Minuto a Minuto

¿El ejército en las calles y que el gobierno calle? ¿El Estado de excepción o la decepción de Estado?

Desde hace un tiempo y a raíz de hechos de las fuerzas armadas; en el proceso electoral que no termina y también en la campaña de Andrés López Obrador se habló de que el ejercito volvería los cuarteles y que la policía haría frente a la emergencia de seguridad que ya ha durado más de diez años. Los politólogos más avezados en el tema del Estado de Excepción o de Emergencia, los índices más reconocidos sobre medición de la democracia, los indicadores que de unos y otros métodos conocidos y aceptados se utilizan para construir modelos de estado excepción o de emergencia que no vulneren al estado de derecho y a la democracia, no aceptarían una temporalidad de varios años en la que el ejército se haga cargo de la seguridad o haga frente a la inseguridad.

A propios y a extraños, incluso al morenismo, causó extrañeza la declaración de AMLO en el sentido de que siempre sí, el ejército seguiría apoyando las labores de seguridad civil, esto es, seguiría en las calles. ¿Qué puede explicar este cambio radical cuando durante la campaña se criticó acremente al ejército, a quien lo puso en la calle y a quien lo conserva fuera de sus tareas? ¿Cómo puede justificarse la función extra militar del ejército y su permanencia en las calles durante tanto tiempo y sin que se haya establecido un plazo y un límite para tales fines? ¿Hasta dónde se vulnera el artículo 129 de la Constitución que establece que el ejército debe dedicarse a sus funciones propias y naturales y que cuarteles, estaciones y depósitos de la milicia deben permanecer fuera de las poblaciones?

La inseguridad es tan critica que tal vez pueda justificarse la intervención directa del ejercito, eso lo entendemos ¿Pero cuánto puede sostenerse la difícil convivencia entre los poderes de emergencia y la democracia? Y ¿Cuáles son las características o rasgos que identifican la disminución o merma de la gobernabilidad democrática?

La Maestra Claire Wright en “Regímenes autoritarios y poderes de emergencia” habla de los dos pilares de la gobernabilidad democrática: la legitimidad y la eficiencia. Señala que la lógica de los poderes de emergencia se orienta hacia la eficiencia o seguridad en detrimento de la legitimidad o la libertad, por lo que su uso puede presentar un serio desafío al estatus de un régimen que se asume democrático. Entre las situaciones que la Doctora Wrigth en “Curso de Ciencia Política” identifica en ese contexto de poderes de emergencia y que merman la gobernabilidad, tanto en términos de legitimidad como de eficiencia están en términos de las circunstancias extraordinarias: 1. Cuando no se respeta la temporalidad de los poderes de emergencia y se usan con frecuencia y/o se emplean más bien a largo plazo; 2. Cuando difícilmente se puede hablar de una “amenaza excepcional”, sino de un contexto de conflicto de índole político; 3 Cuando la circunstancia extraordinaria y las medidas extraordinarias, no quedan claramente definidas y/o debatidas en la agenda pública. En términos de los procedimientos extraordinarios: 1. Cuando los ciudadanos son sujetos a la jurisdicción militar y/o los militares se encargan del control del orden interno, una tarea reservada para la policía en los sistemas democráticos; 2. Cuando se suspende el disfrute de los derechos civiles-típicamente el derecho a la reunión, el libre tránsito, la inviolabilidad del domicilio- sin respetar los lineamientos internacionales sobre los limites (Despouy 1999); 3.

Cuando se asaltan procedimientos ordinarios de contratación pública, para favorecer a ciertas empresas y no para responder de manera eficaz a una situación crítica; 4. Cuando la mayor parte de la producción legislativa, se realiza desde el Poder Ejecutivo. No todas estas se encuentran presentes en el fenómeno mexicano que vivimos ahora, es cierto, pero hay algunas muy importantes, aquí lo interesante también será porque tomó esa decisión Andrés Manuel López Obrador después de que se esperara que claramente iba a terminar con esa política pública de tener al ejército de policía en las calles. Pudo haber sido para concentrar más el poder, pudo haber sido porque no hay de otra y porque francamente las cosas no pueden estar peor es decir… porque de plano el horno no está para bollos. Creo que es esto último. Y algo deberá hacerse pronto para que las cosas cambien. Por lo pronto estamos haciendo de la excepción una normalidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.