Minuto a Minuto

De tu arte a la mía

En alguna ocasión mencioné que la música era el arte más importante, más grande. Cualquier denominación de superioridad. Y lo sostengo en comparativa de otras artes.

El baile y la música, históricamente, se han complementado. Desde tiempos remotos, el baile tenía la función de involucrar a todo espectador. Volvía una práctica social a la música. Desgraciadamente para la danza, la música no depende de ella para tener esta socialización. La naturaleza del cuerpo te permite cantar, te permite aplaudir lo cual te vuelve parte de la música.

Imaginemos la danza sin música. Sé que existe danza contemporánea “sin música” pero siempre trae implícito un ritmo, lo cual vuelve a la danza dependiente de la música. Por otro lado, existen muchos géneros que no son hechos con el fin de bailar.

Desde el inicio del cine, la música ha jugado un papel protagónico. El cine mudo se basaba en expresar enfáticamente por medio de la música, y hasta la fecha eso no ha cambiado mucho, a tal grado que temas como “StarWars” se vuelven icónicos.

La música, sobre todo comercial, se ha alimentado mucho del cine para la creación de “videoclips”, sin embargo la ausencia de cine no limita la expresión, a diferencia de una película sin música.

Hablando de artes como la escultura, la pintura, la arquitectura; artes visuales en general, es difícil entrar en comparación ya que trabajan distintos sectores sensitivos. Aún así puedo poner en un escalón más alto a la música.

Para crear artes visuales involucras la vista y el tacto. Para crear música, evidentemente usas el oído, pero no puedes dejar a un lado el contacto con el instrumento, la coordinación motriz, la vista para interpretar partituras; lo cual vuelve a la música un trabajo integral del cuerpo y la mente.

La literatura es otra disciplina que se retroalimenta con la música. La literatura da palabras a las melodías, la música embellece las palabras. Pero, mientras la literatura, en la actualidad, depende de ser escrita, publicada, comprada y leída para que trascienda, la música está en todas partes. Aunque no quieras la escuchas.

La música es el arte más consumido históricamente. No hay más. Sea lo sea, no se limite a bailar, a ver una buena película. Vaya a museos, viaje y conozca distintas arquitecturas, aprenda de escultura y pintura. El arte te sensibiliza y tristemente no todo lo que escucha es arte (léase: “No todo lo que brilla es arte”. 19 de julio, 2018).

Y al final del camino, el músico más completo es el que se alimenta de todas las artes.

JUAN JOSÉ MEJÍA / Índigo / San Juan, Puerto Rico / Septiembre 13 de 2018.