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Edgar Daniel Esqueda Castro, ¿El principio o el final?

No puedo hacer una conmovedora remembranza de la vida y obra del fotoperiodista porque no alcancé a conocerlo, en mi momento de mayor convivencia con los reporteros de diversos medios de comunicación seguramente él apenas iniciaba en el ambiente periodístico, ya que por lo que he leído era una persona muy joven, además de que con la fuente policiaca tampoco tenía mucho trato, que es precisamente el rubro que el cubría, colgarme y hacer una alegoría amen de la posibilidad de herir el ánimo de sus familiares, resultaría una ofensa a su memoria pues estaría lucrando con su muerte.

Yo me quedo con que tenía 27 años, ejercía el fotoperiodismo en la fuente policiaca o nota roja como se le conoce, pertenecía a una brigada de rescate urbano, incluso fue uno de los miles de mexicanos no capitalinos que acudieron de manera noble y generosa a prestar auxilio a la Ciudad de México, la revista Proceso resalta en ese sentido que en esa acción salvó una vida de los escombros; todo esto retrata a un personaje trabajador y solidario, me acongoja el pensar en la necesidad afectiva que dejará en su viuda, el gran dolor de sus padres y en la ausencia irremediable para su niña de siete meses, quien probablemente lo conoció pero su aún frágil memoria no le permitirá guardar recuerdo alguno.

El periódico momento en una versión electrónica elabora una crónica muy cruda de las exequias de Edgar o Daniel, o Edgar Daniel, quien sabe cómo se referirían e él sus cercanos, entrevistan al papá a la mamá, ella enfática menciona que su hijo no tenía ningún tipo de nexo con la delincuencia organizada y que efectivamente desde hace un tiempo el recibía amenazas por el desempeño de su trabajo, en los cuales tuvo algún desencuentro con elementos de la policía ministerial, incluso se presenta un comentario que resulta recurrente en las muertes repentinas de que el difunto en cierto modo presentía su muerte, ya que hasta pidió que no lloraran y hubiera música en su velorio, sin duda el comentario no es peyorativo, pero si Edgar tenía vínculos con la mafia como lo intentaron ensuciar, seguramente habría recibido fuertes cantidades de dinero previos a su ejecución y la verdad el domicilio donde fue velado no muestra opulencia por ningún lado, es un hogar que si bien no se encuentra en pobreza extrema si denota austeridad y sencillez.

Edgar procedió conforme su inteligencia y profesión, en cuanto intuyó que las amenazas podrían representar un riesgo real, acudió ante la CEDH por que las proferían servidores públicos en el ejercicio de sus funciones, la Dirección de Quejas de la Comisión seguramente abrió un expediente y comenzó con las indagatorias ante las autoridades señaladas por parte del reportero, la Comisión tiene dentro de sus alcances el emitir recomendaciones pero no salvaguardar la integridad del periodista, de eso se tendría que encargar el Mecanismo para las Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación, responsabilidad que evidentemente no se cumplió.

Escandalosamente San Luis Potosí se coloca en la vergonzosa lista de los Estados donde el ejercicio de la función periodística debe considerarse de alto riesgo, todas las vidas son importantes y desde luego tendrán mayor relevancia en el seno de las familias donde acontecen, el caso de Edgar Daniel desde luego es de la mayor importancia para sus seres queridos, su esposa, padres y sobre todo su niña, pero esa acción trastoca la tranquilidad de los periodistas y amordaza la libertad de expresión; Señor Gobernador, dese un tiempo para resolver esos temas… queremos que ésta sea la ruta final de la violencia y no el principio de una escalada.

HUITZI ORTEGA PÉREZ / Tepantlahtoani / San Luis Potosí, S.L.P. / Octubre 10 de 2017.