Minuto a Minuto

El buen servidor del rey, pero primero de Dios

Hoy les quiero hablar un poco sobre un acto de congruencia que se suscitó hace mucho tiempo.

Empecemos con el contexto:

En la historia de la humanidad hemos tenido el ejemplo de muchos tiranos. Actualmente tenemos a personas como Nicolás Maduro, en la Inglaterra del siglo XVI, tuvimos a Enrique VIII.

Rey de Inglaterra, principalmente recordado por romper relaciones con la Iglesia Católica y fundar su propia iglesia (Iglesia Anglicana).

En palabras muy simples: Enrique quería divorciarse de su esposa Catalina para casarse con otra mujer, le pidió al papa que los divorciara y éste se negó, por lo que decidió separar Inglaterra de la Iglesia Católica y fundar su propia religión en la que sí podía divorciarse.

Pero bueno, ¿dónde está la congruencia en esta historia?

Enrique tenía un hombre a su servicio llamado Tomás Moro. Hombre de leyes, hombre de muy buen humor, pensador, escritor y, en su momento, amigo cercano y lord canciller de Enrique.

Tomás Moro y Enrique tenían una buena relación hasta que Enrique quiso divorciarse de Catalina. Tomás Moro era un católico devoto y no quiso reconocer el divorcio forzado de sus reyes.

A partir de ahí Enrique tomó rencor hasta que terminó ejecutando a Tomás Moro el 6 de julio de 1535.

Las últimas palabras de Tomás Moro fueron <<muero siendo el buen siervo del rey, pero primero de Dios>>.

Invitándolos a todos a conocer más sobre la vida de Tomás Moro me gustaría que reflexionáramos sobre esto y lo pongamos en contexto en nuestros tiempos.

En la política actual de nuestro país, especialmente en tiempos electorales, hemos sido testigos de innumerables incongruencias por parte de nuestros gobernantes y funcionarios. Militantes que se mueven de un partido a otro según les convenga, ex-gobernantes que tratan de escapar de la justicia, jueces que perpetúan la injusticia, candidatos que buscan ganar a toda costa y no representar a los votantes, etc.

La reflexión sobre una persona que decidió defender lo que consideraba justo, aun a costa del favor del rey, se vuelve especialmente importante en un momento en el que las acciones políticas se toman pensando siempre en el beneficio propio.

Hay quienes defienden a algunos políticos diciendo que es lo que todos hacen, que así es la cosa, que actuaríamos igual en su lugar, que no podemos saber hasta estar en la misma situación. Considero que razones de ese tipo difícilmente van a justificar acciones como la substitución de quimioterapias por agua salina.

Tomás Moro representa una cara muy diferente de los políticos que se ríen al ser arrestados, como Duarte o Padrés. Él, por el contrario, se vale del buen humor no para reírse de la justicia, sino para afrentar con calidez las injusticias de las que es víctima. Algunas de esas su propia ejecución y la mala digestión. (Léase la oración del buen humor).

Pero quizás la última gran injusticia que sufrió fue que lo nombraran patrono de los políticos y gobernantes. Causa tal vez más difícil que las que ve el patrono de las causas difíciles, San Judas Tadeo. No obstante, creo con firmeza que afrentará este nombramiento con humor y con congruencia, como lo hacía en vida seguro lo hará en la otra.

Quizás deberíamos enfrentar las cosas así. Así como hizo él que, un día 13 de abril, pero de 1534, se niega a firmar el acta que reconoce a Enrique como jefe de la Iglesia y su divorcio con Catalina.

Quizás deberíamos afrontar todos las cosas así, o al menos los políticos.

Feliz viernes 13 de abril.

RUBÉN GERARDO / Letras y Pensares / Abril 13 de 2018.