Minuto a Minuto

¿Y qué pasa después del Día de la Mujer?

Entre manifestaciones, ánimos, buenos deseos y algunas críticas, la mayoría sin mucho valor, vivimos un Día Internacional de la Mujer en el que se pudo ver y recordar que la lucha por un mundo más justo sigue muy vigente.

Hoy, a poco más de una semana, ya sin manifestaciones, menos ánimos y con las cosas de vuelta a la normalidad, me pregunto:

¿Y qué pasa después del Día de la Mujer?

El día a día de una mujer puede ser muy difícil. Sobran los datos, estadísticas, estudios y reportajes que tienen más que comprobado que ser mujer es, al menos, más difícil que ser varón.

Sin embargo, mi objetivo no es hablar de un problema que ya todos conocemos, aunque algunos lo nieguen, ni recordarnos lo grande que es. El propósito de este artículo es más bien plantear una reflexión.

¿Qué podemos hacer para luchar contra la desigualdad todos los días?

Antes de contestar me gustaría explicar algo:

Galtung, un noruego estudioso de la violencia, plantea un modelo para entender mejor la violencia. Tres tipos de violencia, directa, estructural y cultural. Respectivamente, la violencia física o verbal, la violencia por parte de las instituciones del Estado (sea por acción u omisión) y los prejuicios generalizados que legitiman la violencia.

En palabras simples, acotado al tema de mujeres, cuando te violan y te matan, cuando la policía no hace nada y, además, la gente te culpa.
Así como lo que pasó en el caso del campo algodonero en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Un caso sobre un grupo de mujeres, de las lamentablemente famosas muertas de Juárez, en el que México fue hallado responsable de violaciones al derecho a la vida, a la integridad personal, a la libertad personal, al deber de no discriminar y a los derechos de la niñez, además de incumplir con el deber de investigar.

Explico esto para que podamos entender que en la violencia, especialmente en la violencia contra la mujer, participamos todos. Todos en algún momento hemos perpetuado, cuando menos, algún prejuicio de esos que legitiman la violencia.

Sin intención, con malicia, inconscientemente o hasta con la mejor de las intenciones, formamos parte de un problema que nos corresponde a todos arreglar.

Pero vamos por partes. A la mayoría de nosotros ciudadanos comunes nos corresponde simplemente empezar a tratar a las mujeres como personas. Ser humanos los unos con los otros. Esto por la parte de la violencia cultural.

Se podrá leer muy simple, pero creo que el proceso de humanización de uno mismo puede ser muy difícil. Al menos para mí, darme cuenta de todas las cosas que hago, pienso y digo que están llenas de machismo, fue un proceso de aprendizaje, paciencia y mucha reflexión.

Esto no es justificación para nadie, menos ahora. Estamos en el momento exacto de la historia para aprender a ser humanos.

Por el lado de la violencia estructural, aunque no seamos funcionarios, también hay mucho que podemos hacer. Lo más importante, creo yo, exigir justicia siempre. Que ni una sola mujer ni persona más sufra alguna injusticia por parte de las autoridades sin que la gente grite.

En cuanto a la violencia directa, creo que no le tengo que explicar a nadie que no está bien golpear, violar o matar a quien sea.

El Día de la Mujer sirve de gasolina para avivar la llama de la esperanza de esta lucha. Sin embargo, por más que crezca esta llama ese día, es indispensable recordar que, el día después del Día de la Mujer, y todos los demás días, tenemos que lograr que la llama siga creciendo.

Las mujeres han cargado con la peor parte toda la historia de la humanidad y eso, en realidad, nos ha afectado a todos. Como dijo @Watoreon en un tweet en el que ahora me inspiro para decir lo siguiente:

Imaginen cuánto habría avanzado la humanidad si nunca se les hubiese prohibido el conocimiento a las mujeres.
Estoy seguro de que en el futuro empezaremos a reponer el avance que no hemos permitido. Para eso es esta lucha.

Feliz 18 de marzo.

Rubén Gerardo / Letras y Pensares / Hermosillo, Son.