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AMLO y Meade, la reconciliación

López Obrador continúa definiendo la agenda nacional, esta vez en una reunión que tuvo con el excandidato del PRI, José Antonio Meade, al que ante propios y extraños, calificó como “una persona decente, buena, honorable”.

El encuentro marca la diferencia entre el López Obrador quien fue candidato y hoy como próximo presidente de la república. La tolerancia y apertura que ha ofrecido a Meade es símbolo de lo que podría ser su sexenio, un gobierno plural que deja de lado cuestiones partidistas y demostrar como el mismo lo dijo en campaña, el suyo es un movimiento que gobernará con todos y para todos.

La reunión fue bien recibida por el sector empresarial y financiero, ya que perciben que la posible inclusión de Meade al gobierno de AMLO, mandaría una fuerte señal de estabilidad financiera; sin embargo, para algunos otros sectores sobre todo ante sus opositores, la posible presencia de Meade en el gobierno de Andrés Manuel, simboliza  una concesión a simpatizantes  y promotores del modelo neoliberal, mismo que ha dejado a nuestro país en una crisis económica, de la cual, aún no conocemos sus alcances.

La civilidad política que demostraron  ambos excandidatos, muestra una reconciliación en los hechos, dejando atrás los meses de campaña donde contrastaron sus ideas, lo que va mas allá de filias y fobias, anteponiendo los intereses de México y dejando de lado los enconos partidistas, propios de una contienda electoral.

La reunión se da, días previos a la entrega de la constancia de mayoría al  presidente electo por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, lo que sin duda le otorgará mayor estabilidad al proceso de transición.

La sucesión presidencial de AMLO, será la primera sin sobresaltos en los últimos 18 años, sin toma de tribuna por la oposición en el congreso y con el mandato popular más amplio y claro de los anteriores sexenios, fundamentada  por el respaldo de 30 millones de mexicanos, en las urnas.

Este proceso hace contraste con la polémica elección de Carlos Salinas, la crisis financiera que heredó Zedillo, la alternancia fallida de Fox, la poca legitimidad de Calderón y el regreso del PRI con Peña Nieto, quién dilapidó, con los escándalos de corrupción, su gestión gubernamental.

Cada movimiento, reunión o nombramiento del próximo presidente será cuestionado para bien o para mal. Sin embargo, el escenario nacional, es muestra de  la incertidumbre que priva por el futuro inmediato del país. Ningun análisis político serio, puede preveer con certeza lo que sucederá, una vez que López Obrador tome posesión de  la presidencia de la República.

Andrés Manuel esta enviando mensajes de inclusión, hacia adentro y hacía afuera del país, los que sin duda serán el prolegómeno de lo que viviremos en el próximo sexenio. Sólo falta saber qué papel jugará el ex candidato Anaya y su partido. Tambien será interesante la función de otros actores partidistas en este proceso de transición, sobre todo del PRD, puesto que Movimiento Ciudadano, en voz de su dirigente nacional Dante Delgado, ha manifestado su disposición de colaborar con el nuevo gobierno federal.

La reconciliación nacional está en marcha y este será un momento definitorio del futuro político que nos  espera. Los mexicanos esperamos de nuestros actores políticos, madurez  y altura de  miras, para hacer posible, la paz y el progreso que el país demanda.

RENÉ SÁNCHEZ JUÁREZ / Práxis Política / Puebla, Pue. / Agosto 9 de 2018.