Minuto a Minuto

De ilusos y desilusiones

No porque sea electo y esté por entrar en funciones es que socarrona y comedidamente diré una mentira, la verdad y creo que sobra aclararlo, yo no voté por Andrés Manuel López Obrador, sus propuestas de campaña y muchas de las personas que le acompañaron en el proceso electoral la verdad me generan mucha desconfianza, que no incertidumbre, por que siempre he tenido la certeza de que son personajes nocivos y en verdad poco útiles si de una transformación verdadera se trata, el caso es que a diferencia del resto de los treinta millones que si sufragaron a su favor yo no lo hice, aun así, eso no obsta para que yo pueda opinar al respecto, digo, tampoco voté por Peña Nieto y desde luego mi opinión jamás varió y por desgracia muchas de las cosas que temía fueran a suceder, pues sucedieron, claro que es intrascendente mi sentir para la gran mayoría de las personas y en especial para ambos personajes, pero es un desahogo que agradezco que esta columna me permita.

Pues bien, ya una vez que justifico la razón de mi dicho, es momento de entrar en materia, el arribo de AMLO sin duda marca un estilo diferente, al menos en las semanas anteriores de enfrentar el reto de gobernar hay un adelanto político no visto antes y eso lo decidió él y nadie más, a sus seguidores solo decirles no nos traten de convencer con el argumento de: “déjenlo llegar” “todavía no asume el cargo y ya lo critican” etcétera, es decir si no desean un solo acto de molestia previo al primero de diciembre es muy simple, que ya no se exhiba púbicamente y todos quietos, pero no es lo que quiere, su afán de marcar agenda pública implica riesgos y uno de ellos es la crítica, así que aquí estamos con EPN borrado de los medios, si acaso por sus cómicas apariciones públicas que hicieron la delicia de las redes durante su sexenio, apenas la última del sábado que no sabía si regresar la bandera al nicho u hondearla, pero ya no nos sorprende que en la sexta ocasión el pobre hombre no sepa ni como se llama, y por otro lado un Andrés Manuel que por lo visto ya desespera por empezar a despachar, pero antes pretende realizar ajustes de tipo político que le permitan mantener la popularidad que vio reflejada en las urnas.

Adelantada la agenda y con la presión que ejercen los medios de quienes perdieron la elección, pues ahorita sí que están en verdaderos aprietos los asesores de campaña que buscan mutar, ajustar y asegurar trabajo en Palacio Nacional, les empiezan a sacar lista de promesas incumplidas cuando aún no llega el momento, reitero, el adelanto fue de ellos, el tema del aeropuerto, los sueldos de los Diputados, las prestaciones del Senado, la baja de las gasolinas, la baja de impuestos, la reforma energética, la conjuración de la reforma educativa, el remate de ayer de que la bancarrota del País impedirá cumplir con todas las necesidades del pueblo pero se buscará cumplir con las promesas de campaña, aunque algunas ya se anunció que no, traen muy inquieta a la prensa que gusta de cruzar declaraciones para hacer nota.

El presidente electo lo dijo claramente, no es lo mismo la campaña que gobernar, el que lo quiso entender lo entendió, no estoy justificando a AMLO y con esto no quiero decir que comparto su visión de Nación – Estado, lo que con ello quiero establecer es que efectivamente, la campaña es el momento idóneo para atraer votos, si a alguien se le pasa la mano al momento de prometer, deberá ser la audiencia quien debe analizar y al momento de sufragar tratar de valorar si las promesas son viables o no, ¿o entonces como piensan opinar del aeropuerto? Es pregunta, a estas alturas del ocaso peñista y el cercano arribo pejista me tranquiliza un poco el saber que el primer mandatario no cumplirá con todo lo que prometió, por que en verdad algunas son ocurrencias y otras barbaridades descomunales, si la reforma educativa no le gusta y su compromiso de campaña con la disidencia magisterial le obliga a cumplir, solo le pedimos de favor que no reviva a los caciques que tanto trabajo costó sacar, que le ponga el nombre que quiera pero que no olvide la importancia de una verdadera reforma en educación, si las políticas económicas se mantienen en un liberalismo moderado o populismo asistencialista discreto, creo que podemos sobrevivir, si la gran cruzada contra la corrupción se concreta, en verdad tendremos un México diferente si lo logra, hago votos de mexicano por que suceda, de lo demás debemos seguir atentos, a la prensa y sus detractores ya no lo provoquen tanto, no vayamos a lamentar un arranque de furia y entonces si caigamos en verdaderos problemas, por lo pronto si resulta oportuna la frase de Don Manuel Gómez Morín, “que no haya ilusos para que no haya desilusionados”, si alguien esperaba más, con la pena, es lo que hay.