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Jovencita Denuncia Intento de Secuestro y Violación a Bordo de un Presunto Uber

Los niveles de inseguridad en el estado potosino son alarmantes, aunado a ello, ahora es la plataforma Uber la que se ve envuelta en un delito que pudo haberle costado la libertad e incluso la vida a una joven potosina, quien de forma valiente decidió alzar la voz para evitar que otras personas pasen por lo que a ella le sucedió a plenas 17:30 horas.

Fueron 15 minutos los que sin duda le han cambiado la vida a Laura, “Lau”, para sus amigos. Con 30 años de edad y confiando en la aplicación Uber, Lau fue privada de su libertad y sometida a un intento de violación a bordo de un automóvil presuntamente, usado por un socio – conductor de la plataforma digital.

Fue el miércoles 23 de mayo de 2018, cuando Lau se encontraba en casa de una de sus tías, y para retirarse e irse a su domicilio, abrió la aplicación solicitando un servicio de Uber, respondiendo la misma que un automóvil Jetta color blanco, que sería el que la llevaría a su hogar.

Pasados tres minutos, un automóvil con las mismas características apareció en la calle Fray José de Arlegui, a unas cuadras de Salvador Nava, en la colonia Virreyes, mismo que fue anunciado por la aplicación, cuyo conductor, de aproximadamente 50 años de edad, con alrededor de 1.80 metros de altura, robusto, moreno claro, con cabello corto y algunas canas, le dijo “Lau”, a lo que ella respondió afirmativamente.

La joven relata que tiene por costumbre checar las placas del auto, el modelo y otras características de los Uber que aborda, sin embargo, al ser identificada como “Lau” y con un auto con los detalles de la aplicación, lo abordó en la parte trasera, pues el asiento del copiloto se encontraba con cosas del conductor.

El viaje solicitado por Lau era a la colonia Lomas tercera sección, sin embargo, el conductor le dijo a la víctima que “su celular se estaba descargando, que le dijera por dónde irse”. Una vez que le explicó, el conductor avanzó, pero por otra ruta, poniendo en alerta a Lau.

Señaló que en ese momento, una llamada con un número de la Ciudad de México entró a su celular y al contestar, sólo le dijeron “tomó el auto equivocado, vuelva al lugar de inicio para recogerla”. Eso bastó para que la alerta se volviera pánico, por lo que Lau trató de abrir las puertas pero se encontraban bloqueadas, por lo que pidió al conductor que la regresara a donde la recogió.

Alegando que estaba perdido, el presunto tomó otra vía rumbo a La Garita, por lo que ya a gritos, Lau demandó ser regresada a su punto de partida. De momento, el presunto accedió y le pidió que le indicara por dónde.

A unas cuadras de donde la había recogido, exactamente en la calle Enrico Martínez y Fernando Torres, el conductor detuvo el auto y descendió asegurando que iba a sacar su cargador de la cajuela. En ese momento, Lau trepó los asientos y logró abrir la puerta del copiloto, pero el sujeto ya se había metido por atrás y la jaló al interior del jetta.

A golpes y amenazas de que “ya se la había cargado la chingada y había valido madres”, el sujeto comenzó a agredirla en la espalda para luego tocarla sin su consentimiento, aunque no contó con que Lau sacaría fuerzas de sí y comenzó a patear los vidrios de la unidad.

En un descuido, mordió al atacante en el dedo meñique y en el dorso de la mano, para luego asestarle un codazo, por lo que pudo saltar los asientos y salir por la puerta del conductor. En ese momento, el mismo número de la Ciudad de México volvió a aparecer en su celular y corriendo contestó, una voz presuntamente de Uber, le señaló que volviera al lugar de donde solicitó el servicio para proporcionárselo. En pánico, Lau le contestó “ayúdame, mejor ayúdame”, e inmediatamente el sujeto de la llamada colgó.

Tras correr varias cuadras, llegó a casa de su tía, donde se refugió y contó lo sucedido. Sin embargo, Lau recibió un correo electrónico de la aplicación Uber, donde le notificaban que había viajado de la dirección de su tía a otra calle cercana y le habían cobrado 21 pesos.

Lau destaca que ella siempre paga con efectivo sus viajes, por lo que no entiende quién pagó y mucho menos, por qué aparece esa ruta dado que toda la vuelta abarcó varias colonias. “La ruta que me aparece no es la misma que yo pedí”, asegura, mientras muestra capturad de pantalla de su celular y de la aplicación, mismas que coinciden en tiempo y hora con el relato.

El presunto y verdadero chofer de Uber, curándose en salud

Lau relata que más tarde, por la noche, el presunto conductor de Uber, (no el que la agredió, sino el verdadero) acudió a casa de su tía para tocar y asegurarle a los habitantes que él no tuvo nada que ver con lo sucedido, aunque aquí resalta lo extraño de dicha visita, pues hasta ese momento, fuera del círculo familiar de Lau, nadie, ni siquiera Uber, había sido informado de la situación.

Más tarde, ya dándole conocimiento a Uber del asunto, la plataforma contestó mediante un correo electrónico, que el presunto conductor, identificado como Juan Manuel, ya había sido dado de baja, pues no tenía nada que estar haciendo en casa de un usuario y menos, explicando algo que se supone no tenía conocimiento.

En la PGJE, de nuevo, regaños a la víctimas

Lau, ya más tranquila, acudió por la mañana a presentar su denuncia correspondiente, de la cual este medio posee copia, donde se detallan horarios, llamadas, correos electrónicos, números, etcétera.

“La toma de la declaración estuvo bien, sin embargo fue demasiado exhaustivo, llegué a las 09:30 horas y simplemente me tomaron la declaración, nada más, ni con el médico legista ni con la psicóloga que porque ya se habían retirado y que tenía que ir hasta el siguiente día”.

En otro caso de revictimización, Lau señala que personal de la PGJE le reclamó porque debió haber hecho la denuncia en ese momento.

Ella decidió presentar su declaración hasta el siguiente día porque anímica, física y emocionalmente, se encontraba muy afectada. “Te quitan tu libertad, te quitan tu seguridad y francamente no pude, por eso lo hice hasta la mañana siguiente”, destacó.

LA BRECHA.- ¿Cuál es tu percepción actual de la seguridad?

Lau.- “ahorita no quiero ni salir a la calle, de hecho cuando iba camino a la PGJE, te quedas viendo a todos los coches, pues que tal que se bajan y te llevan, es decir, ya tu seguridad está por el piso”

“En el momento que me tenía inmóvil en el coche, pasan tantas cosas por la mente. Me dije, yo no quiero ser una más de las que buscan, no pienso ser una más y tengo que salir de esta cuesta lo que cueste. Es ahí de donde sacas fuerza, no sabes ni de dónde pero lo logras, y gracias a ello pude convertir ese dolor en fuerza. Me dije, no voy a dejar a mi mamá sin una hija ni a mis hermanos sin su hermana. En lo que más pensaba era en mi familia”.

No es un juego

Con la voz firme, Lau hizo un llamado público a todas las mujeres, de todas las edades, a que entiendan que la seguridad no es un juego. A los padres de familia, que se fijen bien dónde y con quién están sus hijos, pues por ejemplo confiar en una plataforma presuntamente segura como Uber, pudo haber costado más de lo que fue.

Por el momento, Lau se encuentra a la espera de que el proceso de investigación no sea un mero carpetazo, pues cree que ella pudo salvarse, pero quizá otra persona no tenga la misma suerte.

Mismo modus operandi

Fuentes extraoficiales comentaron a este medio que esta es la primera denuncia que se tiene por este tipo de delitos relacionados con Uber, sin embargo, en estado cercanos como Querétaro, se tiene conocimiento de casos similares desde la llegada de la plataforma a esos estados.

En la Ciudad de México, se han reportado oficialmente hasta 37 casos similares en lo que va de este año, destacando el intento de secuestro y violación de la activista por los derechos de los migrantes, Eunice Rendón, cuya denuncia en la plataforma Twitter, desembocó en cientos de denuncias de usuarias que fueron golpeadas, vejadas y con intentos de secuestro, a manos de presuntos conductores de Uber.

El caso, sin duda, será catalogado como hecho aislado, sin embargo, la plataforma es utilizada por miles de potosinos que día y noche confían en la misma, por lo que el uso de información privada entre usuarios y Uber, así como la violencia por parte de sus trabajadores, no debe ser tomado a la ligera.