Minuto a Minuto

Hola, qué linda eres

Dentro de los ambientes artísticos, especialmente en la música, se habla mucho de situaciones donde alguna mujer es sugerida a realizar un intercambio sexual a cambio de una oportunidad en la escena.

Tuve la oportunidad de platicar con distintas compañeras, músicos todas ellas, para escuchar sus experiencias entorno al tema del acoso. Mujeres con contextos diferentes, ambientes musicales diversos, diferencias notables de edad, cultura, incluso distintos países.

La realidad del acoso es una. Existe constantemente y no discrimina ni profesión, estatus económico, edad, ni nada. Cualquier mujer sufre las consecuencias de una sociedad que se ha hecho “de la vista gorda”.

El mundo de la música, en su mayoría está regida por el sexo masculino. Es evidente que nada tiene que ver con las capacidades de ejercer adecuadamente en el ámbito laboral, pero sí tiene que ver con la capacidad de adaptación que las mujeres se ven obligadas a desarrollar innecesariamente. NO es un mundo para cualquier mujer debido a que deben adentrase en un mundo masculino donde aproximadamente el 50% de los hombres intentan tener un acercamiento de algún tipo, y por sobrevivencia laboral, tienen que desarrollar la habilidad de controlar todas las insinuaciones.

Ahora, no está prohibido intentar tener un acercamiento, a fin de cuentas existe una naturaleza en la atracción. La diferencia radica en pasar la barrera de respeto. Tomar en cuenta la opinión implícita de la mujer. Tomar en consideración si ella quiere o no recibir esos halagos, ese mínimo contacto físico.

Mucho se dice, ignorantemente, que para las mujeres es acoso solo cuando no hay un gusto físico; y bueno, creo que están en todo el derecho de elegir lo que quieren y lo que no. Esto es muy sencillo, se trata del simple atrevimiento que tiene el hombre de dar por hecho que ellas quieren algo sin tomarlas en consideración; de la insistencia nefasta ante un NO rotundo, de creer que una amabilidad es símbolo de coqueteo.

Encontré muchas similitudes en el perfil del acosador. Habitualmente ataca la vulnerabilidad, abusan de la inocencia, con preeminencia. Generalmente posee algún tipo de ventaja ideológica; personas apoderadas o con alguna jerarquía. Quizás dentro de la mente misógina, el simple hecho de ser hombre les parece una ventaja.

Este punto es donde las mujeres entienden que para sobrevivir en el mundo musical (y en cualquier otro entorno laboral) tienen que marcar un respeto, el cual, objetivamente hablando, la mujer no tendría que darse a respetar. El hombre NO tiene que abusar de ninguna manera. El hombre debe de respetar a la mujer y punto.

Todos en algún momento hemos visto algún tipo de acoso a una mujer y hay que ser conscientes que cualquier indiferencia promueve que el acoso siga existiendo. Así mismo existen muchas mujeres que impulsan estos actos, ya que encuentran fácilmente un beneficio de ello. En este punto, el talento y capacidad de la mujer se ve completamente devaluado, porque ya no interesa la capacidad sino la oferta. Tiene más valor la mujer que muestra su cuerpo; no hay espacio para las mujeres que visualmente no son atractivas a la escena ni tampoco para las que se nieguen a usar un vestido corto o zapatos altos.

El acoso se soluciona sensibilizando nuestras vidas. Es tanta la reiteración, que se ha normalizado por completo. Tenemos que adquirir la consciencia de que NO ES NORMAL que se sufra acoso; tenemos que juzgar nuestros actos, los actos de los amigos, de los familiares y hacerlo evidente; no se puede ganar una guerra con traiciones, la mujer no se puede dar el lujo de obtener algún beneficio a cambio de acoso, por tolerable que les parezca el “trato” están dañando a alguien más.

Y si aún crees que es normal o que no es tan grave cualquier mínima insinuación, TODA VIOLACIÓN COMIENZA POR UN ACOSO.

JUAN JOSÉ MEJÍA / Índigo / San Juan, Puerto Rico / Agosto 9 de 2018.

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