Minuto a Minuto

De Distractores y Sanciones

Me cuento entre los muchos ciudadanos que normalmente establecen un grado de desconfianza superlativo cuando de acciones oficiales se trata, me explico, por alguna costumbre social seguramente los de mi generación siempre pensamos que los asuntos de la res pública tienen un trasfondo político, una intención perversa o son parte de un proyecto macabro que despojará a la sociedad de los grandes beneficios con que cuenta, en fin, de pronto suelo ser tan desconfiado que creo en los grandes thrillers de intriga política donde se establece y erige la gran teoría de la conspiración que rige los destinos del País y se encuentra en manos de la mafia del poder, ajá! Creo que es cruda post debate.

En fin, el caso es que la semana pasada se presentó para aprobación el Dictamen con Proyecto de Decreto que reforma los artículos 143 en su fracción I, y 357 en su fracción segunda del Código Penal del Estado de San Luis Potosí, además de reformar el artículo 72 fracción X de la Ley de Tránsito del Estado de San Luis Potosí; posterior a ello recibí mensajes en todas las plataformas disponibles, bueno, a las que medianamente le entiendo y en la gran mayoría me referían la necesidad de abordar el tema y desnudar el proyecto recaudatorio que se encuentra detrás de las referidas reformas, fiel a mi vocación tomé los comentarios como una encomienda y traté de entender de qué se trataba y por qué en el Legislativo no había generado mayor resistencia, volviendo a desconfiar del colegiado referido ya que no es común que discutan cosas importantes y menos aún que las entiendan.

El caso es que al revisar la Gaceta Parlamentaria de la LXI e imponerme del contenido de la Exposición de Motivos del Decreto que modifica el Código Penal y la Ley de Transito es que pude entender un poco más de lo comentado en redes y en medios de comunicación, solo que para entender los argumentos de la reforma en cuestión debo confesar que quedé impactado con las cifras que existen respecto a la cantidad de accidentes y la cantidad de víctimas mortales que se contabilizan por todo el mundo y las que hay sobre el Estado por el uso de distractores al momento de conducir vehículos, con énfasis especial en los celulares, incluso los registros recientes arrojan que la incidencia de colisiones por el uso del celular al momento de conducir sobrepasa a los factores de exceso de velocidad o conducir bajo los influjos del alcohol o alguna otra sustancia, es decir, la cifra y las circunstancias ya exigían un tratamiento especial por razones de recurrencia e impacto negativo que tiene en la sociedad.

La reforma toca dos cuerpos legales pero con tres variantes legales, en cuanto al artículo 143 se adiciona el agravante en lo que se refiere a las reglas comunes para el homicidio y las lesiones, tal y como sucede con la conducción bajo los efectos del alcohol o psicotrópicos y la negativa a la asistencia de la víctima, es decir aún y cuando se trata de un delito por culpa se encuentra agravada por esas dos circunstancias y hoy encuentra una tercera en el uso del celular, en cuanto a la fracción II del 357 en lo relativo a los delitos contra la seguridad del tránsito de vehículos convierte en delito lo que en años anteriores se trataba de una falta administrativa, es decir, no es necesario chocar y causar daños, lesiones o la muerte para configurar los hechos delictivos, la simple conducción en esos términos coloca en responsabilidad penal al conductor, solo que a diferencia de las otras dos fracciones no hay pena corporal sino de servicio a la comunidad, pecuniaria y la pérdida del derecho de conducir, esta variable económica fue lo que probablemente provocó los comentarios respecto a que se trataba de una reforma recaudatoria, por último en cuanto a la Ley de Tránsito del Estado lo único que hicieron fue actualizar lo que la mayoría de los reglamentos municipales contemplan respecto a la prohibición de conducir manipulando distractores, la circunstancia adicional es que hacen un reenvío legislativo al Código Penal, algo que parece no tan trascendente pero si legalmente armónico.

No se trata de volcarse en júbilo por la reforma en trato, quizá a muchos les resulte molesta la restricción respecto al uso de esos aparatos cuando se encuentra en marcha el vehículo, lo que resulta innegable son las espeluznantes cifras que dan testimonio de la cantidad de muertes que ha causado el uso de distractores al conducir, seguramente las familias de quienes perdieron la vida en manos de algún imprudente que no pudo esperar a estacionar para compartir un meme o responder un comentario hubieran querido que la reforma se presentara antes, en conclusión, la recurrencia del fenómeno obligaba a su atención legal, ¿que nos preocupa en nuestro Estado? Los grandes índices de corrupción que existen en los cuerpos policiacos dedicados a regular el tránsito, la legítima presunción social de que los tránsitos saldrán feroces a extorsionar y lo poco claro que quedó la circunstancia de acreditar que alguien realmente usaba un dispositivo o no al momento de acreditar responsabilidad; la reforma era necesaria, la implementación deberá de socializarse de la mejor manera, hay que solicitar campañas muy fuertes de difusión para que la ciudadanía respete la norma, ser muy agresivos en cuanto a cifras que consoliden la razón moral y solicitar que se establezcan protocolos muy claros para evitar abusos policiacos.