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Poca Profundidad en Discursos de Candidatos: Especialista

Con el arranque de las campañas políticas en México y San Luis Potosí, hay poca profundidad en el manejo del discurso que manejan los candidatos a los diferentes puestos de elección popular e incluso se le apuesta a la retórica del desprestigio, del miedo, del odio o la denostación, afirmó el doctor Juan Mario Solís Delgadillo, investigador de la Facultad de Derecho de la UASLP.

Además consideró que los potosinos son poco racionales a la hora de escuchar el discurso de los políticos y se ha caracterizado por generar emociones para orientar una preferencia electoral y para conseguir notoriedad.

Criticó que se manejen frases “nosotros sí tenemos cojones”, que son consideradas por analistas políticos como una guerra de lodo con poco contenido propositivo, además de una gran cantidad de promesas sin sustento estratégico para poder alcanzarlas.

Solís Delgadillo dijo que se trata de candidatos que se deshiniben para generar adeptos, pero apuntó que esto no significa que se menosprecie la capacidad intelectual de los votantes quienes simplemente se dejan llevar por el marketing político, ya que es una herramienta poderosa que ataca el cerebro de las personas y suelen apelar más a las emociones.

“Por ejemplo en nuestra vida cotidiana, nuestras decisiones mayoritariamente son “reptilianas” y no tanto racionales; podemos pensar que en términos financieros estructuramos nuestro compromiso de tal o cual manera, pero cuando estamos ante una oferta pasamos por alto nuestras planeaciones financieras, sucumbimos por efecto de la mercadotecnia y eso mismo ocurre en el ámbito político, se crean necesidades y de ahí los discursos de miedo, de odio o de denostación hacia otra persona con el objetivo de sacar provecho de esa situación”, comentó el profesor e investigador.

El especialista señaló finalmente que esta estrategia del marketing político llegó para quedarse y difícilmente en el ámbito nacional o local, veremos los ciudadanos un lenguaje que motive al análisis a través del discurso que generan aquellos que se postulan para un cargo público.