Minuto a Minuto

Los perros peligrosos en Tamaulipas


Ya es fin de semana y aquí de regalo les vamos a reiterar algo que hemos machacado en las últimas semanas a riesgo de quedar afónicos. La política tiene códigos que nadie se puede saltar.
Las claves de una campaña pasan por entender, que hay que tener en una operación como la que hoy nos obliga la circunstancia. Que cada quien atienda lo que le corresponda, sin contaminaciones.
En este proceso están solos, diríamos en afán de escribir un cliché. Deben ganar su tarritorio a pesar de las adversidades; las propias y las ajenas. De las autoridades electorales que (en una de esas) tienen intereses y están “payoleados” en favor de quienes detentan el poder.
A pesar de las diferencias y liderazgos de sus partidos políticos. Por encima de las campañas superiores, es decir, de las que tienen que ver con el Senado, con la Cámara de Diputados o bien con la Presidencia dela República.
El PAN a pesar de Ricardo Anaya, los del PRI a pesar de José Antonio Meade, Enrique Ochoa y Enrique Peña y los de Morena, aunque me digan lo contrario, a pesar del estilo personal de hacer política de Andrés Manuel López Obrador.
Y solo por poner un ejemplo. Los que buscan ser alcaldes, diputados federales, senadores tienen que ganar sus territorios sin que nada les contamine. Al final del día, los que están en la boleta son ellos y sus adversarios a vencer y no los agentes contaminantes.
Ahora vamos por otro asunto igualmente indispensable. No se debe hacer nada en una campaña que no les sume; y en los casos de los que van por la reelección, no pueden inventar nada que no les de votos o no genere empleos.

Esa es una de las reglas más importantes. Si les da trabajo a los ciudadanos hay que hacerlo y si las acciones que emprendan, da el favor de los ciudadanos: Para adelante.
Y luego hay otras tres claves que ya les hemos regalado. Considerar que el tiempo, el dinero y el talento son indispensables. Todo cuesta y si bien hoy vivimos el arte de cumplir con la ley a pesar de que las campañas, cuesta mucho más entender que el dinero es milagroso y obligado.
Hablemos del tiempo, ese que muchas veces hemos escrito, nada por encima pues todos los procesos están bajo esta realidad. Dios si perdona, pero el tiempo jamás.
Hasta al cansancio y hasta que duela esta expresión. Hacer lo que se deba con disciplina, con rigor, con orden es un tatuaje mental de todos los días y con ello, seguro que tendrán los resultados que buscan.
Hagamos cuentas, las campañas cuestan y no podemos tirar el dinero. Pero si gastar es inevitable, importante es hablar de los talentos. Quien tiene habilidades resulta más barado y estira el tiempo cuando no se tiene.
Ahí tienen pues una miniguia de recomendaciones que hacemos con el afán de aportar, de gratis, a todas las marcas y todos los aspirantes.
Pero, si decimos lo bueno, también ahí va el regaño de la tarde. Traten de ser humildes, hagan todo lo posible por conjurar sus acciones de la soberbia y por favor, dejen de decir que están sobrados o que “no pasa nada”.
Disciplina, rigor, tiempo, orden, talento, humildad estrategia, dinero. Construyan el milagro y resuelvan que gane la humildad estratégica sobre la improductiva soberbia.
1.- Decía Martín Lutero: “Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda”. Agregaba San Bernardo de Claraval, “el desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios genera desesperación”.
2.- Hoy hay muchos ilustres que ven la tempestad y no compran un paraguas. Y que no les pase lo que explicaba Maquiavelo, ese célebre escritor que todos mencionan pero que no atienden. “La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”.
3.- Seamos pues humildes estratégicos. Comentaba Ernesto Sábado que “para ser humilde se necesita grandeza”. Y tiene razón, para comprender que todos merecen respeto, un punto de equilibrio es precisamente el dar el lugar que le corresponde a cada quien; todos merecen tener la parte de gloria donde tu serán electo rey.
4.- Y para los que ya están, ilusamente ganados, como se pueden entender habría dicho Shakespeare: “Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza”.
5.- El día 1 de julio muchos lamentarán no haber realizado bien su trabajo. En la misma cantidad, habrá quienes disfruten del sabor, de la gloria que también educa.
Conste…
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