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Y ¿Qué pasó en la VIII Cumbre de las Américas en Lima?

Unos cuantos se enteraron y otros cuantos les pasó desapercibida la VIII Cumbre de las Américas que tuvo sede en la ciudad de Lima, Perú. Tuve la fortuna de ser elegido observador de esta importante Cumbre en la que se reúnen jóvenes, actores sociales, sociedad civil, pueblos indígenas y Jefes de Estado y de Gobierno de los distintos países que conforman nuestro continente.

En mi calidad como observador acreditado pude ver los problemas, los diálogos y las propuestas tan semejantes que aquejan y tienen nuestros países; desde mi punto de vista, la Cumbre es un espacio de diálogo necesario, en la que es la única oportunidad cada tres años de que todos los mandatarios de la región puedan entablar conversaciones frontales y estén reunidos en una misma sala. Sin embargo, hay tantas otras cuestiones las cuales criticar, me parece que es un evento “pomposo”, en la que despliegan grandes operativos de seguridad (y no es para menos) y en donde las narrativas son un ente importante a criticar en este escenario.

En este caso quiero hablar sobre esta narrativa y conjuntarlo con los eventos sucedidos; el tema central de la Cumbre de las Américas de este año fue “Gobernabilidad Democrática Frente a la Corrupción” sin lugar a dudas es un tema de alta relevancia y de mucha, pero mucha actualidad; es el mejor momento para presentar un tema como este, pero díganme, ¿Qué tan creíble es que vengan los mandatarios de gobierno a hablarnos del combate a la corrupción, cuando en Brasil recientemente ha sido encarcelado el Ex Presidente Luiz Inácio Lula Da Silva tras una grave persecución política, o cuando en el Perú ha tenido que renunciar Pedro Pablo Kuczynski por presuntamente mantener nexos con la Compañía Odebrecht, o cuando en México estamos viendo como están siendo investigados y/o procesados 23 ex gobernadores y ante un escenario electoral en el que estamos buscando al candidato “más limpio”?

Considero que la autoridad moral y legítima para desarrollar esta Cumbre en nombre del combate a la corrupción ha quedado permeada y opacada por la misma corrupción que viven nuestros países latinoamericanos, aunque, por otra parte, es de gran valor que estos temas también se lleven a la mesa y al contexto internacional, pero si únicamente van a quedar en compromisos escritos en un pedazo de papel y no vamos a trabajar verdaderamente en reformar nuestras instituciones democráticas y gubernamentales, como región estaremos perdidos.

El rol de la sociedad civil y los jóvenes

En pleno 2018 nosotros como sociedad civil y como jóvenes hemos destacado la importancia de participar en este tipo de foros, más de 250 jóvenes de todo América y cerca de 30 coaliciones de la sociedad civil estuvieron presentes en Lima, sumado a esto, tenemos que considerar las consultas virtuales y los diálogos regionales de los cuales fuimos parte, lo que me lleva a pensar y considerar que la juventud y la sociedad civil del continente está despertando y siendo movilizada, pero a diferencia de despertares históricos anteriores, este nuevo amanecer tiene una característica diferente, los jóvenes están preparados y con mucho ímpetu de cambiar las cosas desde las vías diplomáticas, académicas e institucionales.

A pesar de ello, aún existen resistentes a los cambios y a la apertura al diálogo, y les voy a contar lo que se vivió. El foro de Sociedad Civil y Actores Sociales con altos representantes de los Gobiernos de las Américas se vio boicoteado y mermado por manifestantes cubanos y venezolanos que gritaban e interrumpían la marcha de la sesión, acusando de mercenarios, terroristas de Estado y “gusaneros” a los representantes de la OEA y a países como Estados Unidos.

Desde mi postura tratare de ser muy claro, a la OEA se le advirtió desde la Cumbre de Panamá de esta situación, sin embargo, han sido incapaces de dialogar abiertamente con los regímenes opositores como lo es el cubano y el venezolano, lo anterior debido a que también existe una negativa de ambos países a dialogar abiertamente, ha sido una culpa de ambas partes; la OEA no ha podido establecer un mecanismo de dialogo y solución de conflictos con estos países y al contrario, lo que ha hecho es bloquearlos y recientemente negar el ingreso de Maduro a la Cumbre; a mi parecer, si eres una organización que predica los valores democráticos e incluyentes, te equivocaste en relegar a Venezuela de este evento, y hay que reconocerlo ya que de por sí, la legitimidad y autoridad moral que tiene esta organización va en decadencia.

Finalmente, se logró realizar el Foro de Sociedad Civil y Actores Sociales en otra sala del Hotel Sheraton & Convention Center de Lima, sin embargo, con los ánimos bajos por lo acontecido, noté una cosa preocupante, y no sé si eso fue por todo el cambio de planes de último momento, pero, cuando pasaban los representantes de las coaliciones al frente para abrir el diálogo con los representantes de gobiernos de las Américas, me quedó muy claro una cosa, sabemos oír, pero no sabemos escuchar.

Considero que al final de cuentas fue un diálogo muy pobre y que nos falta una cultura de debate y de propuestas enorme, que nuestros gobiernos oyen, pero no escuchan y, por ende, no ejecutan. Sería una lástima que, tras un proceso de tres años y participación de tantas personas en los procesos de consulta virtuales y regionales, las propuestas vertidas por los jóvenes y sociedad civil queden en una simple hoja de papel.

Alejandro Solchaga Pérez Abreu
Tw: @alexsol26