Minuto a Minuto

Descalificación de la sociedad civil organizada

La forma democrática que quisiéramos vivir está muy distante de nosotros. La idea de ser demócratas cada día se retira más y nos acerca a la incivilidad, pero parece que esta violencia se apodera del mundo y, sin reparo, por ambicionar dominios que pronto se extinguen, ponen, literal, la vida de por medio sin importar perderla. Dejar que esto suceda es suicidio colectivo.

Avanzan las campañas y los descalificativos aumentan pero, ahora ya, no sólo entre los candidatos y sus alarifes, que cada vez se pegan con más y, de todo y entre todos. Viene ahora el reclamo de ellos y, no sin algo de razón, en contra de la sociedad civil, por ser corresponsables.

Mire Usted, hemos insistido en la defensa del bien que nos conviene a todos; algunos dicen que eso no existe pero, se equivocan, a quien no le sirve la felicidad y con ella, la seguridad, la tranquilidad, progresar económicamente, el equipamiento de las ciudades, los servicios de calidad, la armonía social, las buenas prácticas y, la de los valores, más. Algunos lo llamaran utopía y posiblemente es cierto. Quedar en el intento, vale más que no hacer nada.

Mucha culpa tenemos las personas que habitamos en nuestro país. Sucumbiendo a las necesidades hegemónicas, de dinero público y poder de algunos políticos. Desde luego que el populismo, en un país con pobreza creciente, es un caldo de cultivo para que sigan abusando de la necesidad.

Así, nos hemos conformado con migajas de quienes deberían de servirnos pero no lo hacen, se sirven de nosotros. Desde luego que, dándonos cuenta, de todas formas nos dejamos de ellos, queriendo vivir, de lo que en la mano cabe, abandonando lo que por derecho nos corresponde, el México que todos queremos, el mismo que no se construye solo, tienen que venir del deseo social en su interés legítimo de mejorar continuamente.

Mucho se ha comentado y, se seguirá haciendo, de la importancia de este 2018; definiciones de futuro, de forma y fondo para nuestro País, pero sabe que, será lo mismo, si no ponemos piso firme en nuestra relación gregaria, si no tocamos fondo y decidimos cambiar desde la fortaleza del conjunto, la sociedad, que es la que importa. La individualidad en mundo de relación no valen nada.

Sin sociedad no hay gobierno, no existiría, es solo que nosotros alimentamos esa figura abstracta necesaria, que denominamos gobierno. Entre mucho de sus obligaciones están dos que deberían ser efectivas: una, ser líder verdadero de la sociedad, con el ejemplo de probidad y cumplimiento legal, organizando a la sociedad con fundamento normativo, otra, la enorme burocracia que nos gobierna, debería servir a la sociedad, pero aún siendo población civil, parecen nuestros enemigos. Ninguno de estos dos presupuestos se dan, son ausentes.

Hoy, el colmo, se ha iniciado la descalificación de la sociedad civil organizada, de parte de quienes en campaña andan, no se dan cuanta quienes el tono suben, que desconocer y desconfiar de quién es somos el sostén de la Patria, es un grave error  en los discursos. El encono se polariza y alcanza ya, a todos, no sólo entre quienes luchan por conquistar votos, también, lo han extendiendo a la sociedad.

@jaimechalita

JAIME CHALITA ZARUR / Espacio de Reflexión / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 23 de 2018.