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¿Efectos políticos del terremoto o terremoto con efectos políticos?

El terremoto que sacudió al país en días pasados, paradójica o coincidentemente el 19 de Septiembre, cambiará muchas vidas; no sólo vidas humanas en lo individual, sino muchas vidas también en los colectivos, vidas de pueblos completos. Este tipo de desastres naturales cambian el desarrollo, destinos y vidas de países enteros que sin duda tenían otra condición antes de que el fenómeno natural se presentara. Estos fenómenos como el terremoto que no logramos superar y que nos está presentando escenas muy conmovedoras y también aterradoras, nos ha mostrado como un país unido de forma espontánea, sin necesidad de autoridad y sin necesidad de nadie más para organizar el rescate de las personas. Una forma de unidad que sabemos siempre hemos tenido pero que quizá habíamos olvidado o ya no pensábamos capaz de presentarse, razón por la que resulta más sorpresiva, agradable y beneficiosamente de regreso con el temblor.

Pero esto no es lo único a lo que vamos a enfrentar,  los efectos económicos son importantes y son espectaculares, más espectaculares que lo que la televisión nos presenta.  Los gobiernos de todos los países tienen obligación de contar con fondos suficientes para enfrentar decorosamente estas contingencias, pero si no se tienen los recursos suficientes por falta de previsión (a veces explicable), subsiste la obligación de allegárselos modificando presupuestos de egresos y políticas de distribución, entendiendo que con ello no se hace referencia únicamente a despensas y láminas acanaladas sino a zonas habitacionales debidamente equipadas y planeadas en áreas que no sean tan vulnerables como las que resultaron dañadas, mismas que a su vez deben empezar a deshabitarse y destinarse a  otros fines de paisaje y recreación, esto como deber de un Estado de Bienestar que se precie de serlo.

Los seres  humanos tenemos un derecho social humano y universal que se puede conocer de muchas maneras. En el caso de nuestro país, La Constitución de la República consagra varios conceptos en el Artículo 4 (Cuarto) tales como el derecho a la Salud, a un Ambiente Sano Y a una vivienda Digna y Decorosa que englobados como están en un solo precepto, deben resumirse como derecho a un hábitat seguro. Y si ese hábitat seguro no se nos ha garantizado y con ello, aunque sea de manera involuntaria y natural nos hemos visto afectados en nuestra salud, patrimonio o vivienda como parte del concepto hábitat seguro, este Derecho que obliga al Estado tiene que ser recompensado cuando menos en la misma cantidad que se perdió.

¿De qué estamos hablando? De muchas viviendas, de muchos edificios, de muchos empleos, de muchas cuestiones que tienen relación con cultivos, con fábricas, con fuentes de empleo, etc. Entonces, esto es mucho más de lo que imaginamos, pero además de ellos, están los efectos políticos y los efectos mediáticos que son también muy recurridos.

¿Cuáles serán los efectos que deje el sino en los liderazgos políticos de nuestro país? ¿Cómo habrá de incidir en los procesos electorales que se avecinan? Antoni Gutiérrez Rubí asesor de comunicación, consultor político y escritor catalán, ganador del premio al blog político del año 2017 ha descrito recientemente para la Revista Campaigns & Elections importantes conceptos de los cuales me permito entresacar sólo algunos: “Las crisis son un factor determinante en la construcción de la narrativa de los políticos. Estas pueden contribuir a perfilar el carácter y la imagen que se quiere proyectar, convirtiéndose en una oportunidad o, al contrario, resultar el escenario en el que cometer grandes errores. Es durante las crisis cuando se escenifica el verdadero potencial del papel de ‘Comandante en Jefe’. Los desastres naturales dejan a la vista las carencias y/o fortalezas que tiene una determinada Administración”.

Los desastres naturales ponen a prueba la capacidad de gestión de los recursos públicos, y del liderazgo político en, al menos, tres áreas críticas: LA PREVISIÓN, LA REACCIÓN, LA RECONSTRUCCIÓN”.

En el caso del Presidente de México puede hablarse de que en la FASE DE REACCIÓN estuvo rápido y oportuno, además de aparecer repetidamente frente a cámaras, incluso de forma previamente grabada por profesionales, sin embargo, en LA PREVISION está claro que no hubo tal cosa sino que al reaccionar se improvisaron acciones en las que decididamente la solidaridad ciudadana tuvo que suplir carencias de recursos técnicos, financieros, materiales y humanos con los que después de 32 años de conmemorar el sismo del 85 aún no contamos. La FASE DE RECONSTRUCCION es quizá la más importante para que un Estado cumpla y un liderazgo se consolide o en este caso se legitime.

Los desastres naturales pueden ser un desastre para la política, pero también una oportunidad para el liderazgo político y para la consolidación de las repuestas públicas para hacer frente a lo imprevisible y a la fuerza de la naturaleza, alterada por el ser humano. Quien sepa gestionar mejor la previsión, la reacción y la reconstrucción, ofrecerá soluciones y confianza, los dos valores más preciados para la política democrática.

PEDRO OLVERA / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P. / Septiembre 22 de 2017.