Minuto a Minuto

Desmontar la impunidad

Conforme pasan los días cada vez se empieza a despejar el panorama de quienes serán los actores políticos del próximo trienio, se insiste en la nada fácil cualidad de rentabilidad electoral, pero también trabajo, compromiso y expertis, perdón que resulte tan repetitivo pero ya hemos visto historias escalofriantes y sobran ejemplos de ello, el lugar que requiere mayor cuidado en ese sentido, es precisamente el Legislativo, ya que ahí es donde se han presentado los más lamentables hechos de que se tenga memoria, ser carismático y bailador es bueno para la boleta pero no garantiza en la curul, ser cuadrado y necio probablemente no te permita ganar una elección, así que la cosa para todos los partidos no está tan fácil que digamos.

Mientras todo esto ocurre y en carácter de preludio, me he autoimpuesto la encomienda de adelantar algunos asuntos que considero deben ser parte de la agenda para la siguiente Legislatura, uno de los temas de los cuales la gran mayoría habla, la totalidad de los políticos se comprometen a erradicar y los ciudadanos se aprestan a escuchar en postura convencida a sabiendas de que son mentiras, es la corrupción, claro que es el tema de moda, y no de hoy, hemos venido cargando ese lastre desde hace décadas, hubo incluso una época cínica donde los políticos usaban frases como: “el que no tranza no avanza”, “el gandalla no batalla” “éste es el año de hidalgo y chin… su ma… el que deje algo”, “el que se mueve no sale en la foto” y muchas otras joyas del descaro.

Hoy en día con los avances de la tecnología y la aún no regulada información web, los corruptos son expuestos ante la mirada de la sociedad en cuestión de segundos, las casas blancas, los diezmos y las ecuaciones corruptas que antes tenían que traspasar el filtro de la línea editorial, hoy circulan sin ninguna restricción en las redes sociales, no es que existan más corruptos lo que pasa es que antes no había la posibilidad de la denuncia y menos el del linchamiento social, es más si la tendencia sigue así hay la tenue esperanza de que más de uno se abstenga de hacer de las suyas o cuando menos sea más cuidadoso con el plan corruptor, contrario a lo declarado alguna vez por EPN de que la corrupción era algo cultural (sic), una de las tantas barbaridades que ha dicho, pues en todo caso su teoría se coloca en la antítesis de cultura, es decir una nítida manifestación de contra cultura, que el señor en búsqueda de descargo justifica como una bonita costumbre del pueblo mexicano.

La agenda de todos los candidatos de todos los niveles y todos los puestos en juego, contienen espacio con planes para combatir la corrupción, hay los ocurrentes, los aspiracionales y los demagogos, ninguno hasta ahorita establece una estrategia convincente o algún análisis serio, desde cifras de cuánto dinero se pierde en la corrupción, las cuales desde luego no son verificables pues se trata de un delito que si se mide en razón de las denuncias, pues prácticamente compartiríamos lugar con Suiza, hasta los que aseguran que el ejemplo es el arma divina para erradicar de una vez y por todas ese maldito cáncer, otros hablan de endurecer penas para los delincuentes patrimoniales y especialmente los de cuello blanco, y otros en la elección de un Fiscal que pueda, en calidad de justiciero popular meter tras las rejas a todos aquellos que se benefician del cochupo y tráfico de influencias.

Pues bien, a concluir, todos están equivocados porque todos tienen la razón, en cuanto a las cifras del dinero que no ingresa a las arcas sería interesante saberlo, aunque habrá que puntualizar que ese recurso sale del bolsillo del ciudadano no a la inversa, por lo que la erradicación más que fortalecer las finanzas oficiales reactivaría la confianza en la inversión y el flujo que mueve la economía, es decir si es saludable eliminar la corrupción pero no funciona como se presenta, en cuanto al ejemplo del ser supremo inmaculado también es una solución válida pero no integral, es decir, el ejemplo si permea pero sobre todo da autoridad para reprimir, así que sí, si la cabeza es proba tiene la calidad de exigir lo mismo hacía abajo, en cuanto a endurecer leyes y nombrar un fiscal autónomo, también son pasos deseables pero aún la suma de todos esos esfuerzos resultarán insuficientes; el Sistema Estatal Anticorrupción que deberán llevar en la agenda los próximos diputados sin duda debe contener de un modo u otro lo antes mencionado, pero para que el sistema prospere y no se quede en otro mal intento de buenas intenciones, se debe desmantelar primero el sistema estatal de impunidad que se encuentra inserto en todas y cada una de las normas donde orbita el ámbito de acción del funcionario público y que le permite no obstante las denuncias, los fiscales y la presión pública sustraerse de la justicia y atreverse a seguir delinquiendo, en pocas palabras si los próximos legisladores realmente le van a entrar a combatir la corrupción tienen un buen reto estudiando y desmontando todo el articulado que vuelve inofensivas a las instituciones de justicia, sin miedo…