Minuto a Minuto

El juego electoral y sus discursos

¿Cuál será el reto discursivo de los aspirantes presidenciales? Hago aquí mi propia reflexión, luego de analizar y también escuchar diversas opiniones y les comparto lo siguiente y en el orden de preferencia de las encuestas con mayor tendencia en el país.

López Obrador, en el primer lugar de las encuestas desde hace ya alguno meses, amaneció con un poco de humor en las redes, recetando “amlodipino” al presidente de México, Enrique Peña Nieto; un fármaco recomendado para tratar la hipertensión, que basado en sus cuatro primeras letras ha sido un elemento perfecto para el juego en el que han caído los aspirantes en redes sociales.

Andrés Manuel se ha visto moderado, con poco discurso y enfocado en una construcción de perfil afable, familiar, con sentido del humor, natural y preocupado por la naturaleza. Él ya cuenta con el máximo de sus votantes reflejados en las encuestas y su reto para este 2108, es ir por más, por la confianza de la clase media y sobre todo de las élites.

Dicha estrategia ante las élites está comandada por el empresario Alfonso Romo Garza, ex socio financiero de Pinochet y Salinas de Gortari, vinculado con el Opus Dei y los Legionarios de Cristo, impulsor de Amigos de Fox, y miembro de la familia encabezada por Eugenio Garza Sada. Además sobrino nieto de Francisco I. Madero, y como dato curioso cabe apuntar que Romo conoció a López Obrador por medio de Dante Delgado en una comida en casa del hoy coordinador Nacional de Movimiento Ciudadano, opositor del Movimiento de Regeneración Nacional. No cabe duda que Alfonso Romo será una ficha muy difícil de vencer por sus adversarios.

Algo que se ha sumado al discurso e imagen de AMLO, es la producción y propaganda que ha producido Epigmenio Ibarra, quien también figura como ficha fuerte en el juego que ha emprendido el aspirante de MORENA.

Por México al Frente y Anaya, pasó de ser una bocanada de aire fresco a ser un político más; agresivo y ambicioso, al igual que dispuesto a hacer lo que sea para conseguir sentarse en la silla presidencial.

Sin duda un hombre letrado y decidido, pues no es fácil mantener el control del Acción Nacional y al mismo tiempo mantener a flote un Frente que parecía ideológicamente irreconciliable, también se reconoce en Ricardo Anaya, su elocuencia y capacidad de elaborar discursos demagógicos pero aparentemente bien estructurados.

El reto de Anaya es convencer a la clase media y baja del país, lo cual veo muy complicado si no suaviza su discurso, será muy difícil persuadir a estas clases con explicaciones sumamente técnicas sobre la renta básica universal y el cambio de régimen. Ricardo Anaya tiene ya una imagen muy desacreditada al desmoronar un PAN que ha sido ya el partido del cambio y ahora solo es poco menos de la mitad de lo que fue en aquel 2000 mientras presidia Luis Felipe Bravo Mena o más aún en un 1993 del intelectual y respetable Carlos Castillo Peraza.

Un Anaya que dice estar íntimamente vinculado con el PAN, mientras viste un chaleco amarillo con el sol azteca brillando en su pecho. Un Anaya que alguna vez mientras presidía la cámara baja recordó a Gómez Morín y su frase: La búsqueda del poder no debe ser a costa de todo, se debe privilegiar la ideología de nuestro querido Acción Nacional.

El 2018 se verá marcado por el tema discursivo de la confianza, y es en lo que deben urgentemente trabajar los líderes del Frente. El 22 de noviembre en la plataforma virtual YouTube, El Financiero publicó un video titulado “Frente Ciudadano en el Foro Político de El Financiero” en el cual se les preguntó a los líderes de dicho Frente que si meterían las manos al fuego por ellos mismos, acto seguido y tras balbucear de nervios, Alejandra Barrales dijo que no, que el tema no era meter las manos al fuego sino velar por la aplicación de la ley, mientras Ricardo Anaya con una sonrisa con tintes de hipocresía se reservó su derecho a contestar.

José Antonio Meade Kuribreña, es sin duda el perfil más idóneo para dirigir al país, aunque le tocó cargar con la cruz de los errores del gobierno en turno, un servidor público con experiencia probada y la garantía de haber estado al frente de secretarias de Estado con partidos antagónicos. Con una imagen personal fuerte y consolidada, pero con el reto de evitar a toda costa en su discurso las cifras de la inseguridad, la corrupción, y los incrementos al precio de la gasolina entre otros. El discurso debe ser alentador y con un futuro sólido con acciones palpables.

Sabemos de sobra que la maquinaria electoral del PRI es sin duda aterradora, y no obstante ir abajo en las encuestas aún tiene mucho musculo por mostrar, Meade va por el votante de todo tipo de clase social y/o económica, va por los que le temen a “ya sabes quién” y por todos los desertores del PAN, ejemplo claro el de los Senadores rebeldes, Javier Lozano, ya incorporado a la precampaña de José Antonio y Gil Zuarth, quien afirmó con el periodista Ciro Gómez Leyva: “me han acusado de ser calderonista, zavalista, ahora morenovallista; una semana más y me van a decir lopezobradorista”. Pero lo que en realidad terminará siendo es, y si es que se me permite la corta expresión, Joseantoniomeadekuribreñista.

Su ficha fuerte en el sector empresarial es tal vez Claudio X. González, quien lo ha elogiado en público en repetidas ocasiones, así como parte del Consejo Mexicano de Negocios en donde se concentra, según Proceso, alrededor del 30% del Producto Interno Bruto del país, que en alguna ocasión se vieron beneficiados por el gobierno y con cargo al FOBAPROA, negociaciones en donde tuvo que ver Dionisio Meade, padre del aspirante presidencial.

Sin mencionar a políticos, como el buen amigo Ernesto Cordero, Vicente Fox con quien ya se sentó públicamente a platicar y la más fuerte ficha de juego para el PRI denominada Gobierno Federal.

Por último Margarita Zavala, quienes todos dan por eliminada de la contienda, es la que cuenta con las armas discursivas más fuertes. Mientras Meade va por todo tipo de votante, AMLO por el anti PRI, y El Bronco por los antipartidos; Margarita Zavala tiene la obligación de enmarcar su imagen y discurso en el hecho de ser una mujer integra, inteligente y conocedora de la situación que atraviesa el país, ha dicho ya que no pedirá el voto por el hecho de ser mujer, lo cual considero muy respetable, pero tendrá que darle el significado al voto femenino con base en su carácter.

Entre los demás, está El Bronco, ex priísta y con un lenguaje burdo y grosero; Marichuy en quien creo que auténticamente representa al sector indígena del país, más tiene un perfil muy desdibujado fuera de su zona geográfica; y algunos otros como el del discurso académico más no suficiente como el de Edgar Ulises Portillo. Hasta aquí la reflexión, nos seguimos leyendo.