Ayer y mañana

Serían las claves, creo yo, pues hace tiempo que se viene gestando lo de hoy. Aquel ayer se vuelve nuestro mañana… e igual un después, que vamos a definir y tenemos que cuidar. Ni modo.

Hemos visto gobiernos de muy buenas intenciones, pero algunos se han liado con la corrupción y han quedado marcados por la impunidad. Ayer tuvimos campañas presidenciales de meses, si bien una de ellas duró 13 años desde mediados del 2005 al 2018.

Eso podrá haber sido ventajoso… mas no ilegal, y el probable éxito de AMLO este 2018 será legal pero tal vez no legítimo. Entonces quien en 2006 y 2012 alegó fraudes sin probarlos y hace doce años tomó posesión como “presidente legítimo” (no legal), habrá de ser ahora presidente legal aunque no tan legítimo en términos de una competencia pareja.

Sin embargo, no se producirá mayor ruido. A la larga, la tenacidad habrá tenido su premio, más allá de las virtudes del eterno aspirante (por años, el primero en definirse contra la corrupción) o de sus sobrados defectos (lamentables obviedades y tonterías contra la corrupción, digamos).
Con todo, es probable que finalmente gane con su estrategia de “este arroz ya se coció”, pero no olvidemos que en política nada está escrito. Claro, hablo aquí de probabilidades.

Bueno, a lo largo de estas feas campañas presidenciales, 3 candidatos acabaron copiando al más aventajado en las pasiones (¿razones?) y en las encuestas (ni unas ni otras fueron entendidas por el PRI y EPN). Así los demás cayeron en las promesas de la demagogia populista, pues sugerían la ruta para reeditar el arrastre del ladino puntero.

Mejor dicho: Les convenía eso pero no todos se consideran la encarnación del pueblo bueno, que vendría a ser el linaje de su representante moral y el populismo (H. Aguilar Camín, Milenio, 25/VI).

Serán temas cruciales para el candidato que marcó la agenda y, aunque unos votos parecen importarle más que la educación de la niñez mexicana, esperemos que con inteligencia y responsabilidad luego se interese más por el futuro del país. En fin, también a partir de buenos consejos, ojalá que se apegue a un modelo económico en lugar de aquel modelo político del Nacionalismo Revolucionario.

Miren, además de aprovechar la inaudita guerra entre el PRI y el PAN (el supuesto PRIAN) él se montó en una dura protesta contra los gobiernos corruptos e insensibles, de tal modo que al inicio su fuerza es y será inobjetable a pesar de que se le vea riesgoso.

Hoy, para los electores, sería cosa de pensarle un poco más a todo ello y confirmar o ajustar la mira. A su vez, ayer es esencial al decidir con cuidado y cierto tino, en tanto que mañana 1 de julio nos toca expresar cualquier resolución.

¿Hacia dónde iremos? Y ¿acaso nos dicen algo los millones de arrepentidos con el Brexit en Gran Bretaña y con Trump en Estados Unidos? Allá, ojo, no pensaban que esas opciones podían ganar… y acá ya se advierte que don AMLO es un peligro real al ser el favorito.

  • MAÑANA HAY QUE VOTAR por quien decida cada uno de nosotros, claro. No sé si a favor, o en contra, de algo o alguien, pero tenemos que hacerlo (temprano o a la hora que sea) si no resulta imposible por alguna razón.

En cuanto a la verdadera capacidad del presidente, una reflexión elemental vendría a ser: “El sentido común” nos dice que la tierra es plana como podemos ver a lo lejos cualquier día, o que debemos ser autosuficientes en alimentos por motivos de seguridad nacional, y construir refinerías l fin de sacarle más jugo a nuestro petróleo, tal como apunta Carlos Elizondo (Excélsior, 21/VI).

Bien mirado, esto le recuerda a un clásico de izquierda que decía “Si no hubiera diferencia entre la realidad y la apariencia, no habría ciencia“. Se trata, fíjense nomás, de Carlos Marx.

Igual, señala (7/VI) que el famoso Peje propone incrementar el precio de la tortilla. Bueno, aclara, no lo dice así, pero ofrece un precio de garantía a los productores de maíz con el fin de apoyarlos para que siembren más en lugar de otros cultivos, lo cual tendría impactos en lo que pagamos por la tortilla a no ser que se dieran subsidios que, sin alternativas, truenen las finanzas públicas.

Él ha negado que esto último pudiera suceder en su gobierno. Y ¿saben qué? No sé si algunos analistas por acá seamos de la mafia en el poder, pero la prensa internacional insiste en que para México sería muy peligroso un presidente que, como Trump, resulte populista y autoritario e ignorante en Economía básica y Política actual.

Varios de esos prestigiados medios advierten que en nuestro país se pretende sustituir lo que desilusionó ayer con algo de antier que no es aconsejable, pues quienes se montan en resentimientos sociales suelen ser falsos profetas que prometen seguridad y prosperidad sin capacidad para cumplir. Serían enseñanzas de la Historia.

Por su parte, Mario Vargas Llosa ha insistido en que los mexicanos aprovechemos este lapso para pensarle bien si elegimos a “un demagogo y populista irresponsable”, lo que sería tan negativo como en Argentina a lo largo del siglo y en Nicaragua o Venezuela estos años. Los votantes colombianos, a su vez, acaban de eludir ese mismo riesgo en una útil segunda vuelta electoral.
Si el puntero acá escuchara con atención a los mejores técnicos y especialistas, no tendría que ser un presidente tan malo como algunos avizoramos en México y fuera del país. Igual, si Meade les hubiera hecho caso a buenos políticos no tradicionales podría haber sido un gran presidente. Estas son, desde luego, mis opiniones personales.

Tal vez un poco confundido, mi amigo me dijo que se veían algo ingenuos mis “sesudos” comentarios sobre las elecciones y los candidatos. A la mejor tiene razón, si bien este escribidor únicamente expresa lo que piensa a partir de lo que alcanza a averiguar… no en función de amarguras ni intereses personales por chambas o negocios.

Para los mexicanos, tanto en la elección presidencial como en las locales, cada voto deberá contar y ser contado, ya sea que busquemos una victoria (ojalá) o que sólo tratemos de mandar algún mensaje.

Quizá ahora no se trate de quién ganará porque eso parece obvio, aunque convendría intentar que después de mañana todo esto resulte lo mejor… o lo menos malo. Es cosa, pues, de no perder de vista el pasado ni tampoco el horizonte.
Recordemos, oigan, que este es precisamente un período de reflexión. Pero a partir de mañana podrá venir lo más cabrón… ¿Termina o empieza la pesadilla? Sea como fuera ¡Vamos, México!

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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