dejando sombras de la corrupción, quizás, pero seguro con la intención de entorpecer el andar de beneficios a la mayoría de los ciudadanos.

¿A donde quedamos, que se piensa de los demás?, ¿cómo es posible que por rencillas políticas y electorales, entre dos personas, uno gana y la otro pierde, tengamos que sufrir los demás?

Que democracia tan perversa, tan mezquina es la que hemos creado.

@jaimechalita