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El triunfo de AMLO

Al fin sucedió lo que se venía vaticinando desde hace algunos meses en todas las encuestas serias del país, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, lo cual generó una gran alegría en gran parte del país, cansado de violencia, despojo, y un sinfín de adjetivos que nos catalogan como uno de los países más sangrientos del mundo.

Bajo este escenario hay distintas vertientes que se posicionan, hablando en términos de quienes queríamos el triunfo de Obrador, materia principal de este artículo de opinión, por lo que no comentaré mi percepción sobre el conservadurismo anti peje. Por un lado están las masas no militantes de morena, con un amplio sector no politizado pero con gran hartazgo del régimen que impera todavía, contentas con la esperanza de que cambien las cosas para bien; por otro lado, las personas militantes de morena, con una fe ciega en Andrés Manuel, incapaces de hacer autocrítica, validando y justificando todos los movimientos de su partido; así como quienes impulsan la crítica fuerte y plantean orillar a AMLO a posiciones radicales y de izquierda. Luego nos encontramos a toda la gama de organizaciones que niega el carácter progresista de la nueva composición, y que plantea que todo es igual y seguirá igual, tal como los partidos comunistas, el EZLN, las juventudes radicales anarquistas y demás representantes del ultra izquierdismo.

Hay que entender y esclarecer el contexto en el que vivimos, mundialmente estamos ante una crisis inmensa del capitalismo, que evidentemente también existe en México y nos condena a la miseria absoluta, aplicando reformas en contra de la población para favorecer a los grandes organismos financieros internacionales, quitando derechos laborales, de salud, vivienda, soberanía energética y despojando territorios, por lo que es necesaria la organización para hacerle frente a innumerables atropellos al pueblo mexicano.

Es en este sentido, como ya había planteado antes y se ha descrito de manera extensa, en el que AMLO, es un personaje que representa una cierta ruptura con todas las políticas de saqueo al país, aunque de forma limitada, de entrada con la serie de acciones que se piensan implementar y que buscan una especie de regreso al Estado de bienestar que existió en 2/3 partes del Siglo XX en México. ¿Será México una potencia el 1 de Diciembre de 2018? ¿Se acabará con la pobreza y la corrupción y las condiciones de vida serán mejores? ¿Acabará el neoliberalismo y el sistema capitalista en el país? Estas interrogantes se responden con un rotundo no.

El país seguirá estando inmerso en el sistema voraz que se agudizó desde 1982, quitándole funciones al Estado y pasándolo a manos de privados, seguiremos en la senda en donde un puñado de familias poseen el 99% de la riqueza en México, y de miseria de más de la mitad del país que sólo con una Revolución violenta podría cambiar radicalmente, sin embargo, también hay que entender que la historia avanza muy despacio. Para quienes reivindicamos el marxismo como ciencia para cambiar el orden social existente rapaz con los pueblos, existen condiciones objetivas (que se cumplen en México) y subjetivas, las cuales no se han sabido construir.

Debe existir una imposibilidad de las clases dominantes de mantener inmutable su dominación, es decir una crisis política que se traduce en el desgaste y lo difícil que les fue mantener el gobierno al PRI y al PAN, además una agravación fuera de lo común de la miseria y una intensificación de la actividad de las masas, estas condiciones objetivas son las que determinan una situación revolucionaria, pero que no necesariamente desembocará en una Revolución porque las condiciones subjetivas en el país no alcanzan para concretarla.

Es aquí en donde pienso que el camino revolucionario de México habrá que construirlo con lo que tenemos, fuera de idealismos de que añoremos una revolución, o añoremos tal o cual cambio por decreto sin pasaje histórico, por el momento es nuestra misión acabar con todas las políticas que han mermado el país, obligar a Obrador y al nuevo gobierno a frenar las grandes concesiones que se le están haciendo a los grandes empresarios y a la derecha más rancia en distintos organismos y secretarías, y exigir contundentemente cumplir con lo inmediato, aumento de salarios, aumento de pensiones, atrás con las reformas estructurales, acabar con la corrupción, la democratización del espacio público, alto a la violencia, mejora de condiciones de vida del pueblo de México, y así avanzar en la construcción de nuestras condiciones subjetivas, e impulsar políticas radicales que confronten con los intereses de los criminales y asesinos, en resumen, del gran capital.

No hay que ser ingenuos, Obrador no es un salvador ni mucho menos, es simplemente un instrumento que nos permitirá mejorar este destruido país y dar un respiro para organizarnos, encontrarnos, darle un cauce crítico a las millones de personas que votaron por él, así como hacerles ver a sus más fieles seguidores que el cambio no es solamente que hayan llegado al gobierno, y dialogar sobre que el purismo ideológico de muchas compañeras y compañeros de distintas adscripciones no nos llevará a nada, sólo la unidad de todas las clases dominadas orillando a Obrador a políticas profundas en favor del pueblo de México es lo que nos permitirá avanzar.

La política se construye diariamente, nadie de nosotras y nosotros somos apolíticos, es imposible, y sólo en la medida en que participemos activamente organizándonos para mejorar es como progresaremos.

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