Minuto a Minuto

Jesús queda en espantosa soledad

Te invito a consolar el corazón de Cristo. Cuando haces las cosas con amor y pensando en hacerle bien al otro, tú nunca pierdes, quédate con esa paz de haber hecho lo correcto. Un corazón solitario. La soledad de Jesús es sin duda uno de los misterios más dolorosos, ¿Hasta dónde llego la soledad de Jesús? La oración nos lleva a intuir algo, pero nunca lo suficiente, porque quien podrá penetrar en la altura y profundidad del misterio escondido en Cristo Jesús.

¿También vosotros queréis marcharos? Recuerdo la profunda impresión que me produjo la escena que voy a narrar y que llevo muy grabada en mi memoria, me asomaba a la ventanilla del tren momentos antes de su salida, en la estación, multitud de personas despedían a un numerosos grupo de hombres que partían destino a Alemania en los años de la emigración, a mi lado uno de ellos no se cansaba de besar a un niño pequeñito que le acercaba su mujer.

Sonó el silbido de partida y arrancamos, agitar de pañuelos, voces de despedida, mi compañero de ventanilla sacaba medio cuerpo para hacerse visible, luego metiéndose levanto lentamente el cristal, se apoyó en una pequeña barandilla con la frente pegada a los brazos, poco a poco sus hombros comenzaron a convulsionarse, decidí separarme de él para no reprimir con mi presencia un desahogo que necesitaba, aquel hombre quedaba completamente solo.

Recuerdo otra escena que voy a narrar y que llevo muy grabada en mi memoria, me produjo una profunda impresión y cuando lo recuerdo me gana el sentimiento de no haber podido hacer más por él; se trata de un papá, un adulto muy mayor que llevaba viudo diez años, él al momento de lo que voy a narrar tenía 99 años y medio, y adoraba a sus cuatro hijos y cada noche les llamaba por teléfono a cada uno de ellos para darles las buenas noches y escucharlos hablar.

Después de los noventa años comenzó a anotar en un papel los nombres de sus hijos y el número de teléfono fijo para no olvidarlo, curiosamente ninguno de sus hijos le daba el número de su celular para que su papá, no los estuviera llamando. Este papá llego hacer 25 llamadas una detrás de la otra al mismo número de su hijo, pues su demencia senil era algo avanzada, cada noche les llamaba a sus hijos, hasta que un buen día ya cansados y fastidiados, decidieron ingresarlo a un asilo para ancianos.

La razón que los llevó a roma rea decisión es que ninguno de los cuatro hijos quería ya lidiar de cuidarlo en su casa por un mes, y pues resulta que lo ingresaron a la edad de 99 años y cinco meses, mucho más consiente que senil era un hombre autosuficiente para vestirse, comer, ir al baño a sus necesidades, y bañarse, nada más que muy necio y repetitivo de las mismas preguntas del presente, -¿Qué día es hoy?, que bajo esta el trabajo, hoy no he tenido ninguna consulta- producto de su demencia senil.

Pero podías platicar con él de su pasado, pasado que recordaba perfectamente, de sus tratamientos médicos para cualquier enfermedad pues era médico, a partir del momento de su ingreso con engaños al asilo, sufre esa gran soledad de sus propios hijos y familiares que llegaron a tenerle por loco; nunca pudo superar ese abandono, esa soledad y sentimiento de abandonado de sus hijos a quienes tanto quería, ese padre murió a sus 99 años y once meses por la soledad y la falta de amor de sus hijos.

Otro recuerdo que viene a mi mente es la soledad en el matrimonio. En tiempos difíciles cuando las cosas no van tan bien como se quisiera, muy frecuentemente El Lobo siempre será el malo si Caperucita es quien cuenta la historia. Qué triste es amar y no ser amado, cuántas personas en estado de soledad se encuentran en estos momentos verdaderamente solas, con las conciencias intranquilas, con los muchos “Si yo hubiera” llenos de miedos por las experiencias que las orillaron hoy día a estar solas.

Estas personas no se animan a dar el paso siguiente que es vivir la vida en plenitud no enmascarada en compañía, o sin compañía, tal vez si hubieran aceptado el reto de continuar viviendo hoy en vez de “si yo hubiera” estarían diciendo ”Me acuerdo” seguramente muchos conflictos de nuestra vida que hacen que hoy estén solos, se hubieran podido evitar si hubiera sabido exactamente, cuando guardar silencio… luego entonces no estarían solos.

Yo te pregunto amigo lector. ¿Habéis sentido algo similar? Entonces estáis algo preparado para penetrar en el sentimiento de soledad del Verbo. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron, Jesús se ha sentido solo, incluso ante la Virgen y José, quienes en el episodio de la partida a los doce años, no entendieron las palabras que les dijo, soledad de sus propios familiares que llegaron a tenerle por loco; soledad de los elegidos por él en la noche del jueves santo, en que los había nombrado sacerdotes abandonándole, todos huyeron, y la más inexplicable de las soledades, la de la Cruz, hasta clamar, “Dios mío Dios mío, porque me has abandonado.

La soledad de María la Virgen cuando se queda sola frente a la cruz. Virgen María: Por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos.

Siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, en esa soledad llena de aflicción; te acompañamos en este dolor… Virgen de Dolores y Virgen de la Soledad, Jesús llego hasta la muerte sin haber pecado.

Nuestro peligro está en evadirnos de todas estas soledades, como si no nos compitieran, como si hubieran sido ocasionadas por otros, por eso van para nosotros las palabras dirigidas a sus discípulos con motivo del famosos discurso de Cafarnaúm, los mismos que poco antes le buscaban para hacerle Rey, ahora asombrados por la exigencia de su doctrina, le abandonaban, y muchos de sus discípulos, no creyeron más en él, por lo que refiriéndose a los doce les preguntó ¿También vosotros queréis dejarme solo?

Los apóstoles callan. Es lo más triste que ha ocurrido hasta entonces, Jesús no les fuerza. Si quieren seguirle, deben creer hasta el final. No se trata sólo de unas cuantas reglas morales más o menos exigentes. Se trata de seguir un amor total, una vida nueva. Una fe entera y recia, confiada sólo en la persona del Maestro, del que saben –lo han experimentado ya- que es el único Camino, Verdad y Vida- “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios”. Pedro confiesa su desconcierto pero, a la vez, reafirma su fe en que Jesús sabe y puede más.

Él sólo sabe que unido a Cristo ha experimentado lo que nunca había vivido; sabe su veracidad, su palabra auténtica. Sabe que es el Mesías. Sabe que es el amor lo que siempre mueve al Señor. Sabe que él es un pobre hombre, los pecados de los hombres y prefiere las palabras de “vida eterna” de Jesús. Aunque toma la representación de todos, no sin audacia, diciendo nosotros, cuando debía hablar de sí mismo Y Jesús, que sabe lo que hay en el interior del hombre, de cada hombre responde: “¿No os he elegido yo a los doce?

Sin embargo, uno de vosotros es un diablo. Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, pues éste, aun siendo uno de los doce, era el que le iba a entregar”(Jn). El momento de la manifestación del amor llevado a comunión queda empañado por la declaración de que uno de ellos es un diablo. Las emociones han sido fuertes aquel día; en que la fe y el amor con el dolor se unen de un modo nuevo.

Estas palabras se me clavan en el alma porque al menos yo las siento sobre mí, y entiendo que cualquiera que sea la deserción, cuando uno se aleja de Jesús, este queda en espantosa soledad, los que se fueron le dejaron solo, abandonado, se separaron, se alejaron, de un corazón que les ama y reclama su vuelta, su presencia, esta soledad que fue drama de ayer, lo sigue siendo hoy, en el corazón de Jesús.

Tu que estás leyendo lo que te estoy contando, escucha la pregunta de Jesús, misterium somdable de amor y soledad, el verdadero Dios y verdadero hombre, permanece esperándote; tiene tantas cosas que decirte y tu tanta necesidad de escucharlas, son palabras de vida eterna. … entonces en plan suplicante le dije: Señor, enséñame a reconocerte cada vez que te manifiestes conmigo.” Para no dejarte solo de nuevo. (QFB. Fernando de la Fuente García).

Bibliografía:

• QFB. Fernando De la Fuente García. La Brecha. Artículo: “Jesús llego hasta la muerte sin haber pecado”
• QFB. Fernando De la Fuente García. La Brecha. Artículo: “Que invierno tan hermoso es el invierno de mi vida”
• Catholic.net. Artículos. El famoso discurso de Cafarnaúm
• Marialuzdivina.com. Evangelio. Jesús habla sobre el Pan del Cielo en la Sinagoga de Cafarnaúm
• Eukmau¡ime.org. Un corazón solitario. Una producción de H. M. Televisión

Entre Griegos y Troyanos
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
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